02 Junio 2004 Seguir en 

La onicomicosis (infección de las uñas a causa de hongos) es un mal que afecta la calidad de vida de quienes la padecen. Novartis está realizando una campaña de difusión sobre esta enfermedad con el objetivo de concientizar a la población general a través de servicios de consulta gratuitos, para que quienes sufran el mal consulten a su dermatólogo. Para solicitar más información sobre el mal, los interesados pueden llamar al 0-800-444-5264 o visitar la página web www.viviendomejor.com.ar.
Afección crónica
Las hongos en la uñas pueden presentarse como decoloración, engrosamiento y/o descamación de las uñas. Es una condición crónica con consecuencias que van más allá de la estética. Si bien no presenta riesgo de vida, las complicaciones de esta infección la transforman en una enfermedad que debe ser tratada. Uno de cada dos pacientes que la padecen creen que afecta negativamente su autoestima, uno de cada cuatro cree que afecta sus relaciones profesionales y dos de cada cinco sus relaciones personales. Los casos nuevos de onicomicosis aumentan con la edad, afectando a una de cada cinco personas de entre 40 y 60 años
La onicomicosis es contagiosa, incluso hay grupos especiales de riesgo, como los pacientes diabéticos y los pacientes con alteraciones en las defensas, en quienes la infección por hongos de las uñas puede ser una puerta de entrada para infecciones que afectarán otras áreas del cuerpo.
Además afecta la movilidad y destreza de las zonas afectadas. Diferentes estudios reportan que uno de cada tres pacientes experimenta dolor al caminar y dos de cada cinco tienen problemas en el uso del calzado
¿Cómo se trata?
Al elegir un tratamiento para un paciente es necesario considerar su edad, enfermedades previas, el agente causal, potenciales efectos adversos y dosis diarias de la medicación elegida que afectan directamente la posibilidad de cumplimiento del tratamiento por parte del paciente Cualquier medicación que se utilice debe formar parte de un manejo integral de la patología; esto incluye un buen diagnóstico, buena comunicación con el paciente, refuerzo de las medidas higiénico-dietéticas (por ejemplo: los pacientes deben ser educados sobre el uso correcto del calzado, especialmente en lugares públicos como vestuarios, gimnasios o piletas de natación).
Un aspecto muy importante del tratamiento es informar al paciente sobre cuando esperar mejoría en el aspecto externo de la uña y la necesidad de cumplir con el tratamiento completo. (El tiempo de espera para una mejora será indicado por el médico dermatólogo en cada caso, según la condición del paciente).
Fármacos orales y tópicos
Los agentes antimicóticos tópicos tienen una eficacia limitada cuando se usan como único tratamiento.
Los antimicóticos indicados en el tratamiento de la onicomicosis, que se administran por vía oral han ido evolucionando en cuanto a sus tasas de efectividad y frecuencia de eventos adversos.
Entre los medicamentos que se administran por vía oral se encuentra la terbinafina, que posee un mecanismo de acción diferente al resto de los antimicóticos y ha demostrado, en los estudios clínicos más grandes que se han hecho para esta enfermedad, una tasa de eficacia diferencial al igual que un muy buen perfil de seguridad. Otro antimicótico por vía oral es la griseofulvina, uno de los primeros tratamientos orales utilizados en el tratamiento de la onicomicosis junto con el ketoconazol.
El ketoconazol fue justamente el origen del desarrollo de nuevos miembros de la misma familia de drogas que también se usan en el tratamiento de la infección micótica de las uñas como son el fluconazol y el itraconazol.
Afección crónica
Las hongos en la uñas pueden presentarse como decoloración, engrosamiento y/o descamación de las uñas. Es una condición crónica con consecuencias que van más allá de la estética. Si bien no presenta riesgo de vida, las complicaciones de esta infección la transforman en una enfermedad que debe ser tratada. Uno de cada dos pacientes que la padecen creen que afecta negativamente su autoestima, uno de cada cuatro cree que afecta sus relaciones profesionales y dos de cada cinco sus relaciones personales. Los casos nuevos de onicomicosis aumentan con la edad, afectando a una de cada cinco personas de entre 40 y 60 años
La onicomicosis es contagiosa, incluso hay grupos especiales de riesgo, como los pacientes diabéticos y los pacientes con alteraciones en las defensas, en quienes la infección por hongos de las uñas puede ser una puerta de entrada para infecciones que afectarán otras áreas del cuerpo.
Además afecta la movilidad y destreza de las zonas afectadas. Diferentes estudios reportan que uno de cada tres pacientes experimenta dolor al caminar y dos de cada cinco tienen problemas en el uso del calzado
¿Cómo se trata?
Al elegir un tratamiento para un paciente es necesario considerar su edad, enfermedades previas, el agente causal, potenciales efectos adversos y dosis diarias de la medicación elegida que afectan directamente la posibilidad de cumplimiento del tratamiento por parte del paciente Cualquier medicación que se utilice debe formar parte de un manejo integral de la patología; esto incluye un buen diagnóstico, buena comunicación con el paciente, refuerzo de las medidas higiénico-dietéticas (por ejemplo: los pacientes deben ser educados sobre el uso correcto del calzado, especialmente en lugares públicos como vestuarios, gimnasios o piletas de natación).
Un aspecto muy importante del tratamiento es informar al paciente sobre cuando esperar mejoría en el aspecto externo de la uña y la necesidad de cumplir con el tratamiento completo. (El tiempo de espera para una mejora será indicado por el médico dermatólogo en cada caso, según la condición del paciente).
Fármacos orales y tópicos
Los agentes antimicóticos tópicos tienen una eficacia limitada cuando se usan como único tratamiento.
Los antimicóticos indicados en el tratamiento de la onicomicosis, que se administran por vía oral han ido evolucionando en cuanto a sus tasas de efectividad y frecuencia de eventos adversos.
Entre los medicamentos que se administran por vía oral se encuentra la terbinafina, que posee un mecanismo de acción diferente al resto de los antimicóticos y ha demostrado, en los estudios clínicos más grandes que se han hecho para esta enfermedad, una tasa de eficacia diferencial al igual que un muy buen perfil de seguridad. Otro antimicótico por vía oral es la griseofulvina, uno de los primeros tratamientos orales utilizados en el tratamiento de la onicomicosis junto con el ketoconazol.
El ketoconazol fue justamente el origen del desarrollo de nuevos miembros de la misma familia de drogas que también se usan en el tratamiento de la infección micótica de las uñas como son el fluconazol y el itraconazol.
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