Un estado gripal puede inflamar los ganglios

El 80% de las lesiones en menores de 30 años es benigna; no ocurre lo mismo en los pacientes mayores de 50.

13 Octubre 2004
Su aparición puede obedecer a múltiples causas y no siempre es indicio de un tumor maligno. Afecta a niños, jóvenes y adultos. El examen clínico riguroso permite sugerir el diagnóstico y confirmarlo mediante exámenes complementarios y definir, así, la estrategia terapéutica.
Un estado gripal, la rubéola o el sarampión pueden provocar adenopatía cervical o inflamación de los ganglios que se alojan en el área del cuello. Son, tal vez, las causas más comunes, pero, de hecho, no las únicas. Asimismo, el quirófano no siempre es la vía excluyente por la cual se resuelve el problema. Previo a este paso, el médico evalúa el cuadro del paciente, de acuerdo con una serie de estudios, que determinan la patología.
"Generalmente, el examen clínico riguroso permite sugerir el diagnóstico y confirmarlo mediante exámenes complementarios y definir, así, la estrategia terapéutica", señala el doctor Marcelo Clerici, cirujano, especialista en cabeza y cuello, del Policlínico Bancario (POBA.) y del Sanatorio Güemes, de la Capital Federal.
Un ganglio se considera patológico cuando el aumento de tamaño se hace evidente al palparlo o se detecta en los estudios por imágenes, como la ecografía o la tomografía computada.
Pasados unos días, semanas o meses, desaparece de modo espontáneo. Otras veces, el médico es quien indica un tratamiento farmacológico y, en ocasiones, opta por la cirugía.
Interrogar al paciente es, para el profesional, una tarea fundamental y necesaria, que le permite tener una primera aproximación, previa al diagnóstico, que será confirmado con los exámenes clínicos y complementarios correspondientes.
Para el doctor Clerici, "algunos antecedentes deben ser precisados cuidadosamente". Y enumera determinados factores que tienen incidencia en la manifestación de la enfermedad.
Una radioterapia cervical, realizada durante la infancia, predispone al cáncer de la glándula tiroidea. Una tuberculosis o una primoinfección, en tanto, pueden evolucionar hacia una tuberculosis ganglionar, "sobre todo en los pacientes inmunodeprimidos", remarca el cirujano. Al mismo tiempo menciona a las cirugías de rostro y de cuero cabelludo como aparentes causas, las que, en patologías malignas, conducen a "las metástasis ganglionares cervicales".
"Lo primero a tener en cuenta es la edad del enfermo", destaca el médico. Un estudio reciente evidencia que alrededor del 80% de las lesiones de los menores de 30 años son benignas, mientras que no ocurre lo mismo en el 40% de las personas mayores de 50 años.

Tamaño texto
Comentarios