15 Enero 2007 Seguir en 
Las características del contexto internacional durante los últimos años, gracias a las cuales se produjo una demanda sostenida de alimento explican en parte el incremento en la rentabilidad del sector agropecuario. A eso se suma que muchos de los agricultores hicieron inversiones importantes en biotecnología (granos, siembra directa) y en agroindustria (maquinarias). “Todo esto hizo que la productividad y los márgenes de ganancias del sector agropecuario sean mejores”, señaló el presidente de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), Víctor Pereyra.
Esto fundamenta la precepción de que el campo es una muy buena inversión. Según el sondeo realizado para LA GACETA por la consultora Sociología y Mercado, un 35,8% de 600 encuestados dijo que si tuviera dinero ahorrado, lo invertiría en campos. De todos modos -dijo Pereyra-, la actividad agropecuaria no es una inversión que esté al alcance de un pequeño ahorrista; no sólo por el precio de los campos, sino por lo que cuesta ponerlos a producir. Para que sea rentable hace falta contar con al menos un determinado mínimo de hectáreas, que varía según lo que se vaya a plantar. “Para el citrus hace falta un mínimo de 100 hectáreas; para caña, de 150 a 200, mientras que para granos hay que hablar de 1.000 hectáreas”, indicó.
Los costos varían también de acuerdo con el tipo de producción. “Para un campo de caña, se puede hablar de 5.000 dólares (por hectárea); en granos hacen falta 2.500 a 5.000 dólares. Y para un campo de arándanos el capital indispensable pueden rondar los 7.000 dólares”, explicó. Para colmo, en la provincia queda poca tierra para comprar. “En Tucumán es mucha la demanda y escasa la oferta. Por eso, muchos inversores tucumanos compran en el oeste santiagueño, en el sur de Salta y en Catamarca, e incluso en Chaco”, indicó. Otra opción de inversión es la adquisición de campos para renta (no para producción directa por parte del propietario, sino para arrendarlo a otros productores).
Esto fundamenta la precepción de que el campo es una muy buena inversión. Según el sondeo realizado para LA GACETA por la consultora Sociología y Mercado, un 35,8% de 600 encuestados dijo que si tuviera dinero ahorrado, lo invertiría en campos. De todos modos -dijo Pereyra-, la actividad agropecuaria no es una inversión que esté al alcance de un pequeño ahorrista; no sólo por el precio de los campos, sino por lo que cuesta ponerlos a producir. Para que sea rentable hace falta contar con al menos un determinado mínimo de hectáreas, que varía según lo que se vaya a plantar. “Para el citrus hace falta un mínimo de 100 hectáreas; para caña, de 150 a 200, mientras que para granos hay que hablar de 1.000 hectáreas”, indicó.
Los costos varían también de acuerdo con el tipo de producción. “Para un campo de caña, se puede hablar de 5.000 dólares (por hectárea); en granos hacen falta 2.500 a 5.000 dólares. Y para un campo de arándanos el capital indispensable pueden rondar los 7.000 dólares”, explicó. Para colmo, en la provincia queda poca tierra para comprar. “En Tucumán es mucha la demanda y escasa la oferta. Por eso, muchos inversores tucumanos compran en el oeste santiagueño, en el sur de Salta y en Catamarca, e incluso en Chaco”, indicó. Otra opción de inversión es la adquisición de campos para renta (no para producción directa por parte del propietario, sino para arrendarlo a otros productores).
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