Una lírica de expresión sobria y contenida

Mundo interior que rechaza la locuacidad y opta por pocas palabras.

02 Junio 2002
Destaca Ricardo Adúriz, en el "Pórtico" de este poemario, que su autora ha producido ya "una acrisolada y unitaria obra poética"; en efecto, madurez del sentir y del escribir se percibe en su lírica de expresión sobria, contenida. El recogimiento en el espacio cerrado y la mirada vuelta hacia el interior propio y de los otros son actitudes que están en la base de estos poemas. El motivo del título, en la composición "Sombras", queda así caracterizado: "...Y callan voces/ hundidas en claustros/ donde las dudas devoran". No es casualidad la imagen del "claustro" de la que se valió Sarmiento para interpretar la mentalidad cordobesa: alude a un mundo interior que no se esfuerza en ser locuaz y se conforma con pocas, sentidas, intencionadas palabras.
Cada una de las tres partes en que está dividido el libro tiene unidad temática, sugerida en sendos comienzos por breves poesías que en la estructura se aproximan al haiku. Las distintas dimensiones del silencio -como escondido secreto, cima, o, en definitiva, dolor que "recorre de memoria los rincones"- se van configurando en una búsqueda expresiva que descubre así un mundo interior de serena experiencia: tal es el recorrido de la primera parte. La segunda lleva a un plano más profundo en la reflexión sobre la existencia: se insiste en el tiempo, en su paso, en la estrecha vinculación que tiene con la vida humana. El poema "Humos", a partir de una concatenación que sugiere en su lento vaivén la imagen de su título, despliega los distintos matices de la transitoriedad humana. La pluralidad del mundo y de la experiencia representada en las composiciones de esta parte contribuye a reforzar el testimonio de lo temporal; los versos titulados "Melancolía" descubren el efecto interior que resulta de ello. Nombres como los de Olga Orozco y Roberto Juarroz citados, entre otros, en varios epígrafes, revelan afinidades. El libro se cierra con una breve tercera parte penetrada por los signos de la búsqueda humana.
Cuatro versos, puestos bajo el título "Bordes del amor", insisten en el motivo de los ojos, cuando "la mirada cautiva/ crece en rosas y brillos", un motivo reiterado y significativo para esta poesía. El logro de descubrir la profundidad humana en gestos mínimos, en leves matices expresivos, es una de las razones para valorar particularmente la poesía de Florencia Gordillo de Avalos.

(c) LA GACETA

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