Serios problemas de falta de motivación
"Hasta hace poco tiempo vivimos el boom de los jóvenes, una moda norteamericana que consistía en reemplazar a la gente de mayor edad por jóvenes eficientes. Ello trajo dificultades a las empresas, porque los años, la experiencia, disminuyen los riesgos." Por Graciela Chamut - Psicóloga - Experta en Recursos Humanos.
25 Febrero 2007 Seguir en 
La especialista en recursos humanos Graciela Chamut sostiene que lo ideal es que en una empresa convivan armónicamente gente joven y gente con experiencia. Sin embargo, afirma que las compañías privilegian la experiencia, para evitar costos económicos y porque en los jóvenes se advierte una preocupante falta de motivación para el trabajo.
Los jóvenes de hoy, según Chamut, presentan tres dificultades a la hora de ser tenidos en cuenta para un eventual trabajo:
• Poca experiencia.
• Falta de capacitación.
• Falta de motivación.
“En muchos casos, el título (secundario o universitario) no garantiza el conocimiento, porque el objetivo fue conseguir el título, no aprender. Hay que prestar mucha atención a eso”, aseveró.
Además, afirmó que se advierte cierta actitud de los jóvenes hacia la subvaluación del empleo. “Nos pasó mucho en diciembre, por ejemplo, cuando estábamos convocando a jóvenes para empresas y muchos de ellos nos decían que no aceptaban porque se estaban yendo de vacaciones”, afirmó Chamut.
La especialista dijo que no cree que los jóvenes constituyan la franja etaria más castigada por la desocupación. “En realidad, es cierto que hay problemas para conseguir empleo entre los jóvenes. Pero, por ejemplo, a una persona de más de 35 años, ciertamente le es mucho más dificultoso insertarse o volver al mercado laboral”, aseveró la especialista.
En este sentido, afirmó que los jóvenes tienen, en cantidad, acaso muchas más oportunidades laborales que otras personas.
“Se observa alguna confusión entre los chicos. Hay un discurso vinculado a los derechos que tienen y a reclamar una remuneración, antes que demostrar vocación, eficiencia y demás cualidades. Es como que no se conectan con el trabajo”, aseveró.
Chamut comentó que, en muchos casos, son los padres de los jóvenes los que muestran un mayor interés en que su hijo consiga empleo que él mismo. “Esto ocurre porque, tal vez, el joven aún no ha ponderado lo que es tener la obligación de sostener un hogar”, dijo Chamut.
Por otra parte, sostuvo que la mano de obra sin experiencia constituye un riesgo que las empresas, en su mayoría, no quieren asumir. Afirmó que los eventuales errores que pueda cometer un empleado representan un costo económico. “El tiempo de aprendizaje también es un costo económico. Hay empresas que prefieren que la persona que entra a trabajar, entre realmente a trabajar, no a aprender. No obstante, en muchos casos hay empresas que optan por gente joven porque prefieren formarla a su manera. Es cierto que en una empresa cuya edad promedio sea alta hay poco cambio y cuesta más adecuarse a los nuevos tiempos. Por eso, la mezcla ideal es gente joven y gente con experiencia”, sostuvo la experta.
Los jóvenes de hoy, según Chamut, presentan tres dificultades a la hora de ser tenidos en cuenta para un eventual trabajo:
• Poca experiencia.
• Falta de capacitación.
• Falta de motivación.
“En muchos casos, el título (secundario o universitario) no garantiza el conocimiento, porque el objetivo fue conseguir el título, no aprender. Hay que prestar mucha atención a eso”, aseveró.
Además, afirmó que se advierte cierta actitud de los jóvenes hacia la subvaluación del empleo. “Nos pasó mucho en diciembre, por ejemplo, cuando estábamos convocando a jóvenes para empresas y muchos de ellos nos decían que no aceptaban porque se estaban yendo de vacaciones”, afirmó Chamut.
La especialista dijo que no cree que los jóvenes constituyan la franja etaria más castigada por la desocupación. “En realidad, es cierto que hay problemas para conseguir empleo entre los jóvenes. Pero, por ejemplo, a una persona de más de 35 años, ciertamente le es mucho más dificultoso insertarse o volver al mercado laboral”, aseveró la especialista.
En este sentido, afirmó que los jóvenes tienen, en cantidad, acaso muchas más oportunidades laborales que otras personas.
“Se observa alguna confusión entre los chicos. Hay un discurso vinculado a los derechos que tienen y a reclamar una remuneración, antes que demostrar vocación, eficiencia y demás cualidades. Es como que no se conectan con el trabajo”, aseveró.
Chamut comentó que, en muchos casos, son los padres de los jóvenes los que muestran un mayor interés en que su hijo consiga empleo que él mismo. “Esto ocurre porque, tal vez, el joven aún no ha ponderado lo que es tener la obligación de sostener un hogar”, dijo Chamut.
Por otra parte, sostuvo que la mano de obra sin experiencia constituye un riesgo que las empresas, en su mayoría, no quieren asumir. Afirmó que los eventuales errores que pueda cometer un empleado representan un costo económico. “El tiempo de aprendizaje también es un costo económico. Hay empresas que prefieren que la persona que entra a trabajar, entre realmente a trabajar, no a aprender. No obstante, en muchos casos hay empresas que optan por gente joven porque prefieren formarla a su manera. Es cierto que en una empresa cuya edad promedio sea alta hay poco cambio y cuesta más adecuarse a los nuevos tiempos. Por eso, la mezcla ideal es gente joven y gente con experiencia”, sostuvo la experta.
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