19 Mayo 2004 Seguir en 

Ya es sabido desde hace décadas que la leche materna es el alimento perfecto, el mejor que una madre puede ofrecerle a su hijo. Como señala un informe al respecto elaborado hace unos años por Unicef Argentina, "la leche materna es el mejor alimento para los bebés, pues proporciona la nutrición equilibrada ideal y reduce la probabilidad de ciertas enfermedades, como diarreas, infecciones respiratorias, neumonía, infecciones en los oídos y en las vías urinarias".
Justo cuando parecía que no se podía decir mucho más sobre los beneficios de la lactancia materna, investigadores norteamericanos publican un estudio en la edición de mayo de 2004 de la revista Pediatrics, de la Academia de Pediatría de los EE.UU, que señala que los niños amamantados tienen una tasa de mortalidad 20% menor que aquellos que no reciben leche materna.
"Aunque sabíamos que el amamantamiento en el mundo en desarrollo es un elemento que salva vidas, pues previene la diarrea y la neumonía, no contábamos con información representativa de un país desarrollado como los EE.UU. El estudio muestra una reducción en la mortalidad en los niños que son alimentados a pecho", declaró en un comunicado de prensa el doctor Aimin Chen, epidemiólogo del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Medioambiental, de los EE.UU.
Este especialista estadounidense señala que la lactancia materna es una herramienta de prevención de la muerte infantil que actúa en forma independiente de otros factores asociados a las condiciones de socioeconómicas.
En la Argentina, menos del 20% de los bebés es alimentado exclusivamente a pecho hasta los seis meses de edad, tal como lo aconsejan Unicef, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP). Mientras tanto, en el mundo desarrollado sólo el 44% de los chicos recibe lactancia exclusiva durante ese período.
¿Por qué la leche materna el alimento ideal? Porque una sustancia que contiene todos los nutrientes vitales para la alimentación, y los factores de crecimiento que contribuyen al desarrollo de los tejidos y de los anticuerpos para frenar las infecciones. Tiene la temperatura adecuada, no requiere elaboración ni esterilización, y es inocua . Su composición cambia entre toma y toma, e incluso durante el amamantamiento, y la cantidad es regulada por la respuesta hormonal de la madre a las necesidades de su hijo. ¿Algo más? Sí: "La lactancia otorga a la mujer una sensación de placer al alimentar a su hijo y crea una relación más íntima y profunda con él", indicó la SAP, con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna-.
Justo cuando parecía que no se podía decir mucho más sobre los beneficios de la lactancia materna, investigadores norteamericanos publican un estudio en la edición de mayo de 2004 de la revista Pediatrics, de la Academia de Pediatría de los EE.UU, que señala que los niños amamantados tienen una tasa de mortalidad 20% menor que aquellos que no reciben leche materna.
"Aunque sabíamos que el amamantamiento en el mundo en desarrollo es un elemento que salva vidas, pues previene la diarrea y la neumonía, no contábamos con información representativa de un país desarrollado como los EE.UU. El estudio muestra una reducción en la mortalidad en los niños que son alimentados a pecho", declaró en un comunicado de prensa el doctor Aimin Chen, epidemiólogo del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Medioambiental, de los EE.UU.
Este especialista estadounidense señala que la lactancia materna es una herramienta de prevención de la muerte infantil que actúa en forma independiente de otros factores asociados a las condiciones de socioeconómicas.
En la Argentina, menos del 20% de los bebés es alimentado exclusivamente a pecho hasta los seis meses de edad, tal como lo aconsejan Unicef, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP). Mientras tanto, en el mundo desarrollado sólo el 44% de los chicos recibe lactancia exclusiva durante ese período.
¿Por qué la leche materna el alimento ideal? Porque una sustancia que contiene todos los nutrientes vitales para la alimentación, y los factores de crecimiento que contribuyen al desarrollo de los tejidos y de los anticuerpos para frenar las infecciones. Tiene la temperatura adecuada, no requiere elaboración ni esterilización, y es inocua . Su composición cambia entre toma y toma, e incluso durante el amamantamiento, y la cantidad es regulada por la respuesta hormonal de la madre a las necesidades de su hijo. ¿Algo más? Sí: "La lactancia otorga a la mujer una sensación de placer al alimentar a su hijo y crea una relación más íntima y profunda con él", indicó la SAP, con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna-.
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