Testimonio del ayer que ayuda a creer en el mañana

Por Horacio Semeraro

13 Julio 2003
Quizás pueda pensarse que en esta obra está sublimado, idealizado, el concepto de inmigrante. No se habla en ella casi de los defectos que tenían; sí de las virtudes, muy merecidas por cierto. Es que la intención de la autora al escribir Historias de inmigración fue posiblemente la de aportar testimonios de vida sacudiendo el polvo de viejos arcones, rescatando memorias e interiorizándose en el tema inmigratorio para obtener finalmente conclusiones aleccionadoras en épocas difíciles. Actualmente estamos en los antípodas del relato, vivimos el proceso inverso: emigración buscando fuentes de trabajo, honestidad cuestionada, crisis institucionales, empobrecimiento, desempleo.
Lucía Gálvez -historiadora, nieta del escritor Manuel Gálvez (autor de la legendaria Nacha Regules y de una vasta obra)- escribió, entre otros libros, numerosos ensayos históricos. La mayoría de ellos denota un profundo interés por los aspectos socio-políticos y antropológicos de los americanos, en particular, de los argentinos y un inocultable amor por sus ancestros. Si bien el libro Historias de inmigración está inscripto dentro de la colección "Biografías y documentos" de la editorial configura, por el documentado prólogo y por el epílogo, aparte de su continuo discurrimiento entre las entrevistas realizadas, una lograda aproximación al ensayo.Tanto la migración dentro del país -principalmente hacia las fuentes de trabajo- como la inmigración, consigna de Juan Bautista Alberdi y de D. F. Sarmiento, han sido profusamente tratadas. En nuestra historia se distinguen dos momentos predominantes respecto de la inmigración. El primero de ellos fue el de la llegada de los españoles, asociado a la conquista, la colonización, el mestizaje y la llegada de esclavos africanos conforman -desde mediados del siglo XVI hasta mediados del siglo XVII- la trama socio-antropológica primigenia. El segundo momento fue la gran inmigración de europeos y de habitantes de Asia menor -principalmente- que tuvo lugar entre 1850 y 1930 en forma creciente, y se extendió hasta 1950, poco después de la Segunda Guerra Mundial. Millones de personas llegaron a la Argentina en ese período, y modificaron la composición étnica significativamente, beneficiando la productividad de la agricultura, la ganadería y la industria, pero modificando también en algunos aspectos el sistema de vida. Historias de inmigración se refiere a este segundo grupo, a través del estudio histórico exhaustivo realizado por la autora y por boca de sus protagonistas o de sus descendientes. Mediante numerosas entrevistas y estudios complementarios, Lucía Gálvez divide su libro en 32 partes, ordenadas tentativamente de acuerdo con la época de arribo al país y con los lugares de origen de los inmigrantes.
Algunas de las historias contadas con dignas de conformar una novela, o de ser llevadas al cine. (Michel Jones, pág. 60; John Hamilton, pionero escocés en Malvinas, pág. 102; A. Sacas Curi, pág. 273; Yubran Massuh, pág. 311; R. Carmona y Julián Pérez, pág. 357; Alfredo Bessone, pág. 429). Otras, como la historia de Los gauchos judíos, pág. 150, ya lo hicieron. Aparecen, en las entrevistas, nombres conocidos y prestigiosos: Torcuato Di Tella, actual secretario de Cultura -quien publicó anteriormente sobre el tema-; Víctor Massuh (preciso y esclarecedor, su testimonio aparece en varias partes del libro); Cecilia Fourvel Rigolleau de Bunge y Cecilia Bunge de Shaw, entre otros.
En la actualidad, cuando muy acertadamente nos preguntamos por qué estamos como estamos; qué porcentaje de culpa tenemos (y si es propia o ajena) y qué se puede hacer para mejorar el rumbo, un libro de testimonios sobre las familias pioneras es un viaje a las fuentes refrescante y alentador. Los inmigrantes contaban, entre sus virtudes, con el hecho de tener como valores el trabajo tesonero, la libertad, la justicia, el ansia de progreso y la solidaridad. Lucía Gálvez, si bien esboza objetivamente las consecuencias del nuevo orden que trae aparejada la inmigración, pone énfasis sobre los aspectos constructivos; porque su propósito final quiere ser memorioso y aleccionador, además de aportar datos y anécdotas pintorescas y relevantes, en una obra testimonial en la cual inmigrantes de distintas nacionalidades cuentan su historia desde la voz de la memoria. Con un registro que puede omitir, distraer errores que la piedad oculta, pero que indudablemente nos muestra que es posible cambiar, revertir, seguir intentando.(c) LA GACETA

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