08 Abril 2007 Seguir en 
Juan Manuel es dueño de una pizzería que está muy bien ubicada. Las especiales de jamón se hacen cada vez más populares en su área de influencia y el comerciante, entonces, no sólo debe contratar empleados, sino también comprar una nueva cocina industrial para hacer más pizzas. El problema es que no tiene el dinero para realizar esa inversión; entonces decide tomar un préstamo. Pero en los bancos y en las financieras, las líneas de crédito no lo satisfacen, ya que las tasas superan el 18% y los plazos para devolver los fondos son demasiado cortos. Y no conoce otras formas de financiación para lograr su objetivo.
A menudo, la falta de información es lo que impide a las micro y las pequeñas y medianas empresas (PyME) tucumanas acceder los distintos programas de préstamos oficiales y del sector privado. En Tucumán, al menos 10 líneas de crédito y de subsidios están vigentes para el desarrollo de microemprendimientos y de PyME, nuevos y existentes (ver cuadros).
No obstante, según voceros de las distintas organizaciones públicas y privadas consultados, el otorgamiento de estos créditos y subsidios es dispar: en algunos casos tienen mucha salida y en otros es casi nula. Y advierten que, en general, las micro y PyME tucumanas aprovechan muy poco estos programas.
Las complicaciones, según dijeron, tienen su raíz en al menos dos aspectos, además de la falta de difusión de estas líneas:
• La especificidad y la rigurosidad de los requisitos, que desalienta a los pequeños y medianos empresarios.
• La informalidad en que se encuentra la mayoría de las PyME (se les piden balances, conducta fiscal impecable, etcétera).
“Los programas, en muchos casos, son de alta exigencia. De movida piden dos años de funcionamiento, balances y un patrimonio neto equivalente al préstamo, pero muchos empresarios no tienen ese perfil. También es cierto que hay muchos que no están en condiciones regulares con la AFIP”, explicó Víctor Martínez, encargado de la oficina de gestión de programas para PyME de la Federación Económica de Tucumán (FET).
Fiorella Giuliano, del Programa de Reestructuración Empresaria (PRE), que se gestiona en la Fundación del Tucumán, afirmó que muchos empresarios presentan proyectos que no encuadran con las exigencias de los programas. “En el caso del PRE, se trata de proyectos de asesoramiento técnico; es decir, no se financia la compra de maquinarias. Además, es un aporte no reembolsable por el 50% del valor del proyecto, y el empresario debe hacer la inversión y recibirá la compensación recién una vez que lo concrete”, explicó Giuliano.
La directora de Industria y PyME de la provincia, Sonia Brizuela de Cesca, afirmó que las PyME tienen dificultades para acceder a préstamos de promoción.
“En general, se observa que las que van en busca de un financiamiento especial están en la primera etapa de su formalización como empresas”, aseveró.
Además, Cesca remarcó que en la oferta crediticia para PyME falta un programa que apunte a la creación de negocios, excepto los destinados a nuevos microemprendimientos.
Por su parte, Eduardo Temkin, titular de la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme), afirmó que los problemas de acceso al financiamiento son históricos en la Argentina.
“El país nunca cambió esta actitud, inclusive, después de la crisis de 2001. Hay un exceso de requerimientos”, aseveró.
El directivo afirmó que hay exigencias que innegablemente deben establecerse, pero sostuvo que hay por lo menos dos que podrían eliminarse, o bien, suavizarse:
• Garantías reales (una casa o un auto).
• Estar al día en el pago de impuestos.
Temkin, no obstante, dijo que la oferta de programas de promoción para PyME es interesante, pero que es muy poco aprovechada.
“El empresario tampoco muestra interés, por todas las trabas que les ponen. Es todo un círculo vicioso que hay que ir cambiándolo”, aseveró. Temkin reclamó una mayor accesibilidad a los programas y, a la vez, un mayor esfuerzo de los empresarios en la elaboración de proyectos para ganar en competitividad.
A menudo, la falta de información es lo que impide a las micro y las pequeñas y medianas empresas (PyME) tucumanas acceder los distintos programas de préstamos oficiales y del sector privado. En Tucumán, al menos 10 líneas de crédito y de subsidios están vigentes para el desarrollo de microemprendimientos y de PyME, nuevos y existentes (ver cuadros).
No obstante, según voceros de las distintas organizaciones públicas y privadas consultados, el otorgamiento de estos créditos y subsidios es dispar: en algunos casos tienen mucha salida y en otros es casi nula. Y advierten que, en general, las micro y PyME tucumanas aprovechan muy poco estos programas.
Las complicaciones, según dijeron, tienen su raíz en al menos dos aspectos, además de la falta de difusión de estas líneas:
• La especificidad y la rigurosidad de los requisitos, que desalienta a los pequeños y medianos empresarios.
• La informalidad en que se encuentra la mayoría de las PyME (se les piden balances, conducta fiscal impecable, etcétera).
“Los programas, en muchos casos, son de alta exigencia. De movida piden dos años de funcionamiento, balances y un patrimonio neto equivalente al préstamo, pero muchos empresarios no tienen ese perfil. También es cierto que hay muchos que no están en condiciones regulares con la AFIP”, explicó Víctor Martínez, encargado de la oficina de gestión de programas para PyME de la Federación Económica de Tucumán (FET).
Fiorella Giuliano, del Programa de Reestructuración Empresaria (PRE), que se gestiona en la Fundación del Tucumán, afirmó que muchos empresarios presentan proyectos que no encuadran con las exigencias de los programas. “En el caso del PRE, se trata de proyectos de asesoramiento técnico; es decir, no se financia la compra de maquinarias. Además, es un aporte no reembolsable por el 50% del valor del proyecto, y el empresario debe hacer la inversión y recibirá la compensación recién una vez que lo concrete”, explicó Giuliano.
La directora de Industria y PyME de la provincia, Sonia Brizuela de Cesca, afirmó que las PyME tienen dificultades para acceder a préstamos de promoción.
“En general, se observa que las que van en busca de un financiamiento especial están en la primera etapa de su formalización como empresas”, aseveró.
Además, Cesca remarcó que en la oferta crediticia para PyME falta un programa que apunte a la creación de negocios, excepto los destinados a nuevos microemprendimientos.
Por su parte, Eduardo Temkin, titular de la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme), afirmó que los problemas de acceso al financiamiento son históricos en la Argentina.
“El país nunca cambió esta actitud, inclusive, después de la crisis de 2001. Hay un exceso de requerimientos”, aseveró.
El directivo afirmó que hay exigencias que innegablemente deben establecerse, pero sostuvo que hay por lo menos dos que podrían eliminarse, o bien, suavizarse:
• Garantías reales (una casa o un auto).
• Estar al día en el pago de impuestos.
Temkin, no obstante, dijo que la oferta de programas de promoción para PyME es interesante, pero que es muy poco aprovechada.
“El empresario tampoco muestra interés, por todas las trabas que les ponen. Es todo un círculo vicioso que hay que ir cambiándolo”, aseveró. Temkin reclamó una mayor accesibilidad a los programas y, a la vez, un mayor esfuerzo de los empresarios en la elaboración de proyectos para ganar en competitividad.
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