Humboldt en Tucumán

Para LA GACETA - YERBA BUENA (Tucumán)

21 Diciembre 2003
En realidad, Humboldt nunca llegó hasta la Argentina. Pero el reconocimiento, en nuestro país, a su enorme obra de naturalista data de mucho tiempo atrás. Por ejemplo, Juan María Gutiérrez, en su discurso de apertura del Salón Literario de Marcos Sastre, en 1837, "Fisonomía del saber español; cuál deba ser entre nosotros", al lamentar el escasísimo o nulo interés de los colonizadores españoles por examinar y estudiar la geografía y la historia natural de América, destaca la excepción de un Humboldt. Según él, los españoles no habrían llegado a percibir la riqueza y la novedad de la naturaleza en esta parte de América, donde "todo es nuevo, todo nunca visto por el antiguo mundo". (1) Hubo que esperar -dice- la llegada de Alejandro de Humboldt para que se pusieran de manifiesto ante el mundo científico la magnificencia y la peculiaridad de la naturaleza americana.
Otro testimonio de reconocimiento, más próximo a nosotros, es el de un representante de nuestro Tucumán del Centenario, Juan B. Terán. Me refiero a un capítulo de Lo gótico, signo de Europa, titulado precisamente "Un americano en Berlín". El "americano" resulta ser Alexander von Humboldt, cuya figura sentada, junto a la de su hermano Wilhelm el lingüista, Terán descubre entre la arboleda de la Universidad berlinesa, en una tarde plomiza y lluviosa en que se sentía particularmente desconcertado y aislado por el idioma. ¡Por fin un americano!, alguien que "ha descripto y amado la América de los trópicos. La América de la que era una porción la montaña donde yo había nacido, el terruño tucumano, con sus bosques profundos, su lujuriosa faramalla de epífitas, las quebradas rumorosas y húmedas, los torrentes magníficos, las lluvias diluvianas que los crean, las puestas de sol, el vivero de estrellas de su cielo". (2).
Como lo describe Carlos Páez de la Torre en la Introducción al libro de Marta Omil (3), descripción que se basa en un escrito inédito de Leonor S. de Würschmidt, Terán, a su regreso de Europa, incitó a la comunidad universitaria a colocar en los jardines de la Universidad de Tucumán la mejor estatua posible del sabio de Tegel. El resultado fue el magnífico busto que todos podemos contemplar hoy en la Universidad, entrando, a la derecha, y cuya confección y traslado fueron costeados por diferentes sectores del pueblo tucumano. (Páez de la Torre consigna que en LA GACETA, en noviembre de 1928, aparece un aviso dando una dirección para recibir contribuciones espontáneas.) Desde 1929, en los jardines de nuestra Universidad, Dante representa las humanidades; Humboldt, enfrente, la ciencia.
No voy a repetir aquí todos los datos de la Introducción mencionada. A ella remito al posible lector. Basta con decir aquí que el busto de Humboldt en Tucumán es una reproducción, en mayores proporciones, de un trabajo del escultor Christian Daniel Rauch, reproducción a partir de un modelo de yeso que José Würschmidt localizó en un taller de Munich. Rauch había esculpido en mármol un busto de Humboldt en 1851, y años más tarde, en 1856, realizó él mismo otras tres copias (4), una de las cuales tuve el privilegio de conocer en la sede central de la Alexander von Humboldt Stiftung en Bad Godesberg, Bonn, donde se encuentra desde el año 1983.
Quiero ahora referirme a un reciente testimonio de reconocimiento. Con motivo de los 50 años de reinstalación de la Fundación Alexander von Humboldt en Bonn, tras la Segunda Guerra Mundial, nos congregamos en la Embajada alemana en Buenos Aires un nutrido grupo de ex becarios de esa institución. La reunión fue organizada por el Club Humboldt de Argentina. Tucumán puso allí una nota original y muy significativa relativa a la "presencia" de Humboldt en Tucumán, además de la existencia de esa escultura que lo representa. Por incitación de un ex becario, Juan Carlos Díaz Ricci, Esteban Lavilla tuvo a su cargo la presentación del libro Humboldt, de Ediciones del Rectorado, y el Presidente de la Fundación Miguel Lillo, Jorge Rougés, hizo entrega, a los representantes extranjeros de Fundación Humboldt, de uno de los volúmenes de la Genera et species plantarum argentinarum. En esa publicación monumental de la Universidad de Tucumán, en muchos puntos se ha seguido la modalidad de los trabajos botánicos del sabio naturalista alemán. Para sorpresa de los asistentes, se informó también acerca de la existencia, en el Instituto Lillo de la UNT, de un inapreciable tesoro bibliográfico: una de las siete ediciones príncipe que existen en el mundo, completos sus 30 volúmenes, del Voyage aux régions équinoxiales du Nouveau Continent, obra que Humboldt comenzó a componer de regreso al Viejo continente, tras su periplo científico por el Nuevo.
Otro dato curioso relacionado con Humboldt y con Tucumán: Amadeo Jacques, que tanto influjo tuvo en su momento, juntamente con Paul Groussac, en la cultura tucumana y argentina en general, llegó a nuestro país y a nuestra provincia avalado por una carta de recomendación del autor de Cosmos. (c) LA GACETA

Notas:
1) "Documentos relacionados con el Dogma", en Esteban Echeverría, Dogma socialista, ed. A. Palcos, UN de La Plata, La Plata, 1940, p. 256.
2) Juan B. Terán, Lo gótico, signo de Europa, tomo IX de Obras completas, UNT, Tucumán, 1980, p. 80-81.
3) En Marta Omil, Humboldt, Introducción de Carlos Páez de la Torre (h): "Una gran obra de arte poco conocida", Ediciones del Rectorado, UNT, Tucumán, 2001.
4) Cf. Alexander von Humboldt-Stiftung 1953-1983, AvH, Bonn, 1983.

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