Ultimos descubrimientos sobre un misterio famoso

Por Gustavo Pablos

16 Noviembre 2003
El periodismo de investigación tiene una intensa y extensa trayectoria en nuestro país. Cuando finalizó la última dictadura militar, y fue posible investigar sobre algunos hechos del pasado -no sólo reciente-, el género adquirió la función de conciencia vigilante de la historia y de sus efectos visibles en el presente y de los probables en el futuro. Desde ese lugar se pudo desenmascarar a responsables de crímenes, negociados, vaciamiento de las arcas públicas, etcétera, actos realizados con los recursos singulares de sus agentes: el secreto, el ocultamiento, la impunidad y la traición. En un país donde la corrupción, el encubrimiento, la conspiración y los códigos mafiosos han sido una constante, la investigación periodística se ha convertido en una de las formas de intervenir en la realidad: ya no para modificarla o transformar sus estructuras, pero sí para crear un archivo material capaz de demostrarnos lo que somos y podemos esperar de nosotros.
El presente texto de Carlos de Nápoli merece una particular atención porque pone al descubierto el inescrupuloso accionar de los militares cuando están en el poder y la connivencia de la Iglesia. Evita. El misterio del cadáver se resuelve, es una vasta investigación que incorpora los últimos descubrimientos sobre el misterio del cadáver de Evita, y es consecuencia directa de Ultramar Sur, otro trabajo del mismo autor y de Juan Salinas, publicado hace poco tiempo, y que desentraña el movimiento secreto que culminó con la llegada de nazis en submarinos a la Argentina, finalizada la Segunda Guerra Mundial. Las peripecias del cuerpo de Evita después de que Perón y el Peronismo fueron expulsados del gobierno y proscriptos por la Revolución Libertadora son el eje de este libro. Su sustracción del edificio de la CGT; el traslado a las instalaciones del SIE (Servicio de Inteligencia del Ejército); la mediación del Vaticano para que fuera sacada del país por los militares en un operativo secreto y llevado a Milán o a Gerona, y, por último, su restitución al ex Presidente en Madrid en 1971.
Más allá de la organización del material y del prolijo cotejo de las fuentes, el libro reproduce íntegramente un material inédito: el testimonio que dejó para que fuera publicado unos años después de su muerte (en 1994), el Coronel Gustavo Adolfo Ortiz, ex jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército, quien tuvo una participación activa en este procedimiento entre los años 1956 y 1958. El testimonio de Ortiz, El costo de un secreto, si bien no aclara todos los pormenores relativos al tema (ya que en este se infiltran episodios de inteligencia y contrainteligencia), es de vital importancia para comprender el valor de la "herencia" y cómo los avatares del cuerpo de la denominada "abanderada de los humildes" definieron algunos de los actos de violencia, como también de los pactos y acuerdos, que se sucedieron en las décadas siguientes. Entre ellos, el viaje de Ortiz a Europa como correo secreto para negociar con el Vaticano; el secuestro y la muerte de Aramburu a manos de Montoneros; la entrega del féretro a Perón en 1971 en la residencia madrileña de Puerta de Hierro por mediación del general Franco, etcétera. La investigación demuestra que el cuerpo de Evita se había convertido en una especie de tesoro que se disputaban peronistas y antiperonistas con fines de especulación política. Pero además también demuestra otros aspectos muy oscuros: más allá de la importancia de los militares en las maniobras, una serie de hechos indica la existencia de acuerdos más profundos, como los que condujeron al levantamiento de la excomunión de Perón por intervención de Franco y la existencia de una carta que el General envió al Papa en 1972 agradeciéndole la actuación vinculada al destino del cadáver de su esposa. El reconocimiento da cuenta de que, más allá de las gestiones militares, estaban los arreglos entre la Iglesia y Perón, y la aceptación de que los únicos que conocían el destino del cuerpo eran los miembros del Vaticano. Un conocimiento que, como se deriva de la investigación, le habría costado al pueblo argentino una cuantiosa suma en oro.
Sin embargo, como una especie de compensación para los espectadores de la historia, el autor se encarga de destacar el destino maldito de los que participaron en algunos momentos del proceso. "Las muertes violentas que sufrieron aquellos vinculados al robo del cuerpo no pueden soslayarse. Algunos lectores las atribuirán a meras casualidades, otros a maldiciones. A veces los actos innobles se devuelven, inesperadamente, con las peores monedas" (Pág. 295).(c) LA GACETA

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