Misterios con desenlace común

Por Arturo Ponsati

18 Mayo 2003
Dentro del marco de un nuevo proyecto de vida, la abogada Emily Graham decide recuperar una propiedad que en Spring Lake, generaciones atrás, había pertenecido a su familia. Sin embargo, las que prometían ser unas vacaciones dedicadas a la redecoración de la vivienda, comienzan con el descubrimiento de un cuerpo asesinado enterrado en los jardines, crimen vinculado estrechamente a una serie de muertes ocurridas cien años atrás, y en las cuales la protagonista parece estar involucrada.
La obra número veinticuatro de Mary Higgins Clark, publicada en la Argentina dos años después de su primera edición, es una novela de intriga. Pese al suspenso moderado que la identifica, la narrativa es ágil y no sufre interrupciones que entorpezcan el ritmo; la débil caracterización de los personajes es el resultado de su cuantía (cerca de 20), teniendo en cuenta la brevedad de la obra (283 páginas).
La historia es inteligente y hasta las últimas páginas las pistas concedidas al lector impiden develar las incógnitas; pero, cuando los acontecimientos comienzan a confluir y aparentan anunciar que el fin se aproxima, la autora abre el juego nuevamente, desembocando en un final abrupto e impredecible.
En síntesis: una novela corta y bien lograda, con misterios que, no obstante el siglo que los separa, tienen un desenlace común.(c) LA GACETA

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