02 Junio 2002 Seguir en 

Según una encuesta realizada en abril de 2001, por el Centro de Estudios para la Nueva Mayoría, la mitad de los argentinos, si pudiera, se iría del país. En los últimos dos años se fueron 150.000 a engrosar el millón que vive en el exterior. Este libro estudia el fenómeno de un país que se constituyó por una afluencia inmigratoria y que se está desintegrando con olas emigratorias. Para ello entrevista a especialistas de diversas disciplinas y a los protagonistas de este traumático proceso.
Entre los primeros figuran economistas como Aldo Ferrer y Rosendo Fraga, psicoanalistas como José Abadi, periodistas radicados en el exterior como Andrés Oppehheimer y Mario Diament, sociólogos como Mora y Araujo, etc. En el segundo grupo el autor interroga a una amplia gama de argentinos, de diversas clases sociales, edades y profesiones, en los destinos que elige la mayoría (Madrid, Miami, Sydney, Toronto). Melamed detalla los inconvenientes con que se topan los que deciden expatriarse. El vicecónsul uruguayo en Miami recomienda casarse, dentro de los tres meses de duración de la visa, con un ciudadano norteamericano como la mejor forma de establecerse, ya que el proceso de legalización suele ser engorroso, costoso y muy extenso. Muchos de los matrimonios ficticios, por los que se pagan grandes sumas de dinero, terminan siendo una pesadilla para los contrayentes extranjeros porque el beneficio se disuelve si la pareja no llega a los dos años de casados.
Irse, para los que pueden, parece ser la opción filosófica fundamental en la Argentina de hoy. Decidir si vivir en el país vale o no la pena; todo lo demás viene a continuación. Una reflexión análoga hacía Albert Camus sobre el suicidio en "El mito de Sísifo". La condena de Sísifo consistía en rodar, incesantemente, una piedra hasta la cima de una montaña desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso. El trabajo inútil y sin esperanza era concebido por los dioses como el peor castigo posible. Ese es el tormento que sufrió y sigue sufriendo un inmenso número de argentinos y la causa del éxodo para muchos de ellos.
(c) LA GACETA
Entre los primeros figuran economistas como Aldo Ferrer y Rosendo Fraga, psicoanalistas como José Abadi, periodistas radicados en el exterior como Andrés Oppehheimer y Mario Diament, sociólogos como Mora y Araujo, etc. En el segundo grupo el autor interroga a una amplia gama de argentinos, de diversas clases sociales, edades y profesiones, en los destinos que elige la mayoría (Madrid, Miami, Sydney, Toronto). Melamed detalla los inconvenientes con que se topan los que deciden expatriarse. El vicecónsul uruguayo en Miami recomienda casarse, dentro de los tres meses de duración de la visa, con un ciudadano norteamericano como la mejor forma de establecerse, ya que el proceso de legalización suele ser engorroso, costoso y muy extenso. Muchos de los matrimonios ficticios, por los que se pagan grandes sumas de dinero, terminan siendo una pesadilla para los contrayentes extranjeros porque el beneficio se disuelve si la pareja no llega a los dos años de casados.
Irse, para los que pueden, parece ser la opción filosófica fundamental en la Argentina de hoy. Decidir si vivir en el país vale o no la pena; todo lo demás viene a continuación. Una reflexión análoga hacía Albert Camus sobre el suicidio en "El mito de Sísifo". La condena de Sísifo consistía en rodar, incesantemente, una piedra hasta la cima de una montaña desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso. El trabajo inútil y sin esperanza era concebido por los dioses como el peor castigo posible. Ese es el tormento que sufrió y sigue sufriendo un inmenso número de argentinos y la causa del éxodo para muchos de ellos.
(c) LA GACETA
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