12 Mayo 2004 Seguir en 

"Halitosis o mal aliento" es el olor desagradable que proviene de la boca. Según la Asociación Dental Americana (ADA), entre un 56-65% de la población la padece. Estos datos tienen gran importancia y repercusión en nuestra sociedad actual, en la cual son cada vez mayores las exigencias referidas a la imagen y presencia de las personas.
El mal aliento puede arruinar una comunicación social y laboral, producir trauma psicológico en aquellos que lo padecen llevando a estas personas al aislamiento social o a evitar las relaciones sociales, familiares e incluso las conyugales.
"En la actualidad, se conocen perfectamente las causas y los mecanismos que lo producen", señalaron a SALUD Celina María Auád y Mirta Sarmiento de Toledo, de la Seccional de Peridoncia del Círculo Odontológico de Tucumán. La halitosis de origen bucal es la más frecuente, ya que corresponde al 87% de los casos. Sin embargo, un 8% se origina en el tracto respiratorio y son causadas por obstrucción nasal, mucosidades, alergias, amigdalitis crónicas, disfagias. Un 5% está asociado a ciertas condiciones sistémicas que producen un olor característico que es emanado por la boca y que representa un signo más de la enfermedad. Tal es el caso de pacientes que padecen diabetes, anorexia, problemas renales o hepáticos, carcinoma de pulmón o bien relacionado a la ingesta de algunos medicamentos.
Como el origen de la halitosis es diverso, hay que realizar un diagnóstico diferencial preciso para evaluar si el tratamiento lo debe realizar al odontólogo o el otorrinolaringólogo, el Gastroenterólogo, etcétera.
El mal olor es provocado por bacterias que actúan sobre los aminoácidos procedentes de la degradación de proteínas y péptidos. En la boca, estas bacterias se hallan en las bolsas periodontales de aquellos pacientes que sufren piorrea, inflamación de sus encías o caries. Otra localización de algunas especies bacterianas es el dorso de la lengua, sobre todo cuando esta presenta un recubrimiento grueso y/o fisuras profundas que proporcionan un nicho fértil para la proliferación de los microorganismos.
Las dentaduras postizas y reconstrucciones dentales mal adaptadas o con filtraciones, también colonizan estas bacterias. También debe considerarse dentro de los factores asociados a la dieta -frecuencia de las comidas, ayunos prolongados - y al consumo de tabaco y de alcohol, que bajan la secreción de saliva, e intensifican el olor.
Hay pacientes conscientes de su problema; otros que no saben que lo tienen, y personas a quienes no se los diagnostica pero aseguran que lo padecen. Estos pacientes se quejan y sufren por el mal olor crónico, y con el fin de evitarlos consumen chicles, pastillas de menta, enjuagues bucales.
"La halitosis no sólo debe ser combatida por razones sociales, sino que, como en algunos casos constituye un síntoma de infección de la boca, al concurrir a la consulta se hace un diagnóstico temprano, tratamiento y /o prevención der las patologías relacionadas. Una vez diagnosticada y establecido el origen de la halitosis, se debe proceder a eliminar las causas", subrayaron Auád y Sarmiento de Toledo, especializadas en el tema.
El mal aliento puede arruinar una comunicación social y laboral, producir trauma psicológico en aquellos que lo padecen llevando a estas personas al aislamiento social o a evitar las relaciones sociales, familiares e incluso las conyugales.
"En la actualidad, se conocen perfectamente las causas y los mecanismos que lo producen", señalaron a SALUD Celina María Auád y Mirta Sarmiento de Toledo, de la Seccional de Peridoncia del Círculo Odontológico de Tucumán. La halitosis de origen bucal es la más frecuente, ya que corresponde al 87% de los casos. Sin embargo, un 8% se origina en el tracto respiratorio y son causadas por obstrucción nasal, mucosidades, alergias, amigdalitis crónicas, disfagias. Un 5% está asociado a ciertas condiciones sistémicas que producen un olor característico que es emanado por la boca y que representa un signo más de la enfermedad. Tal es el caso de pacientes que padecen diabetes, anorexia, problemas renales o hepáticos, carcinoma de pulmón o bien relacionado a la ingesta de algunos medicamentos.
Como el origen de la halitosis es diverso, hay que realizar un diagnóstico diferencial preciso para evaluar si el tratamiento lo debe realizar al odontólogo o el otorrinolaringólogo, el Gastroenterólogo, etcétera.
El mal olor es provocado por bacterias que actúan sobre los aminoácidos procedentes de la degradación de proteínas y péptidos. En la boca, estas bacterias se hallan en las bolsas periodontales de aquellos pacientes que sufren piorrea, inflamación de sus encías o caries. Otra localización de algunas especies bacterianas es el dorso de la lengua, sobre todo cuando esta presenta un recubrimiento grueso y/o fisuras profundas que proporcionan un nicho fértil para la proliferación de los microorganismos.
Las dentaduras postizas y reconstrucciones dentales mal adaptadas o con filtraciones, también colonizan estas bacterias. También debe considerarse dentro de los factores asociados a la dieta -frecuencia de las comidas, ayunos prolongados - y al consumo de tabaco y de alcohol, que bajan la secreción de saliva, e intensifican el olor.
Hay pacientes conscientes de su problema; otros que no saben que lo tienen, y personas a quienes no se los diagnostica pero aseguran que lo padecen. Estos pacientes se quejan y sufren por el mal olor crónico, y con el fin de evitarlos consumen chicles, pastillas de menta, enjuagues bucales.
"La halitosis no sólo debe ser combatida por razones sociales, sino que, como en algunos casos constituye un síntoma de infección de la boca, al concurrir a la consulta se hace un diagnóstico temprano, tratamiento y /o prevención der las patologías relacionadas. Una vez diagnosticada y establecido el origen de la halitosis, se debe proceder a eliminar las causas", subrayaron Auád y Sarmiento de Toledo, especializadas en el tema.
Lo más popular







