
A casi un mes de la elección presidencial de los EE.UU., las propuestas de los dos candidatos respecto de América Latina se diferencian poco. Bush y Kerry expresan diferencias de grado en el tratamiento de algunos problemas, como el libre comercio -Kerry más restrictivo- y las crisis político-económicas -el candidato demócrata dice que se involucrará más para prevenirlas- pero sin que cambie la prioridad de la región, ni el cuestionamiento al régimen de Castro o la crítica al de Chávez. El voto de la minoría hispana muestra que un tercio apoyará a los republicanos y dos tercios, a los demócratas. Es la proporción histórica registrada en las últimas décadas y es posible que Bush obtenga entre uno y tres puntos más en los hispanos que cuatro años atrás. En los países de América Latina, las simpatías en general están con Kerry, como ocurre en la mayoría de los países del mundo, y ello sucede tanto con los gobiernos como con la opinión pública.
Irak y la lucha contra el terrorismo internacional relegan la prioridad de América Latina para EE.UU. gane quien gane. América Latina es la región del mundo que hoy plantea la menor amenaza en términos de terrorismo internacional -aun por debajo del Africa Subsahariana- y esto no cambia con Kerry. La guerra de Irak ha acentuado la opinión crítica hacia los EE.UU. en la región y ello ha originado mayores simpatías por Kerry, como se mencionó precedentemente. América Latina es la región a la cual EE.UU. destina menos presupuesto militar; donde hay menos tropas norteamericanas y en la cual los problemas que pueden tener conexión con el terrorismo internacional -presencia de Al Qaeda en América Central, narcotráfico en Colombia y falta de control en la Triple Frontera entre Paraguay, Argentina y Brasil- tienen una prioridad baja en el contexto mundial.
Respecto del FMI y América Latina, no habrá cambios relevantes si gana Kerry. Por más que el candidato demócrata haya criticado la falta de acción frente a crisis como la sufrida por Argentina, no retornarán los paquetes financieros de ayuda como en la administración Clinton. En el caso argentino, las decisiones de Washington respecto de la región seguirán determinadas por la necesidad de estabilizar a Brasil y evitar que su deuda se transforme en una situación crítica. La Argentina tuvo en los últimos meses apoyo de Washington para flexibilizar sus relaciones con el FMI, pero esto cambió a fines de junio, cuando Brasil comenzó a crecer y superó el riesgo. Con Brasil creciendo y sin peligro con su deuda, EE.UU. no tendrá razones para presionar al FMI a favor de Argentina -como lo hizo la administración Bush en los últimos meses- aunque gane Kerry.
El oficialismo, sin mayor riesgo de perder las legislativas de 2005
La elección legislativa del año próximo comienza a dominar el escenario político argentino. La administración Kirchner analiza anular el decreto firmado por Duhalde que permitió a los gobernadores fijar la fecha de elección de los legisladores nacionales. Por lo general, ha sido el Ejecutivo el que ha determinado esta fecha; los comicios se realizaban en todo el país el mismo día; y de este modo el Gobierno nacional nacionalizaba la elección a su favor. El ex presidente optó por escalonar las elecciones, de manera que los legisladores nacionales fueran electos junto con los gobernadores -como efectivamente sucedió en el segundo semestre de 2003- y no junto con el presidente. Fue una estrategia hábil, que impidió que los legisladores nacionales electos respondieran a los candidatos a presidente. El decreto que Kirchner se apresta a anular está vigente y es así como el gobernador de Misiones -el "transversal" Rovira- ha convocado los comicios de los senadores y diputados nacionales de su provincia para el 30 de enero de 2005.
La próxima elección muestra un cuadro de atomización en la oposición que no tiene antecedentes en la historia argentina. Primero fueron conservadores y radicales, y después, estos con el peronismo. Pero la crisis de la UCR -en la elección presidencial de 2003 no llegó al 3% de los votos- ha dado por tierra con el tradicional bipartidismo argentino. Carrió puede realizar una buena elección en la Capital y ganar en este distrito; López Murphy tiene posibilidades de hacer muy buena elección en la provincia de Buenos Aires, siendo segunda fuerza, entrando como senador nacional y colocando entre 8 y 10 diputados nacionales; la UCR seguramente ganará en varias de las provincias que gobierna; el socialismo será la segunda fuerza en Rosario y el Movimiento Popular Neuquino ganará nuevamente en la provincia que viene gobernando desde hace cuatro décadas. Pero todas estas fuerzas están divididas y enfrentadas entre sí, y ninguna de ellas, en la situación actual, superará el 10 o el 12% de los votos en el ámbito nacional.
En este cuadro, la unidad del PJ es la clave para que tanto el Presidente como los gobernadores ganen la elección del año próximo. Sólo si finalmente se divide el peronismo y se plantea una pugna electoral entre el partido y el movimiento "transversal", el oficialismo nacional y provincial podría ver comprometida la elección. A partir de que los sondeos han mostrado una disminución en la imagen de Kirchner y que su apoyo no resulta suficiente para imponer candidatos propios contra el peronismo es que la transversalidad como proyecto electoral ha quedado relegada. Es que la unidad del peronismo es la clave del éxito electoral del oficialismo el año próximo y esto establece un interés común entre el Presidente y los gobernadores. Aun con una economía que se estanque en el segundo semestre del año próximo -con lo cual temas como el desempleo y la pobreza empeorarán- y sin resolver problemas como la inseguridad pública y el conflicto callejero, el oficialismo ganará las elecciones del año próximo, siempre que el peronismo concurra unido y la oposición siga dividida como hasta ahora, lo que es probable.
Pero lo social seguirá siendo la gran deuda pendiente
Pese a que el crecimiento macro-económico del primer semestre promedió el 9% -con un primer trimestre de 10% y un segundo algo más bajo por la crisis energética, entre otras causas- el desempleo del segundo trimestre fue del 14,8%. Ello totaliza dos millones y medio de personas desempleadas. En el primer trimestre fue del 14,4%, con lo cual se ha registrado un incremento de 0,4%.
En el peor momento de la crisis, en la medición de abril de 2002, llegó al 24%; bajó 10 puntos entre dicho mes y fines de 2003, pero desde entonces se ha estancado.La explicación según la cual el desempleo creció en el segundo trimestre porque la economía se estancó, no parece suficiente, porque en realidad igual creció, aunque menos que el primer trimestre.
Si no se computa el empleo que generan los subsidios para jefes y jefas de hogar a través del cumplimiento del requisito de realizar un trabajo temporal en el servicio público o social, el desempleo supera el 19%.
El problema social crítico hoy es que con un crecimiento económico genuino del 10% el desempleo se ha estancado, con lo cual la pregunta es qué sucederá cuando el crecimiento descienda al 3%, como es el proyecto del Gobierno para el largo plazo.El desempleo es variable en las distintas regiones del país. Está por debajo del 10% en el nordeste y la región patagónica; y se aproxima al 16% en el Gran Rosario, en el Gran Córdoba y en el Gran Buenos Aires. El mínimo es en la región patagónica (7,5%) y el máximo, en el Gran Córdoba (16%).
En lo que hace a la pobreza y a la indigencia, están bajando lentamente. En el peor momento de la crisis, la pobreza llegó al 54% y la indigencia, al 27%. Ahora la pobreza está en 44% y la indigencia, en 17%.
Así como el desempleo bajó 10 puntos desde el peor momento de la crisis, lo mismo ha sucedido con la pobreza y con la indigencia. Pero durante el primer semestre, con un crecimiento del 10%, la pobreza ha bajado sólo 3,5 puntos y lo mismo ha sucedido con la indigencia.
Nuevamente el interrogante es qué sucederá cuando el crecimiento sea menor, ya que entonces el escenario probable es que la pobreza y la indigencia dejen de bajar.
La mejora puede atribuirse a aumentos salariales, en jubilaciones mínimas y otras acciones impulsadas para mejorar el ingreso, pero igualmente la reducción generada frente al crecimiento de la economía es muy baja.
El economista jefe de la oficina de la OIT en la Argentina, Alfredo Monza, señaló que la pobreza se mantendrá por encima del 30% hasta 2008, con lo cual llevará varios años volver a los niveles de los años noventa.
La distribución de la pobreza regionalmente es más desigual que la del desempleo. En la Capital sólo el 21,5% está bajo la línea de pobreza y en el primer cordón del Gran Buenos Aires es del 40,5%. En el otro extremo, en el nordeste -donde el desempleo es bajo- llega al 64,5% y supera también el 60% en el segundo cordón del Gran Buenos Aires y en el nor-oeste.
En el caso del Gran Buenos Aires, la vicegobernadora informó que el 50% de los jóvenes entre 14 y 21 años está en la pobreza y que el 20% ni estudia ni trabaja, cifras que son muy similares a las del promedio de la población. En cuanto a la población mayor, también llegan al 50% quienes están bajo la línea de pobreza.El trabajo en negro, según el Ministerio de Trabajo, el año pasado estaba en 41,7%, sin contar el servicio doméstico -contándolo e incluyendo las zonas rurales el trabajo en negro aproximadamente estaría llegando al 50%- y la cartera laboral atribuye esta disminución a las inspecciones.
Conclusiones
1) Los programas de los candidatos en los EE.UU. no muestran diferencias sustanciales respecto de la región y el voto hispano se vuelca según los promedios históricos; predomina la simpatía por Kerry en América Latina; Irak y el terrorismo internacional relegan la prioridad de América Latina para Washington y ello no cambiará sustancialmente si Kerry llega al poder. Y en lo que hace al FMI, no volverán los paquetes de ayuda financiera como en la época de Clinton mientras Brasil no esté en riesgo, y en un escenario así, Washington no seguirá presionando al organismo internacional a favor de Argentina.
2) Kirchner piensa anular el decreto de Duhalde que permite a cada gobernador fijar la fecha de elección de legisladores nacionales, para así poder nacionalizar los comicios; frente a las elecciones la oposición muestra una división y atomización que no tiene precedentes para la política argentina; la unidad del PJ es la clave del éxito electoral del oficialismo nacional y provincial el año próximo, más allá de la calidad de gobierno, siempre que la oposición siga dividida, como es probable.
3) El desempleo se está estancando y tanto la pobreza como la indigencia bajan muy poco, pese al crecimiento macroeconómico. Aunque la economía siga creciendo y el oficialismo gane las elecciones, la cuestión social seguirá siendo la gran cuestión pendiente durante el año próximo. (c) LA GACETA







