08 Noviembre 2006 Seguir en 
"Fue un accidente. Estoy muy dolido por lo que pasó", aseguró el sargento Jorge Agapito Verduguez, a quien ayer la Justicia dictó la prisión preventiva al imputarle el delito de homicidio agravado con dolo eventual por la muerte de César Navarro Murhel, el adolescente de 14 años que murió al recibir un disparo en el pecho mientras jugaba en el complejo Nicolás Avellaneda.
El policía, que se encuentra detenido desde hace ya un mes, se enteró personalmente de la decisión que tomó el juez Alfonso Zóttoli, secretaría de Diego López Avila. "Nunca quise disparar. El tiro se me escapó, por más que digan lo que digan. Con el tiempo se sabrá la verdad", indicó el acusado, mientras era llevado por los pasillos de Tribunales. El policía deberá esperar ahora en prisión que se realice el juicio oral.
El martes 10 de octubre, Verduguez intervino en una pelea entre los integrantes de "La banda del quiosquito" y "La banda del portón", dos grupos de patoteros adolescentes, que se estaba produciendo en la esquina de San Martín y Suipacha. El aseguró que, al caerse, el arma se disparó y que el proyectil impactó en el pecho de Navarro Murhell, que se encontraba jugando con su hermano en el complejo Avellaneda, ajeno al incidente. El menor falleció a los pocos minutos.
El fiscal Carlos Sale, secretaría de Luis Zelarayán de Escalada, encontró pruebas en contra del policía a lo largo de la investigación. Además de los informes periciales, reunieron testimonios contundentes que fueron claves para desestimar la versión del acusado.
El vendedor ambulante Angel Carrizo Velázquez, por ejemplo, señaló que Verduguez golpeó a uno de los menores que estaba peleando con la culata de su arma en la cabeza y que, cuando este intentó huir, el policía le disparó por la espalda. El proyectil impactó en el pecho de César. Otro testigo, cuyo nombre no trascendió, confirmó que el sargento se cayó, pero aclaró que esto fue luego de que disparó. A estas declaraciones se les agregaron las de otras personas que dijeron que el sargento corrió varios metros con su arma en la mano.
La defensa
Verduguez ayer se defendió. "Intenté socorrer a un menor que estaba siendo salvajemente agredido por otro. No corrí con el arma en la mano y tampoco le pegué a nadie con la culata del arma", señaló.
El sargento de Policía agregó además: "fui agredido por uno de los chicos. Y saqué el arma porque hubo uno que amenazó con sacar una de la cintura". Zóttoli, según trascendió, entendió que el acusado actuó de manera exagerada y poco profesional, y que reaccionó desmedidamente para tratar de detener una agresión, cuyos protagonistas eran adolescentes. El magistrado también consideró que Verduguez actuó así, a pesar de que sabía que, con su actitud, podría cometer un delito.
El abogado Manuel Pedernera, defensor del policía, anunció que estudiará el fallo antes de determinar cuáles serán los siguientes pasos que dará. "Con un análisis muy rápido puedo asegurar que tengo motivos para apelar la resolución. Una vez que lo examine con mayor atención, definiré los pasos que tomaré", concluyó.
El policía, que se encuentra detenido desde hace ya un mes, se enteró personalmente de la decisión que tomó el juez Alfonso Zóttoli, secretaría de Diego López Avila. "Nunca quise disparar. El tiro se me escapó, por más que digan lo que digan. Con el tiempo se sabrá la verdad", indicó el acusado, mientras era llevado por los pasillos de Tribunales. El policía deberá esperar ahora en prisión que se realice el juicio oral.
El martes 10 de octubre, Verduguez intervino en una pelea entre los integrantes de "La banda del quiosquito" y "La banda del portón", dos grupos de patoteros adolescentes, que se estaba produciendo en la esquina de San Martín y Suipacha. El aseguró que, al caerse, el arma se disparó y que el proyectil impactó en el pecho de Navarro Murhell, que se encontraba jugando con su hermano en el complejo Avellaneda, ajeno al incidente. El menor falleció a los pocos minutos.
El fiscal Carlos Sale, secretaría de Luis Zelarayán de Escalada, encontró pruebas en contra del policía a lo largo de la investigación. Además de los informes periciales, reunieron testimonios contundentes que fueron claves para desestimar la versión del acusado.
El vendedor ambulante Angel Carrizo Velázquez, por ejemplo, señaló que Verduguez golpeó a uno de los menores que estaba peleando con la culata de su arma en la cabeza y que, cuando este intentó huir, el policía le disparó por la espalda. El proyectil impactó en el pecho de César. Otro testigo, cuyo nombre no trascendió, confirmó que el sargento se cayó, pero aclaró que esto fue luego de que disparó. A estas declaraciones se les agregaron las de otras personas que dijeron que el sargento corrió varios metros con su arma en la mano.
La defensa
Verduguez ayer se defendió. "Intenté socorrer a un menor que estaba siendo salvajemente agredido por otro. No corrí con el arma en la mano y tampoco le pegué a nadie con la culata del arma", señaló.
El sargento de Policía agregó además: "fui agredido por uno de los chicos. Y saqué el arma porque hubo uno que amenazó con sacar una de la cintura". Zóttoli, según trascendió, entendió que el acusado actuó de manera exagerada y poco profesional, y que reaccionó desmedidamente para tratar de detener una agresión, cuyos protagonistas eran adolescentes. El magistrado también consideró que Verduguez actuó así, a pesar de que sabía que, con su actitud, podría cometer un delito.
El abogado Manuel Pedernera, defensor del policía, anunció que estudiará el fallo antes de determinar cuáles serán los siguientes pasos que dará. "Con un análisis muy rápido puedo asegurar que tengo motivos para apelar la resolución. Una vez que lo examine con mayor atención, definiré los pasos que tomaré", concluyó.







