Historias de algunos famosos criminales de la Argentina

Por Federico Cassina

18 Mayo 2003
"Enemigos públicos" nos cuenta la historia de algunos de los personajes más conocidos del hampa argentina, de aquellos que a través de terribles crímenes quedaron grabados en la memoria popular, no sólo a raíz de sus prontuarios y de las crónicas policiales, sino también por los mitos y leyendas que se fueron tejiendo a su alrededor. Este es un libro de investigación que tiene como fuentes a medios gráficos, archivos históricos, expedientes judiciales, libros y revistas de criminología. Osvaldo Aguirre relata, cronológicamente, la vida de diez de los mayores criminales de nuestras tierras, dedicándole a cada uno de ellos un capítulo, enriquecido también con la presentación de otros casos delictivos análogos y de las metodologías policiales de las distintas épocas.
En el Chicago de 1930 se integró la Comisión Contra el Crimen, compuesta por ciudadanos comunes y sin facultades legales para actuar, cuyo objetivo era denunciar a los gángsters que avasallaban la ciudad. Sus denuncias se transformaron en una de las más efectivas campañas contra el crimen organizado que se haya hecho: difundir una lista con los nombres de veintiocho delincuentes a quienes denominaban "enemigos públicos". Argentina también iría creando su propia lista pero emanada del imaginario popular.
Guillermo Hoyo, alias "Rubia Hormiga Negra", un gaucho "libre" de mediados del siglo XIX que realizó todo tipo de actos de vandalismo pero que también fue víctima de la injusta legislación que perseguía al hombre de las pampas, encabeza la lista criolla. Más adelante, a comienzos del siglo XX, aparecería Cayetano Santos Godino, conocido como el "petiso orejudo", hijo de una familia de inmigrantes italianos radicada en un conventillo del barrio porteño de San Telmo, quien escogía a sus víctimas entre niños de muy temprana edad y a quienes, luego de atacarlos en forma brutal, los hacía parte de un extraño "ritual" que finalizaba con un precario entierro. Este siniestro personaje se convertiría en uno de los casos más estudiados de la psiquiatría forense argentina.
Entre las temáticas delictivas que nos narra Aguirre, paralelas a las historias de los criminales, resultan particularmente interesantes los antecedentes de la "trata de blancas", que datan de 1867. Muchas de las mujeres explotadas y obligadas a ejercer la prostitución provenían de Europa y eran engañadas con falsas promesas. Hacia los años 30, una banda de rufianes polacos se haría muy conocida por la explotación de miles de mujeres. Por aquellos años hace su aparición en la historia del crimen "Facha bruta" y el "Pibe cabeza". Al lector tucumano seguramente le interesará conocer la historia de "Mate cosido" (Segundo David Peralta), que era oriundo de la ciudad de Monteros y que engrosaría su prontuario por todo el país, en especial por la entonces próspera zona algodonera del Chaco. "Los locos Prieto", feroces asesinos y asaltantes, aparecen en el capítulo que aborda los años cincuenta, al igual que el comisario Evaristo Meneses, un policía que se hizo famoso por el temor que generaba entre los malvivientes y por proezas que lo convirtieron en una especie de "intocable" argentino. "El rey del boleto" y el "Pichón Laginestra" también ocupan varias páginas de este atrapante libro que culmina con una de las más impactantes crónicas policiales contemporáneas: la que protagonizó Carlos Eduardo Robledo Puch, conocido como el "Angel de la muerte". Sus sanguinarios asesinatos a serenos de comercios y a inocentes familias lo signaron como uno de los peores monstruos criminales argentinos, cuyo aspecto frágil y angelical contrastaba con el horror que provocaba.
El autor es profesor de Letras de la Universidad de Rosario, editor de la sección Cultura del diario "La Capital" de Rosario, donde además se desempeña como periodista de Policiales a cargo de una columna llamada "Historia del crimen".(c) LA GACETA

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