Una droga estira el éxito del trasplante renal a largo plazo

Al prolongar la vida útil del órgano injertado, mejora sensiblemente la calidad de vida del paciente.

05 Mayo 2004
"Un novedoso inmunosupresor-sirolimus- permite que los adultos que han recibido un trasplante de riñón no rechacen el órgano, y que además preserven la función renal a largo plazo. Asimismo, el uso de esta droga demostró favorecer el éxito de los trasplantes". Así lo afirmó el doctor José María Morales, médico adjunto de Nefrología del Hospital 12 de Octubre de Madrid y miembro del Grupo de Expertos para la elaboración de las Guías Europeas de Trasplante Renal. El especialista, quien además es investigador principal de los ensayos con las diferentes drogas inmunosupresoras, disertará sobre "El futuro de la inmunosupresión en el trasplante renal" en el XIII Congreso Latinoamericano de Nefrología e Hipertensión, que se realiza en Punta del Este, Uruguay.
El trasplante de riñón es el más frecuente de todos: en nuestro país, desde el año 2003 hasta el presente, se hicieron 609 trasplantes renales (61% del total en el país), según datos del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). Es una de las principales opciones terapéuticas para tratar la Insuficiencia Renal Crónica (IRC).Tras la intervención quirúrgica, el organismo no reconoce como propio al órgano injertado y lo ataca con su sistema inmune para destruirlo (lo que se denomina rechazo, llevando a la pérdida del trasplante). Para evitar el rechazo, se suministran inmunosupresores (como la ciclosporina y el tacrolimus), que reducen la actividad del sistema inmunológico al mínimo pero, a su vez, tienen una alta toxicidad para el riñón (nefrotoxicidad). Con el tiempo, estas drogas pueden producir daños, el paciente requerirá diálisis o un nuevo trasplante.

Mejores perspectivas
Un nuevo estudio clínico, denominado "Estudio RMR (Régimen de Mantenimiento con Rapamune)", que incorporó a 525 pacientes trasplantados renales en 57 centros de salud de Europa, Australia y Canadá, demostró que con la terapia conteniendo sirolimus, ciclosporina (un inhibidor de la calcineurina) y corticoides, la incidencia de rechazo postrasplante renal fue menor al 10%. A partir del tercer mes del injerto se hicieron dos grupos: uno mantuvo la triple terapia y al otro grupo se le suspendió la ciclosporina, pero no elevó el número de rechazos.
Los resultados tras tres años de seguimiento señalaron que la función renal mejoró significativamente en los pacientes que eliminaron del tratamiento la ciclosporina y mantuvieron el sirolimus. En este grupo de pacientes también mejoró considerablemente la presión arterial, con mejor sobrevida del riñón trasplantado y excelente sobrevida de los pacientes.
Cabe recordar que la pérdida de función renal se asocia con un aumento del riesgo cardiovascular, y que esta es una de las principales causas de muerte en pacientes trasplantados. El mejor manejo de la presión implica un menor riesgo con respecto a quienes recibieron ciclosporina.
Por otro lado, durante el último Encuentro Anual de la Sociedad Norteamericana de Nefrología en San Diego, Estados Unidos, se presentaron nuevos datos alentadores provenientes de este estudio, relacionados con la mayor sobrevida del riñón y la reducción de necesidad de otro trasplante o diálisis. El fármaco está en el paísEl nuevo medicamento se encuentra aprobado en la Argentina, los Estados Unidos, Europa y otros países del mundo, para prevenir el rechazo de órgano en el trasplante de riñón. Pero existen estudios en curso que permitirían ampliar su indicación a otros trasplantes en los que, con los medicamentos disponibles, también se produce daño renal.

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