"Todo está atado con alambre"

El economista Eduardo Fracchia afirmó que es hora de dejar de pensar en el corto plazo y tomar medidas económicas de fondo.

25 Febrero 2007
"Uno de los elementos que más se cuestiona de la perspectiva económica actual es el llamado cortoplacismo. Todo está medio atado con alambre. Vamos tirando tres meses, seis meses, pero no hay un horizonte muy definido de largo plazo". La definición pertenece al doctor en Economía Eduardo Luis Fracchia, que considera que la economía, en líneas generales, mantendrá su buena performance durante 2007, pero advierte que es un buen momento para empezar a realizar ajustes en el modelo económico. En diálogo con LA GACETA trazó un diagnóstico de la realidad argentina.

- ¿Cómo observa que será la evolución de la economía durante este año?
- 2007 continúa con mucha inercia, facilitado por el contexto internacional, que sigue siendo favorable. EEUU y Europa continúan creciendo, al igual que India y China, que están fuertes. En lo que se refiere a América latina, estamos en un momento muy favorable para la región, salvo para Brasil, que mantiene tasas de crecimiento bastante moderadas, relacionadas con políticas que son demasiado cortoplacistas. En lo que se refiere al panorama internacional, la tasa de interés de EEUU sigue siendo baja -lo cual favorece a la Argentina-, los precios de los commodities están en alza -aunque esto en cualquier momento se puede revertir- y la demanda mundial es alta, lo que impacta en nuestras exportaciones, que este año pueden superar los U$S 50.000 millones.

- ¿Esto colabora para mantener un ritmo de crecimiento alto?
- La variable que más dinámico hace al PBI continuará siendo el consumo, en especial durante este año electoral, en el que se va a incentivar el salario nominal. La suma de mejores salarios con reducción de desempleo será proclive para que el consumo siga fuerte, que es la gran variable en el incremento del nivel de actividad. Además, la inversión no está tan mal. Se le achaca a este Gobierno que falta inversión en el país, pero cuando uno va a los números fríos, la inversión está creciendo a tasas relativamente elevadas, de dos dígitos (está a 23% del PBI). Es obvio que podría estar mejor y podría haber más inversiones de largo plazo, pero la inversión también colabora con la tasa de crecimiento. Todos los análisis prevén que continuará creciendo la inversión durante este año. En lo que hace al sector externo, en enero se redujo el saldo comercial a unos U$S 400 millones. Ese saldo continuará alto, salvo en el caso de Brasil, con quien tenemos un déficit estructural, pese a que la relación de tipo de cambio nos es favorable. A grandes rasgos, la inflación real es de entre el 12 y el 15%. En este caso, el Gobierno no está aplicando políticas ortodoxas para contenerla, en el sentido que no está controlando el gasto público ni frenando la expansión monetaria. Esto último está relacionado con la necesidad oficial de salir a comprar dólares para mantener el tipo de cambio en torno a los $ 3,10. Los modelos de proyección dan números de dos dígitos para la inflación de este año.

-¿Qué grado de vulnerabilidad tiene la Argentina ante un eventual escenario externo adverso?
- Es sensible. Argentina siempre lo fue. Si se produce un shock, una caída fuerte del PBI en EEUU o una recesión mundial, obviamente generaría problemas porque se corta la demanda y se complicarían las finanzas públicas. Claramente es sensible, pero el Gobierno tiene la oportunidad de aprovechar esta bonanza internacional para construir una economía más sólida -a la chilena- que no sea tan fluctuante con el ciclo económico internacional. Esto tiene que ver con cuestiones más de fondo, como instrumentar una mejora en las instituciones: que sean más sólidas, más predecibles y más respetuosas del derecho de propiedad.

- ¿Hasta qué punto afecta a la economía la falta de instituciones sólidas?
- Hay muchos empresarios que no quieren venir a invertir al país porque hay temas de índole ideológico en el Gobierno que les preocupan, como el fanatismo por estar cerca de Hugo Chávez. Esto es difícil de medir en números, pero influye sobre algunos inversores, al igual que la tendencia estatista del Gobierno y el control excesivo de precios. Todo esto va en contra de las reglas de juego tradicionales de una economía de mercado.

- ¿Se están tomando medidas para aprovechar esta bonanza económica?
- Lo deseable sería que exista un fondo anticíclico para poder ahorrar en la época de vacas gordas. Además, se observan problemas irresueltos en el sector energético porque si bien no estalló una crisis -tal como había anticipado el Gobierno- los especialistas afirman que estamos transitando por una cornisa. Es un fantasma que no se aleja, que siempre está presente y que puede llegar a complicarnos durante este año.

- ¿Hasta qué punto tiene margen el BCRA para seguir emitiendo pesos y comprando dólares?
- Tres años más puede continuar con este sistema sin mayores problemas. Este año llegará a tener U$S 43.000 millones de reservas y en 2008 llegará a U$S 55.000 millones. Llegaremos a un nivel espectacular de reservas. Pero evidentemente es un problema. Lo ideal sería que el Tesoro acompañe la compra de dólares. Eso sería lo más deseable.

- ¿Sobre qué aspectos de la política económica debería poner más énfasis el Gobierno nacional?
- El de octubre será un test importante. Evidentemente el oficialismo ganará. Eso debería fortalecer políticamente a la conducción del país. La pregunta es si continuará con el mismo modelo económico, que fue eficaz en el corto plazo, pero con muchas desprolijidades (control de precios, crisis energética, gran cantidad de subsidios, etcétera), o si se volverá más racional, con una economía de mercado más abierta e institucional. Esta es la pregunta que queda latente. Otros ajustes que debe hacer el Gobierno es rever la presión tributaria excesiva sobre los empresarios y combatir el alto nivel de trabajo informal que hay en todo el país. Como gran agenda, debería tener una mejor política exterior y fortalecer el comercio internacional. Esto es fundamental, porque nos da una base más fuerte de crecimiento a futuro.






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