13 Julio 2003 Seguir en 

El autor defiende en este libro -síntesis de su tesis doctoral- que las preocupaciones éticas de Popper están en el origen de su teoría democrática y también de su epistemología. De suerte que el llamado racionalismo crítico de Popper descansaría en una apuesta, en un acto de fe en la razón, la libertad, la tolerancia. El rechazo de cualquier violencia innecesaria, la oposición a totalitarismos no tendrían -en Popper- un origen diferente de su defensa del refutacionismo y de la radical falibilidad de nuestras ideas.
Aunque esta interpretación ha sido sostenida por otros estudiosos (Notturno, Gray, por ej.) y por el mismo Popper, Sánchez de Loria Parodi se detiene largamente en ella y examina las consecuencias doctrinarias que derivan de esta actitud crítica. Por ejemplo, la defensa de Popper de una democracia institucional (fundada en normas constitucionales que procuran el control y el equilibrio del poder), en oposición a la democracia fundada en la soberanía (que considera el resultado electoral como "expresión autoritaria de lo que es justo" y desemboca fácilmente en tiranía).
Interesante resulta la crítica del autor a la noción de libertad empleada por Popper: atento sólo al riesgo del autoritarismo (restrictivo de las libertades individuales), Popper habría descuidado los riesgos de la libertad como arbitrio caprichoso que desatiende su sometimiento a la norma moral. El autor vienés se privó, así, de ver que "la autoridad deviene un servicio de ayuda para hacer lo que quiero y no una imposición arbitraria" (p. 165). En este caso, la discrepancia entre el autor y Popper enriquece el análisis del asunto. No ocurre lo mismo cuando Sánchez de Loria Parodi sostiene -contra el refutacionismo de Popper-: "La mayoría de las nociones que poseemos de la realidad las obtenemos a través de la inducción por experiencia" (p. 29), afirmación esta que parece no entender lo que está en juego.
El volumen está escrito desde una filosofía tradicional, pero con suficiente flexibilidad como para acercarse al pensamiento de Popper en una interacción crítica atractiva. Otro ejemplo de su discrepancia con el filósofo estudiado es este: el autor estima convenientes las objeciones de Popper al relativismo, pero sugiere que "al no aceptar un orden moral objetivo, se desliza hacia el subjetivismo ético" (p. 239).
El libro respeta esa regla fundamental de las monografías universitarias: citar al autor estudiado, a sus fuentes y a sus comentadores para justificar cualquiera de sus asertos (más de ciento treinta obras sobre Popper son referidas en la bibliografía).El texto se lee con facilidad y ayudará a quienes deseen introducirse en la filosofía política de Popper. (c) LA GACETA
Aunque esta interpretación ha sido sostenida por otros estudiosos (Notturno, Gray, por ej.) y por el mismo Popper, Sánchez de Loria Parodi se detiene largamente en ella y examina las consecuencias doctrinarias que derivan de esta actitud crítica. Por ejemplo, la defensa de Popper de una democracia institucional (fundada en normas constitucionales que procuran el control y el equilibrio del poder), en oposición a la democracia fundada en la soberanía (que considera el resultado electoral como "expresión autoritaria de lo que es justo" y desemboca fácilmente en tiranía).
Interesante resulta la crítica del autor a la noción de libertad empleada por Popper: atento sólo al riesgo del autoritarismo (restrictivo de las libertades individuales), Popper habría descuidado los riesgos de la libertad como arbitrio caprichoso que desatiende su sometimiento a la norma moral. El autor vienés se privó, así, de ver que "la autoridad deviene un servicio de ayuda para hacer lo que quiero y no una imposición arbitraria" (p. 165). En este caso, la discrepancia entre el autor y Popper enriquece el análisis del asunto. No ocurre lo mismo cuando Sánchez de Loria Parodi sostiene -contra el refutacionismo de Popper-: "La mayoría de las nociones que poseemos de la realidad las obtenemos a través de la inducción por experiencia" (p. 29), afirmación esta que parece no entender lo que está en juego.
El volumen está escrito desde una filosofía tradicional, pero con suficiente flexibilidad como para acercarse al pensamiento de Popper en una interacción crítica atractiva. Otro ejemplo de su discrepancia con el filósofo estudiado es este: el autor estima convenientes las objeciones de Popper al relativismo, pero sugiere que "al no aceptar un orden moral objetivo, se desliza hacia el subjetivismo ético" (p. 239).
El libro respeta esa regla fundamental de las monografías universitarias: citar al autor estudiado, a sus fuentes y a sus comentadores para justificar cualquiera de sus asertos (más de ciento treinta obras sobre Popper son referidas en la bibliografía).El texto se lee con facilidad y ayudará a quienes deseen introducirse en la filosofía política de Popper. (c) LA GACETA







