13 Julio 2003
Director de LA GACETA Literaria, Daniel Alberto Dessein.- Me dirijo a Ud. para felicitarlo por llevar adelante la titánica tarea de difundir y jerarquizar la literatura y por la defensa de la lectura.
A propósito del artículo publicado en el suplemento que dirige el 15 de junio último, con el título "Leer y telever, un encomio del libro", escrito por Enrique Prevedel, no puedo más que aplaudir al autor. La claridad de los conceptos allí vertidos demuestra que quien relamente puede explicar en forma sencilla un tema complejo es por que realmente lo tiene profundamente analizado, meditado, además del don de divulgarlo.
He disfrutado y comparto plenamente lo escrito; encontré la respuesta escrita ("no me lo cuentes, escríbelo") que me permitió describir un sentimiento mío de lo que observo y además consumimos: la instauración de la cultura de lo "rápido y fácil". El volumen y la velocidad con que llega la información hoy en día ha generado un hábito de analizar los temas muy superficialmente sin adentrarse mayormente en la esencia del problema.
Es que la regla imperante hoy es que se quiera obtener éxitos rápidos y fáciles. El libro -obviamente los clásicos y los buenos textos- exige un nivel de concentración y profundización mayor para llegar a la esencia. La meditación y la observación hacen que se afirmen más las ideas. Esto se contrapone con la cultura imperante. Sin ir más lejos, creo que es como realizar una travesía de una senda por la montaña en moto todo terreno, de modo que uno no capta ni absorbe las características del entorno; por el contrario, va concentrado en cómo esquivar los obstáculos. Al final se llega mucho más rápido, pero se ha perdido la esencia del viaje, que es la observación, la comunicación, la meditación con la naturaleza y los compañeros y que el esfuerzo de realizarlo se vio ampliamente compensado.
Si bien los avances de la televisión, y en particular de Internet, han sido muy positivos en muchos aspectos, también es cierto que han avanzado mucho en el manejo de la superficialidad, situación que repercute muy especialmente para la ciencia. La falta total de "filtros" (críticas, revisión, proceso de review por pares, etc.) previos a la aprobación de una publicación y su difusión, que hace que hoy en día cualquier persona pueda escribir algo y darle una difusión mayor que la de cualquier revista o editorial existente.
Lamentablemente se lee sin garantía alguna de veracidad. ¿Qué se puede hacer?
Aparentemente nada. ¿Nos tendremos que adaptar a este nuevo modo de intercomunicación?...
En este contexto, creo que el artículo de Enrique Prevedel en cierta forma "da en la tecla": fomentar la buena lectura. Pienso que una forma de inculcarlo muy positiva es por parte de los padres a los hijos.Soy un convencido de que los grandes éxitos en todos los órdenes se fundamentan sobre muchas horas de esfuerzo físico e intelectual, y que este largo camino insoslayable de transitar a los que realmente logran la meta, se ve ampliamente recompensado al final. (c) LA GACETA

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