Premian a un revolucionario de la biología molecular

El investigador argentino nació en el pueblo de San Carlos de Bolívar, Buenos Aires, y está radicado en Estados Unidos.

29 Septiembre 2004
"Mi vocación por la ciencia y la educación básica y universitaria que me orientaron hacia la investigación científica, fueron el producto del sistema de educación pública argentino", afirmó el doctor David Sabatini, a su reciente paso por Buenos Aires. Con esas palabras, el eminente investigador radicado en Estados Unidos abrió su discurso de agradecimiento por haber sido distinguido con la Mención de Honor del Senado de la Nación otorgada en mérito a su obra científica.
David Domingo Sabatini nació en 1931 en el pueblo de San Carlos de Bolívar, tradicional centro rural de la provincia de Buenos Aires. Realizó sus estudios superiores en Rosario, en la Universidad del Litoral, donde se graduó de médico en 1954, y pronto dirigió sus esfuerzos a la investigación. Su campo de actividad fue desde un principio la biología celular.
Hacia fines del ´50 regresaba al país Eduardo de Robertis, uno de los fundadores de la biología celular, con la misión de crear en la Universidad de Buenos Aires un centro de investigaciones de real calibre internacional. Fue en esta organización donde Sabatini dio sus primeros pasos como investigador. En 1961 obtuvo una beca de la Fundación Rockefeller, para estudiar histoquímica en la Universidad de Yale. En 1964 descubrió el uso del glutaraldehído, sustancia que preserva la estructura de las células y permite su detenido análisis al microscopio. Pronto inició una labor de mutua colaboración con el alemán Günther Blobel, discípulo del famoso George Palade, premio Nobel 1974. Blobel, emigrado a Estados Unidos en 1963, conoció a Sabatini en la Universidad Rockefeller, de Nueva York. Interesado por la línea de investigación que seguía el argentino, Blobel se incorporó a su laboratorio. La colaboración no se interrumpió cuando Sabatini pasó a dirigir el laboratorio de Biología Celular de la Universidad de Nueva York. Ambos científicos pudieron formular en 1971 su teoría de las señales, esencial para los futuros desarrollos en esta área de investigación (ver Un código postal...).

¿Y el Nobel?
Esta teoría sólo suscitó al principio un moderado entusiasmo. La situación comenzó a cambiar cuando otro argentino, César Milstein, investigador en Cambridge, pudo probar la existencia de péptidos que orientan a las proteínas hacia su ubicación en la célula. El primer reconocimiento para la dupla Sabatini-Blobel fue la Medalla Wilson, de la Sociedad de Biología Celular de Estados Unidos, en 1986. Por fin, en 1999, la Academia de Ciencias sueca otorgó el premio Nobel de Medicina y Fisiología... al doctor Günther Blobel.
¿Por qué esa omisión del nombre de Sabatini? Son indudables la importancia de su participación en las investigaciones, y el hecho mismo de que toda la línea investigativa que conduce a la teoría de las señales puede ser rastreada a lo largo de la carrera del argentino, en su tesis de doctorado en Yale y en la tarea desarrollada primero en los laboratorios de Rockefeller y luego en la Universidad de Nueva York. Entrevistado por la prestigiosa revista británica Nature Sabatini recordó, entre los momentos más felices de su carrera científica, las tardes en la Universidad Rockefeller, cuando él y Blobel pasaban horas frente a un pizarrón, dibujando esquemas que permitieran explicar la especificidad de la síntesis de proteínas. "Una de mis mayores satisfacciones fue ver confirmadas algunas de aquellas ideas originales", dijo Sabatini.
En la vida del doctor Sabatini no han faltado los reconocimientos. Es miembro integrante del Comité Científico Internacional del Instituto Leloir, al que perteneció César Milstein y que hoy integran también, entre otros distinguidos científicos, Enrico Cabib y Eduardo de Robertis. En noviembre de 2003, Francia le otorgó la Medalla de Oro de la Academia de Ciencias (algo así como un Nobel francés). Según Nicolle Dourain, directora de la Academia, Sabatini es un científico que "... ha revolucionado la biología celular". Por fin, el 26 de agosto de 2004, ante la presencia de legisladores y eminentes personalidades de la ciencia argentina, Sabatini recibió de manos del vicepresidente de la República y titular del Senado, Daniel Scioli, la Mención de Honor "Senador Domingo F. Sarmiento".

Estudioso de Sarmiento
¿Una distinción menor? No, en el concepto del propio Sabatini. En el acto de entrega del premio el sabio se hallaba profundamente conmovido. Y es que Sabatini nunca ha cortado los lazos con su país, y es además un estudioso de la vida del gran sanjuanino. En la ocasión, dijo: "es un gran honor recibir del Senado argentino una mención que lleva el nombre de Domingo F. Sarmiento. Aunque he realizado la mayor parte de mi labor científica en el exterior, mi vocación por la ciencia, y la educación básica y universitaria, que me orientaron hacia la investigación científica, fueron el producto del sistema de educación pública argentino, que me benefició en Rosario, en escuelas creadas por Sarmiento, y luego en la Facultad de Medicina de la Universidad del Litoral".

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