Reinventar la Argentina

Ni estas páginas ni nuestros intelectuales podían quedarse en una torre de marfil. Tenemos que seguir reflexionando sobre lo que nos pasó y sobre lo que nos pasa.

11 Mayo 2003
Por Daniel Alberto Dessein

"Reinventar la Argentina", libro recientemente publicado por LA GACETA y por la editorial Sudamericana, es uno de los más acabados esfuerzos realizados por un diario y por una editorial sobre una temática que involucra a todos los argentinos y que fue la que se reflejó en estas columnas, entre el 30 de junio de 2002 y el 6 de abril de este año, en el marco de las "Reflexiones sobre la crisis".A mediados de 2002, pedimos a nuestro comprovinciano Joaquín Morales Solá, quien se había formado en LA GACETA para luego convertirse en uno de los más destacados exponentes del periodismo nacional, que escribiera para LA GACETA Literaria un artículo que abordara alguna faceta de la crisis argentina. Esa nota, donde se realiza una profunda autocrítica sobre la responsabilidad del periodismo en la tragedia argentina, nos instó a abrir un ciclo de reflexiones sobre la crisis argentina, al que convocaríamos a intelectuales y a periodistas, para aportar diagnósticos y propuestas.
Comenzamos por aquellos que habían iniciado su carrera en nuestro diario y que seguían unidos a él a través de LGL, como Tomás Eloy Martínez, José Ignacio García Hamilton o Ernesto Schoo. Luego continuamos con nuestros colaboradores tradicionales. El ciclo tuvo una gran repercusión, y generó debates en círculos académicos y hondas inquietudes en el lector.
Se sumaron colaboradores no habituales, como fue el caso de reconocidos economistas y analistas políticos, argentinos y extranjeros.
Quisimos evitar reduccionismos y enfoques parciales, características patológicas de los argentinos. Por ello convocamos a especialistas de disciplinas muy diversas y con diferentes posturas ideológicas y creo que logramos conformar una obra amplia, plural, poliédrica. Hombres con posiciones muy enfrentadas aceptaron formar parte de un esfuerzo conjunto para analizar la situación del país y buscar salidas. Esta es quizás la lección más trascendente del ciclo para un país prolífico en ciudadanos brillantes, estéril en proyectos colectivos e históricamente escindido por destructivos maniqueísmos.De pronto nos dimos cuenta de que había que preservar y extender la riqueza intelectual que se había destilado durante los meses en que se publicaron las "Reflexiones sobre la crisis". Así nació "Reinventar la Argentina".
Paula Viale y Gloria Rodrigué, editora y directora editorial de Sudamericana, bautizaron el libro y realizaron la necesaria selección, y excluyeron los textos que trataban temas coyunturales o locales; o bien los que tenían temáticas que se repetían o que no se complementaban con el resto de los artículos. Se privilegiaron las notas que contenían propuestas sobre las que sólo aportaban diagnósticos. Artículos que resultaron perfectos para las páginas de nuestro diario, no encontraron, lamentablemente, su lugar en este libro.Viale y Rodrigué también distribuyeron los textos en siete capítulos, para orientar al lector sobre sus temáticas predominantes. Introdujeron un nuevo orden de inclusión de los artículos de acuerdo con pautas editoriales. Los capítulos están precedidos por un prólogo y por un poema de Félix Luna. Rosendo Fraga, James Neilson, Eduardo Van der Kooy, Carlos Escudé, María Eugenia Valentié, Federico Abel, Carmen Perilli y Ernesto Schoo conforman "El presente", el primero de los capítulos. Abel Posse, Alba Omil, José Ignacio García Hamilton, Tulio Halperín Donghi, Tomás Eloy Martínez y Juan José Sebreli, "El pasado". Luis Alberto Romero, Armando Bazán, Eduardo Dessein, Aníbal D?Angelo Rodríguez, Emilio J. Corbiere, Vicente Massot, Torcuato Di Tella, Fernando Laborda y Carlos Floria, "La política". Mario Rapoport, Roberto Cachanosky, David Rock, Juan Pablo Nicolini, Aldo Ferrer y José Marcio Camargo, "La economía". Guillermo Jaim Etcheverry, María Sáenz Quesada y Joaquín Morales Solá, "La educación, la cultura y el periodismo". Gregorio Badeni, Enrique Valiente Noailles, Santiago Kovadloff y Nelson Castro, "La justicia, la cosa pública y la ética". Y, finalmente, Fernando López-Alves, Pedro J. Frías, Lucía Piossek Prebisch, Néstor García Canclini, Daniel Dessein, Roberto Cortés Conde y, nuevamente, Joaquín Morales Solá, conforman "El futuro". El libro concluye con un epílogo que, al igual que el prólogo, me pertenece.
A algunos lectores les llamó la atención que una serie de artículos sobre la crisis surgiera en el suplemento literario del diario. Los que hacemos LA GACETA Literaria, simplemente consideramos que ante una situación tan devastadora no podíamos permanecer en una torre de marfil ni permitir que nuestros intelectuales lo hicieran. Creímos imprescindible impulsarlos a repensar el país. Esta idea, que nació en LA GACETA Literaria, se encarnó en todo el diario a través del impulso y de la participación de sus periodistas y directivos en el proyecto que se transformó en el libro que el lector tiene en sus manos. Aspiramos a que sólo sea el comienzo de un fructífero debate; de la superación, a través de la comprensión del pasado que nos condujo hasta aquí, de la fatalidad que vivimos; y de la proyección de un futuro distinto y auspicioso.

No es casualidad que las raíces de este libro se encuentren en un diario tucumano. Fue en Tucumán donde se congregaron los representantes de nuestras provincias para forjar una nación libre e independiente. Fue un tucumano, Juan Bautista Alberdi, el principal protagonista en la invención de esa incipiente nación.
Fueron dos tucumanos, Avellaneda y Roca, dos trascendentes constructores del gran proyecto nacional. Fue Tucumán una de las provincias argentinas más sobresalientes en el plano económico y en el cultural.
Pocos años antes del Centenario de la Independencia, Alberto García Hamilton fundaba el diario LA GACETA en Tucumán. Nueve décadas más tarde el "Jardín de la República" se transformaría en una metáfora grotesca de la decadencia argentina. El lugar donde se instaló la primera industria pesada del país, la calórica industria azucarera, irónicamente generaba desnutridos, se convertía en el territorio del hambre.
LA GACETA siempre tuvo un estrecho compromiso con la sociedad que la vio nacer. Unió indisolublemente su destino al de la provincia, reflejó su realidad, criticó los yerros y desvíos de sus dirigentes, fue foro, tribuna y escuela cotidiana. Ha mantenido su unidad, independencia y tradición, a pesar de las intimidaciones y de los intentos por acallarla. En estos tiempos tan inciertos debemos redoblar el compromiso fundacional a través de la búsqueda de un camino que nos permita alcanzar un futuro promisorio.
Alberdi afirmaba que "una nación no es una nación sino por la conciencia profunda y reflexiva de los elementos que la constituyen". Bregar por esa toma de conciencia fue uno de los objetivos que tuvimos en miras al congregar a los autores de este libro. Repensar la Argentina y ayudarnos a reflexionar sobre ella; detectar los problemas que la afectan y buscar soluciones.
Un hombre que diagnosticó muchos de nuestros males, Ortega y Gasset, sostenía que la existencia de una sociedad depende del consenso de sus miembros en ciertas cuestiones básicas. Identificar esas coincidencias esenciales a partir de las cuales se puede diagramar un nuevo proyecto nacional, fue otro de los objetivos. Una tercera meta fue el aporte de ideas para diseñar ese proyecto. Este es un desafío, parcialmente alcanzado, pero que recién comienza.
La reconstrucción de las instituciones democráticas; la recuperación de la seguridad jurídica; la unión de la política con la ética y la eficiencia; el compromiso ciudadano con la cosa pública; la fijación de reglas razonables y duraderas; el rescate del impulso del espíritu fundacional; la apuesta a la educación; la restitución de la confianza para movilizar la economía; una representatividad política clara; el logro de acuerdos primarios; la despolitización de la Justicia y de la administración pública; la pacificación del país; el destierro de la corrupción, del hambre y la miseria, de la dilapidación estatal, de los falsos valores, de los delirios de grandeza, de las teorías conspirativas, de la impunidad, de la miopía, la ciclotimia y las contradicciones de la sociedad. Estas son aspiraciones compartidas por la mayoría de los autores y, probablemente, por la mayoría de los argentinos.
Constituyen una base para reedificar el edificio nacional. Entre quienes las comparten, hay una gran variedad de matices. Consideramos necesario reflejar las distintas posturas, ya que de la exposición de ideas diversas y del debate surgen las síntesis superadoras. La exclusión y las dualidades irreductibles han constituido enormes obstáculos para el desarrollo armónico y pacífico de nuestro país.
Tenemos que continuar reflexionando sobre lo que nos pasó y lo que nos pasa, revisar el pasado con sus luces y sombras, seguir buscando y consolidar consensos básicos. Lanzamos esta convocatoria desde el lugar donde comenzó a erigirse la nación, desde el lugar donde las consecuencias de su caída fueron más crueles.
Reinventemos y reconstruyamos este complejo, cuestionable, contradictorio, pero entrañable país. (c) LA GACETA

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