Rol de la escuela en el marco de la crisis

Por Beatriz E. de Parolo

20 Julio 2003
Producto de una serie de encuentros de especialistas en educación convocados por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) durante 2002, este libro intenta pensar el rol de la escuela en el marco de la devastadora crisis que sufre la Argentina.
Inés Dussel encara "la escuela que tenemos" con una mirada realista y desgarrante. La autora toma un hecho que nos conmovió en setiembre de 2002: el asesinato del adolescente Ezequiel Demonty perpetrado por la policía. Luego de un afinado análisis de texto (el del cartel desplegado por sus compañeros que rezaba "no crean que no había un lugar en este mundo para Ezequiel"), Dussel se interna en el desencantado paisaje de la crisis educativa argentina para concluir que repolitizando la escuela -además de otras acciones- se construiría un lugar para nuestros alumnos "no como un acto caritativo, sino porque los creemos iguales, capaces, valiosos".
El trabajo de Estanislao Antelo reniega del concepto de "crisis" -en torno del cual gira la publicación- y opta por recorrer la historia de los encuentros y desencuentros escolares, a la vez que prefiere metaforizar la tarea diaria de enseñar a partir de la expresión "librar batalla". "El núcleo duro de la educación (...) reside en la metamorfosis", dice el autor, y esa mutación sería el resultado de la batalla.En un segundo momento, Graciela González y Perla Zelmanovich -docente y licenciada en psicología, respectivamente-, caracterizan a los niños y adolescentes de la crisis y analizan su relación con los adultos.
"Escuelas y pobreza: entre el desasosiego y la obstinación" resulta un breve ensayo conmovedor en el que Patricia Redondo intenta iluminar la esperanza porque cree aún en la escuela como espacio inclusivo, donde se les abran a los niños las puertas del mundo. En sintonía con el trabajo precedente, y a partir de la noción de gramática de la escuela (supone la voluntad de aplicar reglas de juego y supuestos compartidos), a la que suma datos aportados por la historia de la educación en relación con la apariencia de la escuela, Silvia Finocchio apuesta a la acción. En la escuela "no cabe la inercia o sentarse a esperar las grandes decisiones". "En algún punto, la escuela tiene todavía capacidad para seducir, insinuar, aparentar o prometer algo referido a un principio universal" dice la autora citando a Zizek (2001).
La percepción de la temporalidad en la construcción de la cultura de nuestros adolescentes, suscita en Silvia Duschatzky una serie de reflexiones de vertiginosa actualidad nutridas no sólo por la sociología, sino también por la historiografía y la lingüística.
Adriana Puiggrós presenta un artículo rotundo que analiza la evolución de la producción de conocimientos en el ámbito universitario. Los miembros de la comunidad universitaria "hemos sido insuficientemente responsables en relación con el destino que viene teniendo el país y con nuestro rol al respecto", afirma la autora; y luego de puntualizar una serie de cuestiones urticantes que aquejan a nuestra realidad universitaria, asume la deuda de los pedagogos en relación con la transformación de las universidades argentinas.
Clausuran esta propuesta dos trabajos que resultan complementarios. El artículo de Pablo Pineau se ocupa del "afuera" de la escuela y de su incidencia en la manera de encarar la vida en el "adentro". Finalmente, Luis Cabeda relata una serie de experiencias profesionales no convencionales que ilustra de alguna manera el planteo de Pineau. En su escuela crearon un centro cultural que integra a miembros de la comunidad en la que está inserta y cuya oferta es diversa: telar aborigen, murga, historietas, reciclado artístico, ajedrez, investigación histórica barrial... La escuela cuenta también con una guardería nocturna en la que reciben chicos ambulantes de hasta 12 años, con un "nodo de trueque", con tutorías personalizadas; en suma "la escuela da cuenta de las tramas más dolorosas de la realidad e intenta transformarlas".
Hay afectividad en este libro. Cada uno de los cinco bloques que conforman la obra está precedido por testimonios de maestros y profesores de muy diversos puntos de nuestro país. Estas narraciones resultan sensibles y cálidos documentos disparadores de reflexiones que se entraman y se complejizan por los propios aportes del lector que se involucra irremediablemente con el emisor.
Se trata de una publicación de artículos lúcidos, breves, actuales y armónicos.(c) LA GACETA

Tamaño texto
Comentarios