Testigos vincularon a los jóvenes con el ataque
Uno de los sospechosos se presentó ayer en la Justicia y quedó detenido; esperan un informe médico para determinar qué delito les imputarán. Un policía, un remisero y un amigo de la víctima relataron lo sucedido el sábado. El martillero continúa en estado delicado.
16 Noviembre 2006 Seguir en 
Los testimonios de tres personas fueron coincidentes y categóricos. Ellos dijeron, según fuentes judiciales, que Francisco Alberto González, el martillero público de 57 años que se encuentra internado en grave estado, fue agredido por Mauricio Fortini y por Luis Cura, dos estudiantes de Marketing que se encuentran detenidos.
Con estas declaraciones, la Justicia ahora esperará el informe del médico forense para determinar si les imputará el delito de lesiones graves o gravísimas. Los abogados Leonardo Coria y Carlos Picón, que asesoran a la familia González, pedirán que sean acusados por tentativa de homicidio.
A pesar de que Fortini, por ahora, no declaró y de que Cura, al presentarse ayer ante la Justicia, negó su participación en el hecho, la fiscal Adriana Reinoso Cuello, secretaría de Juan Carlos Lionti, reconstruyó el hecho en base al testimonio del sargento Manuel Campero; de Humberto Villagra, quien acompañaba a la víctima, y de uno de los cinco remiseros que presenciaron lo sucedido. Según coincidieron en señalar los testigos, el sábado, González y Villagra iban caminando por avenida Mate de Luna y, cuando llegaron al pasaje Polonia, fueron insultados por los jóvenes. Para evitar problemas, los hombres intentaron cruzar la avenida y fue en ese momento cuando, dijeron los testigos, el martillero fue agredido por Fortini y por Cura. Tanto el remisero, cuyo nombre no trascendió, como Villagra destacaron que Cura le habría pegado un golpe en el rostro a González, haciéndolo caer en el pavimento. Allí, según los testigos, se sumó Fortini, y entre ambos lo habrían pateado en el piso. “Lo golpearon entre los dos. Ellos estaban parados y los insultaron. Después comenzaron a pegarle a este hombre sin piedad”, le dijo el remisero a LA GACETA.
Los declarantes reconocieron que fue el sargento Campero el que detuvo la agresión. El uniformado señaló ante la fiscal que lo primero que hizo fue reducir a Fortini y arrojarlo al suelo donde lo esposó. Con Cura no pudo hacer lo mismo.
“El policía hizo todo lo posible para detener a ambos. En medio de la trifulca, capturó a uno y al otro lo perdió de vista. Lo apoyé en lo que pude y después fui a pedir ayuda”, dijo el remisero. El hombre señaló que tanto González como Villagra nunca provocaron o respondieron a los insultos de los universitarios. Según fuentes judiciales, Cura, al dar su versión, reconoció que había estado con Fortini en un bar de la zona del ex Abasto, donde consumieron vodka mezclado con una bebida energizante. A Fortini, el único que fue aprehendido en el lugar, no se le realizó un análisis de alcoholemia.
La fiscal Reinoso Cuello continuará mañana tomándoles declaración a otros testigos y luego ordenará una rueda de reconocimiento. Ella espera que las personas que presenciaron el hecho identifiquen a Cura como uno de los agresores.
El padre del muchacho se mostró muy molesto por el seguimiento del caso en los medios de prensa. “Ustedes nos están haciendo un daño terrible”, le dijo al periodista de LA GACETA. “Ustedes lo involucraron en todo esto. El no tuvo nada que ver y terminaron destruyendo a él y a su familia. Demostraron ser poco serios”, aseguró.
¿Qué clase de daño piensa que se le está haciendo a su hijo?, se le preguntó. “No saben el trastorno psicológico que le causan a mi hijo. Es un joven de 19 años, que tiene toda la vida por delante. Si vieran la libreta con las notas que tiene, no publicarían todas esas cosas. No quiero saber nada con ustedes. De nada sirve que yo aclare, porque el daño ya está hecho”, afirmó.
Tras esto, el hombre, acompañado por Gustavo Romagnolli, defensor del joven, se retiró de Tribunales. El padre del estudiante universitario es un importante agricultor de Orán, Salta. Llegó a Tucumán ni bien se enteró de que su hijo estaba involucrado en este hecho. Mientras su hijo declaraba, estuvo sentado en uno de los merenderos del jardín del ex Comando junto a otro hombre y a un hermano de Luis, que también reside en Tucumán y con el que el sospechoso comparte un departamento.
Con estas declaraciones, la Justicia ahora esperará el informe del médico forense para determinar si les imputará el delito de lesiones graves o gravísimas. Los abogados Leonardo Coria y Carlos Picón, que asesoran a la familia González, pedirán que sean acusados por tentativa de homicidio.
A pesar de que Fortini, por ahora, no declaró y de que Cura, al presentarse ayer ante la Justicia, negó su participación en el hecho, la fiscal Adriana Reinoso Cuello, secretaría de Juan Carlos Lionti, reconstruyó el hecho en base al testimonio del sargento Manuel Campero; de Humberto Villagra, quien acompañaba a la víctima, y de uno de los cinco remiseros que presenciaron lo sucedido. Según coincidieron en señalar los testigos, el sábado, González y Villagra iban caminando por avenida Mate de Luna y, cuando llegaron al pasaje Polonia, fueron insultados por los jóvenes. Para evitar problemas, los hombres intentaron cruzar la avenida y fue en ese momento cuando, dijeron los testigos, el martillero fue agredido por Fortini y por Cura. Tanto el remisero, cuyo nombre no trascendió, como Villagra destacaron que Cura le habría pegado un golpe en el rostro a González, haciéndolo caer en el pavimento. Allí, según los testigos, se sumó Fortini, y entre ambos lo habrían pateado en el piso. “Lo golpearon entre los dos. Ellos estaban parados y los insultaron. Después comenzaron a pegarle a este hombre sin piedad”, le dijo el remisero a LA GACETA.
Los declarantes reconocieron que fue el sargento Campero el que detuvo la agresión. El uniformado señaló ante la fiscal que lo primero que hizo fue reducir a Fortini y arrojarlo al suelo donde lo esposó. Con Cura no pudo hacer lo mismo.
“El policía hizo todo lo posible para detener a ambos. En medio de la trifulca, capturó a uno y al otro lo perdió de vista. Lo apoyé en lo que pude y después fui a pedir ayuda”, dijo el remisero. El hombre señaló que tanto González como Villagra nunca provocaron o respondieron a los insultos de los universitarios. Según fuentes judiciales, Cura, al dar su versión, reconoció que había estado con Fortini en un bar de la zona del ex Abasto, donde consumieron vodka mezclado con una bebida energizante. A Fortini, el único que fue aprehendido en el lugar, no se le realizó un análisis de alcoholemia.
La fiscal Reinoso Cuello continuará mañana tomándoles declaración a otros testigos y luego ordenará una rueda de reconocimiento. Ella espera que las personas que presenciaron el hecho identifiquen a Cura como uno de los agresores.
El padre del muchacho se mostró muy molesto por el seguimiento del caso en los medios de prensa. “Ustedes nos están haciendo un daño terrible”, le dijo al periodista de LA GACETA. “Ustedes lo involucraron en todo esto. El no tuvo nada que ver y terminaron destruyendo a él y a su familia. Demostraron ser poco serios”, aseguró.
¿Qué clase de daño piensa que se le está haciendo a su hijo?, se le preguntó. “No saben el trastorno psicológico que le causan a mi hijo. Es un joven de 19 años, que tiene toda la vida por delante. Si vieran la libreta con las notas que tiene, no publicarían todas esas cosas. No quiero saber nada con ustedes. De nada sirve que yo aclare, porque el daño ya está hecho”, afirmó.
Tras esto, el hombre, acompañado por Gustavo Romagnolli, defensor del joven, se retiró de Tribunales. El padre del estudiante universitario es un importante agricultor de Orán, Salta. Llegó a Tucumán ni bien se enteró de que su hijo estaba involucrado en este hecho. Mientras su hijo declaraba, estuvo sentado en uno de los merenderos del jardín del ex Comando junto a otro hombre y a un hermano de Luis, que también reside en Tucumán y con el que el sospechoso comparte un departamento.








