08 Abril 2007 Seguir en 
Todo comienza a partir de una idea. Luego se debe desarrollar el proyecto, cumplir con los requisitos fiscales y legales y contar con cierto capital para poder comenzar. Armar una pequeña o mediana empresa, desde el punto de vista de lo formal, es sencillo. Pero los especialistas advierten que hay que cuidar las variables financieras para no perecer con el emprendimiento económico.
“Armar una PyME desde el punto de vista fiscal y legal es muy sencillo. Una opción es inscribirse en la AFIP como monotributista o conformar una sociedad de monotributistas. Otra es inscribirse como responsable inscripto en IVA o conformar otro tipo de sociedades (como las de responsabilidad limitada o SRL)”, explica el asesor de empresas Alberto Ziperovich.
Según Ziperovich, este primer paso depende del monto de facturación que se prevé tener con la empresa, consideraciones que también varían según el rubro.
“Salvo en el caso de las sociedades como las SRL, en los otros casos sólo hay que inscribirse en la AFIP y luego en la Dirección de Rentas de la Provincia. Por último, se debe formalizar la inscripción en la Municipalidad, que es el trámite más engorroso por lo burocrático”, agrega.
Un punto fundamental a tener en cuenta, especifica Ziperovich, es definir qué tipo de actividad se desarrollará: si será industrial, comercial o de servicios. Esta determinación incide tanto en lo fiscal (la inscripción y los montos a pagar y los límites de facturación son distintos) como en lo funcional. “Hay que tener en cuenta que, en San Miguel de Tucumán por ejemplo, hay zonas donde está prohibido instalar fábricas o depósitos. Estos es muy importante para evitar inconvenientes cuando la empresa ya está en marcha”, resalta. Y agrega que el empresario también debe determinar si necesitará o no abrir una cuenta bancaria para poder desarrollar su actividad sin complicaciones de índole financiero.
Incumplimientos
Hasta esta instancia, los trámites a realizar no son demasiado costosos. Sin embargo, como los propios empresarios PyME le confiaron a LA GACETA, la mayoría de las medianas o pequeñas empresas no logra cumplir con los requisitos fiscales o legales que muchas veces le exigen el Estado o los bancos para otorgarles créditos. Consultado sobre esta cuestión, Ziperovich explicó que, en muchos casos, las PyME comienzan con su actividad en orden y cumplimentando todos los requisitos formales, pero con el correr del tiempo -muchas veces por desorganización interna- se va incumpliendo con esas obligaciones. “Generalmente pasa por falta de asesoramiento profesional y por falta de continuidad en los trámites. No siempre es un problema de dinero para las PyME”, resalta Ziperovich.
La Fundación Ideapyme elaboró un lista con consejos prácticos a tener en cuenta a la hora de emprender un negocio:
•No asesorarse adecuadamente desde el punto de vista jurídico y contable: Es posible que el mejor producto o servicio no resista una prueba ácida impositiva. Por lo cual, cuando ya es tarde para volver atrás, o después de haber gastado demasiado dinero, advertimos que los costos de trabajar dentro de la formalidad tornan inviable nuestra propuesta de negocio. Los números son los que mandan en cualquier negocio comercial e impactan de manera total en su plan de negocios. Y el plan de negocios es, en definitiva, el rumbo elegido. Delegar en el contador la elección del rumbo para nuestro negocio, y que él sea exclusivamente quien nos señale la oportunidad de corregirlo y en qué sentido hacerlo, es como capitanear un barco con los ojos vendados, algo que jamás haría nadie en su sano juicio.
• Retenga en sus manos las decisiones de compras y de gastos: aún cuando delegue esta función a medida que la empresa crece, retenga la tarea de la firma de cheques. No se arrepentirá.
• No abrir más frentes de combate como coroneles se tengan para dirigirlos: quienes saben de temas militares suelen citarla como una regla de oro. Esto quiere decir que hay que ser cuidadosos a la hora de expandir la empresa. Expandir la empresa significa expandir los gastos y esto, es un mercado cambiante como el argentino, merece un análisis cuidadoso.
• No decepcionarse ni asustarse en los períodos recesivos: el mercado no avanza de forma lineal siempre hacia arriba. Usted y su competencia habrán de pasar por estas aguas turbulentas con mayor o menor frecuencia. Es allí donde su empresa lo está esperando para ver sus verdaderas habilidades.
• No abandonar el espíritu emprendedor: ser empresario no es sinónimo de ser emprendedor. A veces los negocios caen en nuestras manos por herencia, o lo que es peor, caemos en la rutina y no nos permitimos pensar la forma de hacer mejor lo que venimos haciendo. Se emprende cotidianamente, observando atentamente al mercado que elegimos para desenvolvernos. Hay que observar a los no clientes.
• Evite rendir culto a los altos beneficios y poner precios que el mercado no soportará.
Las Sociedades de Garantías Recíprocas (SGR) son asociaciones de empresas que se dedican a facilitar el acceso al crédito a las PyME, mediante el otorgamiento de avales. El beneficio para las PyME es que las garantías de las SGR son consideradas preferenciales para los bancos y, entonces, tienen facilidades para acceder al crédito, con tasas más bajas y con plazos más extensos. Las SGR se conforman por socios partícipes, que son las PyME, y por socios protectores, que son los que aportan dinero para el fondo de riesgo que obligatoriamente (por ley) debe tener cada SGR. Uno de los beneficios para los socios protectores (grandes empresas), es que pueden desgravar hasta un 100% del impuesto a las Ganancias. En Tucumán Garantizar (su socio protector es el Banco Nación) y Sólidum SGR (Nueva Bolsa de Comercio de Tucumán) son las dos entidades que ya operan con sucursales en la provincia. En setiembre empezará a operar Norte Aval, la tercera.
La ley nacional 25.300 estableció la necesidad de establecer con claridad qué empresas son consideradas PyME. Así, mediante la resolución 675/2002, el Estado determinó que son consideradas micro, pequeñas y medianas empresas (PyME) las firmas que registren determinados valores máximos de ventas totales anuales, excluido el Impuesto al Valor Agregado y el impuesto interno que pudiera corresponder.
Para dicho cálculo se toma en cuenta el valor que surja del promedio de los últimos tres años, contados a partir del último balance o información contable. Así, son consideradas microempresas aquellas que hayan facturado entre $ 270.000 y $ 1.800.000, según el sector al que pertenezcan, tal como ocurre en el caso de las pequeñas empresas, que contarán con un tope que va de $ 1.800.000 a $ 10.800.000. En tanto, para clasificar como mediana empresa, los límites van desde $ 10.800.000 hasta $ 86.400.000.
“Armar una PyME desde el punto de vista fiscal y legal es muy sencillo. Una opción es inscribirse en la AFIP como monotributista o conformar una sociedad de monotributistas. Otra es inscribirse como responsable inscripto en IVA o conformar otro tipo de sociedades (como las de responsabilidad limitada o SRL)”, explica el asesor de empresas Alberto Ziperovich.
Según Ziperovich, este primer paso depende del monto de facturación que se prevé tener con la empresa, consideraciones que también varían según el rubro.
“Salvo en el caso de las sociedades como las SRL, en los otros casos sólo hay que inscribirse en la AFIP y luego en la Dirección de Rentas de la Provincia. Por último, se debe formalizar la inscripción en la Municipalidad, que es el trámite más engorroso por lo burocrático”, agrega.
Un punto fundamental a tener en cuenta, especifica Ziperovich, es definir qué tipo de actividad se desarrollará: si será industrial, comercial o de servicios. Esta determinación incide tanto en lo fiscal (la inscripción y los montos a pagar y los límites de facturación son distintos) como en lo funcional. “Hay que tener en cuenta que, en San Miguel de Tucumán por ejemplo, hay zonas donde está prohibido instalar fábricas o depósitos. Estos es muy importante para evitar inconvenientes cuando la empresa ya está en marcha”, resalta. Y agrega que el empresario también debe determinar si necesitará o no abrir una cuenta bancaria para poder desarrollar su actividad sin complicaciones de índole financiero.
Incumplimientos
Hasta esta instancia, los trámites a realizar no son demasiado costosos. Sin embargo, como los propios empresarios PyME le confiaron a LA GACETA, la mayoría de las medianas o pequeñas empresas no logra cumplir con los requisitos fiscales o legales que muchas veces le exigen el Estado o los bancos para otorgarles créditos. Consultado sobre esta cuestión, Ziperovich explicó que, en muchos casos, las PyME comienzan con su actividad en orden y cumplimentando todos los requisitos formales, pero con el correr del tiempo -muchas veces por desorganización interna- se va incumpliendo con esas obligaciones. “Generalmente pasa por falta de asesoramiento profesional y por falta de continuidad en los trámites. No siempre es un problema de dinero para las PyME”, resalta Ziperovich.
Consejos para emprender un negocio
La Fundación Ideapyme elaboró un lista con consejos prácticos a tener en cuenta a la hora de emprender un negocio:
•No asesorarse adecuadamente desde el punto de vista jurídico y contable: Es posible que el mejor producto o servicio no resista una prueba ácida impositiva. Por lo cual, cuando ya es tarde para volver atrás, o después de haber gastado demasiado dinero, advertimos que los costos de trabajar dentro de la formalidad tornan inviable nuestra propuesta de negocio. Los números son los que mandan en cualquier negocio comercial e impactan de manera total en su plan de negocios. Y el plan de negocios es, en definitiva, el rumbo elegido. Delegar en el contador la elección del rumbo para nuestro negocio, y que él sea exclusivamente quien nos señale la oportunidad de corregirlo y en qué sentido hacerlo, es como capitanear un barco con los ojos vendados, algo que jamás haría nadie en su sano juicio.
• Retenga en sus manos las decisiones de compras y de gastos: aún cuando delegue esta función a medida que la empresa crece, retenga la tarea de la firma de cheques. No se arrepentirá.
• No abrir más frentes de combate como coroneles se tengan para dirigirlos: quienes saben de temas militares suelen citarla como una regla de oro. Esto quiere decir que hay que ser cuidadosos a la hora de expandir la empresa. Expandir la empresa significa expandir los gastos y esto, es un mercado cambiante como el argentino, merece un análisis cuidadoso.
• No decepcionarse ni asustarse en los períodos recesivos: el mercado no avanza de forma lineal siempre hacia arriba. Usted y su competencia habrán de pasar por estas aguas turbulentas con mayor o menor frecuencia. Es allí donde su empresa lo está esperando para ver sus verdaderas habilidades.
• No abandonar el espíritu emprendedor: ser empresario no es sinónimo de ser emprendedor. A veces los negocios caen en nuestras manos por herencia, o lo que es peor, caemos en la rutina y no nos permitimos pensar la forma de hacer mejor lo que venimos haciendo. Se emprende cotidianamente, observando atentamente al mercado que elegimos para desenvolvernos. Hay que observar a los no clientes.
• Evite rendir culto a los altos beneficios y poner precios que el mercado no soportará.
Las SGR les facilitan el acceso al crédito
Las Sociedades de Garantías Recíprocas (SGR) son asociaciones de empresas que se dedican a facilitar el acceso al crédito a las PyME, mediante el otorgamiento de avales. El beneficio para las PyME es que las garantías de las SGR son consideradas preferenciales para los bancos y, entonces, tienen facilidades para acceder al crédito, con tasas más bajas y con plazos más extensos. Las SGR se conforman por socios partícipes, que son las PyME, y por socios protectores, que son los que aportan dinero para el fondo de riesgo que obligatoriamente (por ley) debe tener cada SGR. Uno de los beneficios para los socios protectores (grandes empresas), es que pueden desgravar hasta un 100% del impuesto a las Ganancias. En Tucumán Garantizar (su socio protector es el Banco Nación) y Sólidum SGR (Nueva Bolsa de Comercio de Tucumán) son las dos entidades que ya operan con sucursales en la provincia. En setiembre empezará a operar Norte Aval, la tercera.
Por la facturación se determina quiénes son PyME
La ley nacional 25.300 estableció la necesidad de establecer con claridad qué empresas son consideradas PyME. Así, mediante la resolución 675/2002, el Estado determinó que son consideradas micro, pequeñas y medianas empresas (PyME) las firmas que registren determinados valores máximos de ventas totales anuales, excluido el Impuesto al Valor Agregado y el impuesto interno que pudiera corresponder.
Para dicho cálculo se toma en cuenta el valor que surja del promedio de los últimos tres años, contados a partir del último balance o información contable. Así, son consideradas microempresas aquellas que hayan facturado entre $ 270.000 y $ 1.800.000, según el sector al que pertenezcan, tal como ocurre en el caso de las pequeñas empresas, que contarán con un tope que va de $ 1.800.000 a $ 10.800.000. En tanto, para clasificar como mediana empresa, los límites van desde $ 10.800.000 hasta $ 86.400.000.
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