07 Noviembre 2006 Seguir en 
El hombre que denunció que le habían robado el cuerpo de su abuela del Cementerio del Norte dijo a la Policía que se equivocó. Las autoridades lamentaron el hecho y señalaron que este error causó un daño enorme al trabajo que vienen realizando para mejorar las necrópolis municipales.
El miércoles, Julio Roque Díaz denunció que, al visitar el sotanito donde están sepultados su abuelo, su bisabuela, su tía y su abuela, se dio con que desconocidos habían roto un candado y los vidrios, y que del ataúd de su abuela sólo había encontrado la tapa de madera.
Al enterarse de esta noticia, la subdirectora de Cementerios de la Municipalidad capitalina, Alicia Belmonte, pidió a la Policía que la acompañara a realizar una inspección, junto al abogado Alejo Fernández Velazco. "En el sotanito encontramos los tres ataúdes más el cajón pequeño donde están reducidos los restos de un difunto. También hallamos la tapa de un cajón. Esto no es extraño que haya aparecido, porque los encargados particulares de mausoleos, cuando reducen restos, dejan en cualquier parte los cajones grandes. Si vieron el sotanito abierto, aprovecharon para ponerlo ahí", señaló.
Luego de la inspección, Díaz también pudo constatar que estaban todos los cajones. Según la denuncia, el hombre se retractó y dijo que el estrés y la falta de trabajo lo llevaron a equivocarse. "No hubo robo de ningún cuerpo. Esto ya no ocurre. Tampoco se venden huesos, como dicen, puesto que el municipio está autorizado por ordenanza a entregar a estudiantes piezas óseas de los restos extraídos de la fosa común", explicó Belmonte. "El cementerio está custodiado, pero es muy grande y entra mucha gente. A veces roban candados y placas, pero cadáveres no", aclaró.
El miércoles, Julio Roque Díaz denunció que, al visitar el sotanito donde están sepultados su abuelo, su bisabuela, su tía y su abuela, se dio con que desconocidos habían roto un candado y los vidrios, y que del ataúd de su abuela sólo había encontrado la tapa de madera.
Al enterarse de esta noticia, la subdirectora de Cementerios de la Municipalidad capitalina, Alicia Belmonte, pidió a la Policía que la acompañara a realizar una inspección, junto al abogado Alejo Fernández Velazco. "En el sotanito encontramos los tres ataúdes más el cajón pequeño donde están reducidos los restos de un difunto. También hallamos la tapa de un cajón. Esto no es extraño que haya aparecido, porque los encargados particulares de mausoleos, cuando reducen restos, dejan en cualquier parte los cajones grandes. Si vieron el sotanito abierto, aprovecharon para ponerlo ahí", señaló.
Luego de la inspección, Díaz también pudo constatar que estaban todos los cajones. Según la denuncia, el hombre se retractó y dijo que el estrés y la falta de trabajo lo llevaron a equivocarse. "No hubo robo de ningún cuerpo. Esto ya no ocurre. Tampoco se venden huesos, como dicen, puesto que el municipio está autorizado por ordenanza a entregar a estudiantes piezas óseas de los restos extraídos de la fosa común", explicó Belmonte. "El cementerio está custodiado, pero es muy grande y entra mucha gente. A veces roban candados y placas, pero cadáveres no", aclaró.







