28 Abril 2004 Seguir en 

El mal de Parkinson es una enfermedad del sistema nervioso, que afecta a las estructuras del cerebro encargadas del control y de la coordinación del movimiento, así como del mantenimiento del tono muscular y de la postura. Este mal no hace distinciones de edad, raza, sexo y se da en personas en todos los lugares del mundo. Actualmente afecta a 200 de cada 100.000 personas y a dos de cada 100 mayores de 65 años.
Sus síntomas se manifiestan cuando hay una marcada reducción del nivel de dopamina, la sustancia responsable de transmitir la información para el correcto control de los movimientos. Esto ocurre en una zona del cerebro llamada "sustancia negra". Los signos más frecuentes de esta patología son: el temblor de reposo (aparece cuando la persona está relajada y desaparece cuando realiza una acción); la rigidez o endurecimiento muscular; la lentitud de los movimientos y la alteración de los reflejos posturales que permiten estar de pie de manera estable.
"Cara de póker"
El doctor Oscar Iguzquiza, titular de la cátedra de Neurología de Medicina de la UNT, indicó a SALUD que la debilidad o la fatiga también pueden aparecer, aunque el motivo más frecuente de consulta es por temblor en una mano. También hay personas afectadas que tienen la sensación de quedar pegado al piso, como congelado. En algunos casos la expresión facial se congela y casi no da señal de emoción: a esta característica algunos la denominan "cara de póker". Otro síntoma común es que el paciente se va encorvando cada vez más, hasta tomar una postura "en media luna": la cabeza cae sobre el tronco; el tronco sobre la pelvis; la pelvis sobre las rodillas y éstas sobre las piernas.
"Cara empomada"
La lentitud en los movimientos también puede producir algunas dificultades para tragar. Otros síntomas pueden ser la disminución del volumen de la voz, el cutis graso ("cara empomada"), dolores en los brazos o piernas muchas veces debido a la rigidez muscular, disminución del tamaño de la letra, la postura en flexión. Los cambios de humor, la depresión o la ansiedad suelen acompañar la enfermedad o ser parte de ella.
Aún se desconoce las causas del mal. Factores genéticos asociados a otros factores presentes en el medio ambiente podrían ser los responsables de la pérdida de neuronas.El Parkinson afecta tanto a varones como a mujeres. Aparece a cualquier edad, pero su frecuencia es mayor a partir de los 50 años. Se calcula que 1 de cada 100 personas mayores de 60 años, padece el mal que no tiene cura.
Se diagnostica con examen clínico
El diagnóstico del mal de Parkinson se realiza mediante un examen clínico. En las primeras etapas de la enfermedad no siempre es fácil detectarla enfermedad porque puede ser confundida con otras afecciones. Ante la duda es importante consultar a un neurólogo quien va a descartar la presencia de otras patologías que tienen síntomas semejantes llamados "parkinsonismos".
Los parkinsonismos son más frecuentes que la propia enfermedad. Estos pueden deberse al consumo de neurolépticos que la gente se automedica para descansar o dormir bien. También producen parkinsonismos y hasta depresión la ingesta de otros remedios para la circulación y para los mareos cuando se los toma durante mucho tiempo; la intoxicación con manganesio o con monóxido de carbono, o bien pueden ser secuelas de alguna encefalitis, de un tumor cerebral o de un traumatismo cerebral.
Afección crónica
El doctor Oscar Iguzquiza, profesor titular de Neurología de la Facultad de Medicina de la UNT, explicó a LA GACETA que el Parkinson es una enfermedad crónica; es decir que por el momento no tiene cura. Pero sí tiene tratamiento para mantener o mejorar la calidad de vida de la persona con la enfermedad. En algunos casos seleccionados se les realiza tratamiento quirúrgico de la enfermedad, en centros especializados.
Nutrición y ejercicios
La nutrición, el ejercicio físico, los ejercicios para la voz son importantes complementos del tratamiento médico. La participación en grupos de apoyo entre personas con la enfermedad, y familiares y cuidadores, permite también aprender de la experiencia de los demás.
A veces, para algunas personas, la sola idea de reunirse con otras personas que también padecen la enfermedad de Parkinson les resulta difícil e inquietante: "¿ Por qué voy a compartir mis problemas con otros?";"¿quién necesita los problemas y angustias de los otros si ya tengo bastante con los míos".
Sin embargo un grupo de apoyo mutuo no implica esto; no es un intercambio de problemas sino más bien un intercambio de experiencias y vivencias que abren la mente y ensanchan los horizontes para poder enfrentar mejor situaciones desconocidas o las limitaciones relacionadas con la enfermedad.
Desterrar los viejos mitos
El Parkinson no se contagiosa; no produce demencia o envejecimiento; no es una enfermedad rara; no es hereditaria; los pacientes que la padecen no son "duros de oído"; el Parkinson no siempre conduce a una invalidez absoluta; no todo el mundo que tiembla tiene la enfermedad, ni todas las personas que tienen la patología tiemblan.
Es importante forjar un futuro
El Parkinson tiene impacto psicológico sobre la representación de uno mismo. Ya no se es el que se era ,porque ya no se puede hacer todo lo que se hacía. El enfermo debe revisar quién es ahora y qué puede hacer. El proyecto de futuro es muy importante. Guardarle lugar a la esperanza es vital porque es lo que ayuda a construir el futuro. Aceptar el mal, las limitaciones y los cambios que genera es parte del camino que hay que recorrer para mejorar la calidad de vida.
Sus síntomas se manifiestan cuando hay una marcada reducción del nivel de dopamina, la sustancia responsable de transmitir la información para el correcto control de los movimientos. Esto ocurre en una zona del cerebro llamada "sustancia negra". Los signos más frecuentes de esta patología son: el temblor de reposo (aparece cuando la persona está relajada y desaparece cuando realiza una acción); la rigidez o endurecimiento muscular; la lentitud de los movimientos y la alteración de los reflejos posturales que permiten estar de pie de manera estable.
"Cara de póker"
El doctor Oscar Iguzquiza, titular de la cátedra de Neurología de Medicina de la UNT, indicó a SALUD que la debilidad o la fatiga también pueden aparecer, aunque el motivo más frecuente de consulta es por temblor en una mano. También hay personas afectadas que tienen la sensación de quedar pegado al piso, como congelado. En algunos casos la expresión facial se congela y casi no da señal de emoción: a esta característica algunos la denominan "cara de póker". Otro síntoma común es que el paciente se va encorvando cada vez más, hasta tomar una postura "en media luna": la cabeza cae sobre el tronco; el tronco sobre la pelvis; la pelvis sobre las rodillas y éstas sobre las piernas.
"Cara empomada"
La lentitud en los movimientos también puede producir algunas dificultades para tragar. Otros síntomas pueden ser la disminución del volumen de la voz, el cutis graso ("cara empomada"), dolores en los brazos o piernas muchas veces debido a la rigidez muscular, disminución del tamaño de la letra, la postura en flexión. Los cambios de humor, la depresión o la ansiedad suelen acompañar la enfermedad o ser parte de ella.
Aún se desconoce las causas del mal. Factores genéticos asociados a otros factores presentes en el medio ambiente podrían ser los responsables de la pérdida de neuronas.El Parkinson afecta tanto a varones como a mujeres. Aparece a cualquier edad, pero su frecuencia es mayor a partir de los 50 años. Se calcula que 1 de cada 100 personas mayores de 60 años, padece el mal que no tiene cura.
El diagnóstico del mal de Parkinson se realiza mediante un examen clínico. En las primeras etapas de la enfermedad no siempre es fácil detectarla enfermedad porque puede ser confundida con otras afecciones. Ante la duda es importante consultar a un neurólogo quien va a descartar la presencia de otras patologías que tienen síntomas semejantes llamados "parkinsonismos".
Los parkinsonismos son más frecuentes que la propia enfermedad. Estos pueden deberse al consumo de neurolépticos que la gente se automedica para descansar o dormir bien. También producen parkinsonismos y hasta depresión la ingesta de otros remedios para la circulación y para los mareos cuando se los toma durante mucho tiempo; la intoxicación con manganesio o con monóxido de carbono, o bien pueden ser secuelas de alguna encefalitis, de un tumor cerebral o de un traumatismo cerebral.
Afección crónica
El doctor Oscar Iguzquiza, profesor titular de Neurología de la Facultad de Medicina de la UNT, explicó a LA GACETA que el Parkinson es una enfermedad crónica; es decir que por el momento no tiene cura. Pero sí tiene tratamiento para mantener o mejorar la calidad de vida de la persona con la enfermedad. En algunos casos seleccionados se les realiza tratamiento quirúrgico de la enfermedad, en centros especializados.
Nutrición y ejercicios
La nutrición, el ejercicio físico, los ejercicios para la voz son importantes complementos del tratamiento médico. La participación en grupos de apoyo entre personas con la enfermedad, y familiares y cuidadores, permite también aprender de la experiencia de los demás.
A veces, para algunas personas, la sola idea de reunirse con otras personas que también padecen la enfermedad de Parkinson les resulta difícil e inquietante: "¿ Por qué voy a compartir mis problemas con otros?";"¿quién necesita los problemas y angustias de los otros si ya tengo bastante con los míos".
Sin embargo un grupo de apoyo mutuo no implica esto; no es un intercambio de problemas sino más bien un intercambio de experiencias y vivencias que abren la mente y ensanchan los horizontes para poder enfrentar mejor situaciones desconocidas o las limitaciones relacionadas con la enfermedad.
Desterrar los viejos mitos
El Parkinson no se contagiosa; no produce demencia o envejecimiento; no es una enfermedad rara; no es hereditaria; los pacientes que la padecen no son "duros de oído"; el Parkinson no siempre conduce a una invalidez absoluta; no todo el mundo que tiembla tiene la enfermedad, ni todas las personas que tienen la patología tiemblan.
Es importante forjar un futuro
El Parkinson tiene impacto psicológico sobre la representación de uno mismo. Ya no se es el que se era ,porque ya no se puede hacer todo lo que se hacía. El enfermo debe revisar quién es ahora y qué puede hacer. El proyecto de futuro es muy importante. Guardarle lugar a la esperanza es vital porque es lo que ayuda a construir el futuro. Aceptar el mal, las limitaciones y los cambios que genera es parte del camino que hay que recorrer para mejorar la calidad de vida.
Lo más popular







