18 Mayo 2003 Seguir en 

William Wheelwright es presentado por Alberdi como un paradigma del emprendedor cuya inmigración debía favorecerse: "representa en Sudamérica esa porción eminente de su sociedad mixta que se denomina elemento extranjero. Su trabajo es la mejor prueba del bien que puede hacer al progreso de la patria en mayor grado que el mismo patriotismo de sus hijos".
El "poblar con calidad", en Alberdi, tuvo categoría de política sustantiva para un país desierto, por eso visualizó la inmigración como parte de un proceso pedagógico capaz de transmitir conocimientos, de manera sistemática o con el ejemplo de la "cosa bien hecha". El "futuro mejor" estaba condicionado a la máxima velocidad con que pudiesen adquirirse conocimientos y estrategias operacionales.
Wheelwright fue un joven marino norteamericano que naufragó en Buenos Aires. Se instaló luego en Chile donde estableció una línea de vapores hasta Panamá; explotó minas de carbón para abastecer los buques; construyó trenes y puertos. La idea de un ferrocarril trasandino lo trajo de nuevo a nuestro país. Concibió entonces el Gran Central Argentino, la línea férrea de Rosario a Córdoba, obra que comenzó con Mitre en 1863 y se inauguró con Sarmiento en 1870. También realizó el ferrocarril a Ensenada.
"En él, se personifican la influencia y la acción del espíritu civilizador de los Estados Unidos, mejor y más eficazmente ejercida que por las obras de Tocqueville y Chevalier... Es el poder de la doctrina puesta en obra; es la economía liberal, traducida en medidas prácticas, es el progreso en acción, no en teorías".
Al mejor estilo de la Harvard Business School, esta biografía es un verdadero "estudio de caso", donde se describen las "debilidades y fortalezas" de todo tipo que el protagonista debió afrontar y las diferentes estrategias que utilizó para poder concretar sus proyectos.
Al ponerlo a Wheelwright como modelo de empresario capitalista Alberdi señala: "interesa a los destinos de la sociedad moderna de Sudamérica fijar y definir los tipos de hombres y de servicios que merecen de su parte la predilección que la vieja sociedad acordaba a las artes de la guerra y de la retórica". (c) LA GACETA
El "poblar con calidad", en Alberdi, tuvo categoría de política sustantiva para un país desierto, por eso visualizó la inmigración como parte de un proceso pedagógico capaz de transmitir conocimientos, de manera sistemática o con el ejemplo de la "cosa bien hecha". El "futuro mejor" estaba condicionado a la máxima velocidad con que pudiesen adquirirse conocimientos y estrategias operacionales.
Wheelwright fue un joven marino norteamericano que naufragó en Buenos Aires. Se instaló luego en Chile donde estableció una línea de vapores hasta Panamá; explotó minas de carbón para abastecer los buques; construyó trenes y puertos. La idea de un ferrocarril trasandino lo trajo de nuevo a nuestro país. Concibió entonces el Gran Central Argentino, la línea férrea de Rosario a Córdoba, obra que comenzó con Mitre en 1863 y se inauguró con Sarmiento en 1870. También realizó el ferrocarril a Ensenada.
"En él, se personifican la influencia y la acción del espíritu civilizador de los Estados Unidos, mejor y más eficazmente ejercida que por las obras de Tocqueville y Chevalier... Es el poder de la doctrina puesta en obra; es la economía liberal, traducida en medidas prácticas, es el progreso en acción, no en teorías".
Al mejor estilo de la Harvard Business School, esta biografía es un verdadero "estudio de caso", donde se describen las "debilidades y fortalezas" de todo tipo que el protagonista debió afrontar y las diferentes estrategias que utilizó para poder concretar sus proyectos.
Al ponerlo a Wheelwright como modelo de empresario capitalista Alberdi señala: "interesa a los destinos de la sociedad moderna de Sudamérica fijar y definir los tipos de hombres y de servicios que merecen de su parte la predilección que la vieja sociedad acordaba a las artes de la guerra y de la retórica". (c) LA GACETA







