19 Noviembre 2006 Seguir en 
Sergio Guillermo "Chupete" Acevedo, uno de los líderes de la barra brava de Atlético Tucumán, recuperará la libertad por haber estado más de dos años preso por el homicidio de Pablo Palavecino.
"Esta es una prueba más de que las personas no sólo son víctimas de los homicidas, sino también de las leyes", aseguró María Jesús Rivero, ex esposa de Rubén "La Chancha" Ale, y hermana del joven asesinado.
"Chupete" quedó preso por el crimen registrado el 22 de marzo de 2003 a la puerta de la bailanta Makarena (avenida Belgrano al 2.700), de la que Palavecino era portero. El local pertenecía a la hermana de la víctima.
El sospechoso fue detenido en octubre de 2004 en Buenos Aires, acusado de haber amenazado con armas a una familia. Allí surgieron los primeros problemas respecto de su identidad, dado que habría afirmado que su apellido era González (es el de su madre). En la orden de detención que se dictó en la Justicia tucumana figuraba con ese apellido. Pero cuando fue extraditado y declaró, lo hizo con el otro apellido.
Planteos
Entonces, el defensor del imputado, Mario Leiva, pidió la nulidad de la detención y la libertad, mediante un recurso de hábeas corpus, por considerar que no se trataba de la misma persona.
La jueza Emma de Nucci, primero, y la Cámara de Apelaciones, después, reconocieron el error pero consideraron que no había conflictos porque el domicilio, el número de documentos y otros datos personales eran coincidentes y la causa fue elevada a juicio.
Para solucionar todas estas cuestiones tardaron más de dos años, por lo que los jueces de la Sala II, Emilio Herrera Molina, Alberto César Piedrabuena y César Adolfo Vera, ordenaron su libertad.
Los jueces no ordenaron que el imputado presente un fiador para asegurarse de que no se fugará hasta que sea enjuiciado. No se concretó su libertad por un problema burocrático.
"Poco puedo opinar sobre la manera en que consiguió la libertad, puesto que se cumplieron todas las pautas legales. Sin embargo, no puedo dejar de expresar mi frustración por el tiempo que pasó y aún no se realizó el juicio", sostuvo Rivero.
La empresaria ratificó que su abogada, Silvia Furque, trabajó a destajo para que Acevedo fuera juzgado. "Ni siquiera le pidieron un fiador y es probable que termine fugándose de la provincia. Estuvo prófugo durante más de un año después de haber cometido el crimen", concluyó.
"Esta es una prueba más de que las personas no sólo son víctimas de los homicidas, sino también de las leyes", aseguró María Jesús Rivero, ex esposa de Rubén "La Chancha" Ale, y hermana del joven asesinado.
"Chupete" quedó preso por el crimen registrado el 22 de marzo de 2003 a la puerta de la bailanta Makarena (avenida Belgrano al 2.700), de la que Palavecino era portero. El local pertenecía a la hermana de la víctima.
El sospechoso fue detenido en octubre de 2004 en Buenos Aires, acusado de haber amenazado con armas a una familia. Allí surgieron los primeros problemas respecto de su identidad, dado que habría afirmado que su apellido era González (es el de su madre). En la orden de detención que se dictó en la Justicia tucumana figuraba con ese apellido. Pero cuando fue extraditado y declaró, lo hizo con el otro apellido.
Planteos
Entonces, el defensor del imputado, Mario Leiva, pidió la nulidad de la detención y la libertad, mediante un recurso de hábeas corpus, por considerar que no se trataba de la misma persona.
La jueza Emma de Nucci, primero, y la Cámara de Apelaciones, después, reconocieron el error pero consideraron que no había conflictos porque el domicilio, el número de documentos y otros datos personales eran coincidentes y la causa fue elevada a juicio.
Para solucionar todas estas cuestiones tardaron más de dos años, por lo que los jueces de la Sala II, Emilio Herrera Molina, Alberto César Piedrabuena y César Adolfo Vera, ordenaron su libertad.
Los jueces no ordenaron que el imputado presente un fiador para asegurarse de que no se fugará hasta que sea enjuiciado. No se concretó su libertad por un problema burocrático.
"Poco puedo opinar sobre la manera en que consiguió la libertad, puesto que se cumplieron todas las pautas legales. Sin embargo, no puedo dejar de expresar mi frustración por el tiempo que pasó y aún no se realizó el juicio", sostuvo Rivero.
La empresaria ratificó que su abogada, Silvia Furque, trabajó a destajo para que Acevedo fuera juzgado. "Ni siquiera le pidieron un fiador y es probable que termine fugándose de la provincia. Estuvo prófugo durante más de un año después de haber cometido el crimen", concluyó.







