15 Octubre 2003 Seguir en 

La terapia asistida con animales está cobrando fuerza en todo el mundo. Hace mucho ya que se aconseja que nuestros abuelos tengan un animal doméstico de quién ocuparse. Los especialistas coinciden en que muchas veces, resulta algo imprescindible para que no pierdan el interés por la vida y puedan seguir brindando y recibiendo amor cuando los hijos ya no demandan su atención, tanto como antes.
Una cuota de estímulo
Así, el gorgojeo del pajarito, el ronroneo del gato o la lamida del perro, se transforman en una cuota de estímulo imprescindible para el equilibrio emocional en la vejez y en la soledad.
En otras etapas etarias, por circunstancias derivadas de discapacidades de diverso tipo, también se ha comprobado que la asociación de animales a la terapia produce efectos benéficos que justifican la alianza.
Muchas experiencias
Numerosas experiencias recogidas en la materia fueron relatadas en el Congreso Argentino y Latinoamericano de la especialidad que se realizó recientemente en el Aula Magna de la Facultad de Medicina de la UBA.
El programa "Cuidar, cuidando" del Hospital Infanto Juvenil Tobar García y el zoológico porteño, hace 13 años que viene trabajando con chicos y adolescentes con problemas emocionales severos. Los profesionales involucrados sostienen que todos los animales tienen el potencial para esta actividad, aunque lo ideal es elegir al animal con criterios apropiados, criarlo según esas pautas y reevaluarlo permanentemente.
Destacan que lo importante es la calidad del vínculo que se establece con el animal. El simple hecho de acariciar a un perro, jugar con un gato o dar el alimento a unas cabras cobra dimensión en el paciente. Al comprender que se trata de un ser vivo, con necesidades como comer, dormir y ser atendido; y al extender sus brazos, puede producirse una recuperación más rápida en algunas afecciones de movilidad, por ejemplo.
Perciben olores y colores
La licenciada en psicología Elsa Szwarcman, especialista en el tema, quien actualmente dirige el Programa de Zooterapia de la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, viene trabajando desde hace más de 16 años con la asistencia de perros especialmente seleccionados y adiestrados.
Caballos estimulan la recuperación motriz
La gran estimulación física se produce cuando el paciente es montado y el animal se mueve. "El paso de un caballo entrenado produce un movimiento de rotación de 8 grados hacia adelante y atrás, y hacia arriba y abajo; que es exactamente igual al de la cadera humana cuando uno camina. Entonces, si un paciente, durante muchos años, estuvo en silla de ruedas, su cerebro no recibió esa información. Es como si la tuviera olvidada. Si logra subir a un caballo (ayudado, por supuesto) y empieza a recibir esa información para poder ejecutarla, entonces puede empezar a moverse", afirma el doctor Jorge Puente, profesor de la Facultad de Veterinaria de la UBA y vicepresidente de Facet (Fundación Científica Argentina Establo Terapéutico). Puente coordina los cursos de sanidad, comportamiento y bienestar animal, biomecánica del caballo, comunicación no verbal y lectura corporal de equinos y caninos y las investigaciones interdisciplinarias de médicos y psicólogos.
Puente dice que tienen lugar físico, caballos entrenados y los veterinarios e instructores formados en esta terapia. Están firmando convenios con distintas instituciones para que vengan con sus médicos, psicólogos y pacientes y podamos trabajar juntos. También viajan al interior para capacitar profesionales. Más información en el teléfono (011) 4524-8435 ó por correo electrónico: taca@fvet.uba.ar
Una cuota de estímulo
Así, el gorgojeo del pajarito, el ronroneo del gato o la lamida del perro, se transforman en una cuota de estímulo imprescindible para el equilibrio emocional en la vejez y en la soledad.
En otras etapas etarias, por circunstancias derivadas de discapacidades de diverso tipo, también se ha comprobado que la asociación de animales a la terapia produce efectos benéficos que justifican la alianza.
Muchas experiencias
Numerosas experiencias recogidas en la materia fueron relatadas en el Congreso Argentino y Latinoamericano de la especialidad que se realizó recientemente en el Aula Magna de la Facultad de Medicina de la UBA.
El programa "Cuidar, cuidando" del Hospital Infanto Juvenil Tobar García y el zoológico porteño, hace 13 años que viene trabajando con chicos y adolescentes con problemas emocionales severos. Los profesionales involucrados sostienen que todos los animales tienen el potencial para esta actividad, aunque lo ideal es elegir al animal con criterios apropiados, criarlo según esas pautas y reevaluarlo permanentemente.
Destacan que lo importante es la calidad del vínculo que se establece con el animal. El simple hecho de acariciar a un perro, jugar con un gato o dar el alimento a unas cabras cobra dimensión en el paciente. Al comprender que se trata de un ser vivo, con necesidades como comer, dormir y ser atendido; y al extender sus brazos, puede producirse una recuperación más rápida en algunas afecciones de movilidad, por ejemplo.
Perciben olores y colores
La licenciada en psicología Elsa Szwarcman, especialista en el tema, quien actualmente dirige el Programa de Zooterapia de la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, viene trabajando desde hace más de 16 años con la asistencia de perros especialmente seleccionados y adiestrados.
Caballos estimulan la recuperación motriz
La gran estimulación física se produce cuando el paciente es montado y el animal se mueve. "El paso de un caballo entrenado produce un movimiento de rotación de 8 grados hacia adelante y atrás, y hacia arriba y abajo; que es exactamente igual al de la cadera humana cuando uno camina. Entonces, si un paciente, durante muchos años, estuvo en silla de ruedas, su cerebro no recibió esa información. Es como si la tuviera olvidada. Si logra subir a un caballo (ayudado, por supuesto) y empieza a recibir esa información para poder ejecutarla, entonces puede empezar a moverse", afirma el doctor Jorge Puente, profesor de la Facultad de Veterinaria de la UBA y vicepresidente de Facet (Fundación Científica Argentina Establo Terapéutico). Puente coordina los cursos de sanidad, comportamiento y bienestar animal, biomecánica del caballo, comunicación no verbal y lectura corporal de equinos y caninos y las investigaciones interdisciplinarias de médicos y psicólogos.
Puente dice que tienen lugar físico, caballos entrenados y los veterinarios e instructores formados en esta terapia. Están firmando convenios con distintas instituciones para que vengan con sus médicos, psicólogos y pacientes y podamos trabajar juntos. También viajan al interior para capacitar profesionales. Más información en el teléfono (011) 4524-8435 ó por correo electrónico: taca@fvet.uba.ar
Lo más popular







