06 Octubre 2004 Seguir en 

El antiguo criterio de que las mujeres no padecían las enfermedades causadas por el uso del tabaco, se debía a las normas culturales de entonces, que prohibían fumar a la mujer. Eso cambió cuando comenzó a fumar masivamente en la década del 60, junto con su independencia. De grado tal, que se unía el hábito de fumar con los derechos de la mujer, y se proclamaba "Ya has hecho un largo camino, nena". Esta publicidad explotada hábilmente por las empresas tabacaleras, sugerían que el fumar otorgaba a la mujer un mayor atractivo, estatus, sensualidad, éxito profesional, deportivo, juventud, que era más deseable por los hombres, etcétera.
Esta publicidad fue puro humo como los productos que promocionan las tabacaleras. Actualmente la imagen de la fumadora se ha devaluado tanto, que se siente discriminada socialmente para conseguir trabajo, por los seguros y las obras sociales. Los hijos le piden que deje de fumar; el esposo ya no le permite fumar en el dormitorio; en los transportes públicos no se puede fumar, y su médico de cabecera le exige que deje el cigarrillo.
El tabaco daña más a la mujer con respecto al hombre, por que tiene más dificultad para eliminar los tóxicos: si fuma 20 cigarrillos es como si fumara 40 cigarrillos. Hoy las mujeres fuman más que los varones. Comienza entonces la mujer a padecer las mismas enfermedades que casi eran exclusivas del hombre. Por eso, las mujeres que fuman como hombre, mueren como hombre.
Impacto en la salud
El riesgo de muerte de la mujer aumenta más del doble entre las fumadoras asiduas, en comparación con las personas que nunca han fumado.
El riesgo de muerte por cáncer de pulmón es 20 veces más frecuente en las fumadoras que en las no adictas. Los alquitranes del tabaco son responsables del 90 % de este mal.
También son fumadores habituales el 30% de los que mueren por otros tipos de cáncer: de boca, laringe, esófago, hígado, colon, páncreas, riñón, vejiga, cuello de útero y de mama. Los cánceres de laringe y esófago, si bien son menos frecuentes en las mujeres que en los hombres, si la mujer fuma se evidencia un gran aumento del riesgo de contraerlos.
El tabaquismo es una de las causas principales de enfermedades coronarias en las mujeres. Si fuma una etiqueta, se duplica el riesgo de un ataque cardíaco y si fuma dos etiquetas se triplican el riesgo con respecto a la no fumadora. Disminuye el riesgo en un 50 % transcurrido un año del cese del hábito. Además de este beneficio inmediato, después de un lapso de entre 10 años, el riesgo es similar a la no fumadora.
La fumadora que toma anticonceptivos orales y fuma, aumenta diez veces el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, en relación con las que fuman y no los toman. En comparación con las mujeres que no fuman ni usan anticonceptivos orales, el riesgo de infarto es 39 veces mayor.
Presentan mayor riesgo de sufrir un derrame cerebral y una hemorragia subaracnoidea. El riesgo de un derrame cerebral asociado con el fumar, disminuye después de 10 años de abstinencia.
Aumentan el riesgo de muerte como consecuencia de una ruptura de aneurisma de la arteria abdominal, y el de sufrir arteriosclerosis vascular periférica.
Dr. Manuel Nogales Mendoza
Esta publicidad fue puro humo como los productos que promocionan las tabacaleras. Actualmente la imagen de la fumadora se ha devaluado tanto, que se siente discriminada socialmente para conseguir trabajo, por los seguros y las obras sociales. Los hijos le piden que deje de fumar; el esposo ya no le permite fumar en el dormitorio; en los transportes públicos no se puede fumar, y su médico de cabecera le exige que deje el cigarrillo.
El tabaco daña más a la mujer con respecto al hombre, por que tiene más dificultad para eliminar los tóxicos: si fuma 20 cigarrillos es como si fumara 40 cigarrillos. Hoy las mujeres fuman más que los varones. Comienza entonces la mujer a padecer las mismas enfermedades que casi eran exclusivas del hombre. Por eso, las mujeres que fuman como hombre, mueren como hombre.
Impacto en la salud
El riesgo de muerte de la mujer aumenta más del doble entre las fumadoras asiduas, en comparación con las personas que nunca han fumado.
El riesgo de muerte por cáncer de pulmón es 20 veces más frecuente en las fumadoras que en las no adictas. Los alquitranes del tabaco son responsables del 90 % de este mal.
También son fumadores habituales el 30% de los que mueren por otros tipos de cáncer: de boca, laringe, esófago, hígado, colon, páncreas, riñón, vejiga, cuello de útero y de mama. Los cánceres de laringe y esófago, si bien son menos frecuentes en las mujeres que en los hombres, si la mujer fuma se evidencia un gran aumento del riesgo de contraerlos.
El tabaquismo es una de las causas principales de enfermedades coronarias en las mujeres. Si fuma una etiqueta, se duplica el riesgo de un ataque cardíaco y si fuma dos etiquetas se triplican el riesgo con respecto a la no fumadora. Disminuye el riesgo en un 50 % transcurrido un año del cese del hábito. Además de este beneficio inmediato, después de un lapso de entre 10 años, el riesgo es similar a la no fumadora.
La fumadora que toma anticonceptivos orales y fuma, aumenta diez veces el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, en relación con las que fuman y no los toman. En comparación con las mujeres que no fuman ni usan anticonceptivos orales, el riesgo de infarto es 39 veces mayor.
Presentan mayor riesgo de sufrir un derrame cerebral y una hemorragia subaracnoidea. El riesgo de un derrame cerebral asociado con el fumar, disminuye después de 10 años de abstinencia.
Aumentan el riesgo de muerte como consecuencia de una ruptura de aneurisma de la arteria abdominal, y el de sufrir arteriosclerosis vascular periférica.
Dr. Manuel Nogales Mendoza
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