26 Mayo 2004 Seguir en 

Los 192 países que forman parte de la Organización Mundial de la Salud habrían acordado tentativamente una política sin precedentes para combatir la obesidad en todo el mundo mediante una nueva dieta global. Esta será completamente voluntaria, consiste en reducir la cantidad de azúcar y sal, y también las grasas de los alimentos procesados que más consume la población. El programa alimentario prevé la implementación de subsidios para la venta de frutas y vegetales en las cantinas escolares, y una mejor información nutricional para los productos alimenticios. Además, la OMS sugiere una serie de controles sobre la publicidad de comida rápida, especialmente la que va dirigida a niños. La campaña promoverá también la realización de ejercicio físico para reducir la obesidad, motivando a las personas a caminar o utilizar la bicicleta, e incluso con el desarrollo de video juegos donde se requiere del uso de bicicletas. La OMS estima que casi uno de cada seis personas en el mundo tiene sobrepeso, unos 1.000 millones de habitantes, y que muchos otros tienen problemas cardíacos y de diabetes debido a la mala alimentación.
La Organización Mundial de la Salud considera que la comida rápida no tiene porqué ser poco sana. La propuesta enfrentó fuerte resistencia por parte de los países productores de azúcar, mientras que otros países en vías de desarrollo alegaron que la OMS al enfocarse en una nueva dieta, podría perder la atención sobre el problema de la falta de alimentos en el mundo.
El temor de que algunas empresas productoras de alimentos puedan verse afectadas por el nuevo programa, logró que la OMS incluyese una disposición que señala: "la promoción de la nueva dieta no debe afectar los intereses comerciales". "Hubo mucho lobby por parte de diferentes sectores, sin embargo al final la salud pública fue reconocida y eso es lo más importante de esta propuesta", señaló la doctora Catherine LeGales-Camus, asistente del director de la OMS para enfermedades infecciosas.
Kaare Forum, experto noruego en obesidad dijo:"el acuerdo es una victoria para la salud pública". (BBC-Mundo)
La Organización Mundial de la Salud considera que la comida rápida no tiene porqué ser poco sana. La propuesta enfrentó fuerte resistencia por parte de los países productores de azúcar, mientras que otros países en vías de desarrollo alegaron que la OMS al enfocarse en una nueva dieta, podría perder la atención sobre el problema de la falta de alimentos en el mundo.
El temor de que algunas empresas productoras de alimentos puedan verse afectadas por el nuevo programa, logró que la OMS incluyese una disposición que señala: "la promoción de la nueva dieta no debe afectar los intereses comerciales". "Hubo mucho lobby por parte de diferentes sectores, sin embargo al final la salud pública fue reconocida y eso es lo más importante de esta propuesta", señaló la doctora Catherine LeGales-Camus, asistente del director de la OMS para enfermedades infecciosas.
Kaare Forum, experto noruego en obesidad dijo:"el acuerdo es una victoria para la salud pública". (BBC-Mundo)
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