El discurso de nuestros viajeros y exploradores

Análisis de cuatro libros pertenecientes a épocas y territorios distintos.

02 Junio 2002
Antes del turismo existía el viaje, antes del viaje la exploración, razón por la cual el viajero siempre tuvo un prestigio especial por ser el conocedor de realidades extrañas y porque sus narraciones acercan mundos lejanos en el espacio o en el tiempo. Tal vez ello explique la atracción que siempre produjeron los libros sobre viajes y viajeros así como la constante preocupación de las editoriales por publicar o reeditar esta clase de literatura.
Como advierte Tuninetti, el relato de viajes no puede entenderse como un género literario con una definición fija, ya que incluye muchas tipologías de forma y contenido: antologías de viajeros; obras descriptivas; otras que utilizan estos relatos como fuentes de información para analizar aspectos históricos, culturales o literarios; estudios de tipo monográfico; etc.
Por lo tanto, el género puede ser abordado desde una amplia gama de perspectivas. En Nuevas tierras con viejos ojos el autor utiliza el análisis del discurso para llegar a la interpretación de los procesos históricos y culturales en los que se escribieron las cuatro obras examinadas, adoptando de este modo una doble perspectiva de análisis, la literaria y la histórica.
La primera mitad del trabajo está dedicada a viajeros españoles en Sudamérica en el período colonial tardío, quienes presentaron una visión menos crítica de la realidad americana que la mostrada por otros observadores europeos.A través del análisis de La relación de viaje a la América Meridional, de Antonio de Ulloa, el autor intenta develar el papel que el discurso científico cobró en el siglo XVIII como medio para comprender y clasificar el mundo. En el examen del segundo texto seleccionado -Diario y derrotero de sus viajes, de Fray Pedro José de Parras- Tuninetti presta especial atención a la participación del narrador en el relato y al discurso científico en la representación del espacio y en la de los indios americanos.
La segunda parte del libro está dedicada a dos autores criollos del siglo XIX. Así, del relato de Santiago Estrada -Viajes por la Argentina y otros países limítrofes- infiere la influencia del discurso literario romántico en la formación de un discurso nacional. Por último, a partir de Viaje al país de los araucanos, de Estanislao Zeballos, explora cómo confluyeron los discursos literario, científico y político-militar como forma de escritura e imposición de un poder nacional sobre los territorios conquistados al indio.
Si bien las cuatro obras difieren en cuanto a períodos históricos, circunstancias de viaje y territorios recorridos, el conflicto entre centro de poder y periferia -ya sea imperial o nacional-; la intención de rescatar la interacción entre colonizador y colonizado y la permanente relación entre el viajero y el territorio recorrido, constituyen los ejes que estructuran el análisis, dándole unidad y coherencia.
El adecuado contexto histórico-cultural en el que se enmarca cada texto y la acabada interpretación que realiza de cada uno hacen que, finalmente, el lector no pueda dejar de compartir sus conclusiones: "las transformaciones políticas y sociales motivadas por el paso de una concepción imperial a una concepción nacional no cambiaron la mirada colonizadora de los viajeros hacia los nuevos territorios recorridos". De allí el título de la obra: "Nuevas tierras con viejos ojos".

(c) LA GACETA

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