06 Noviembre 2006 Seguir en 
Los testimonios de cuatro policías fueron contundentes y complicaron la situación del comisario Bernardo Juárez, investigado por la desaparición de discos truchos que se habían secuestrado durante un allanamiento.
Los uniformados decidieron contar todo lo que sabían luego de que Juárez, en un informe que presentó ante la Justicia, intentó responsabilizar a sus subalternos por la desaparición de 1.512 discos compactos, una computadora, más de 100 portadiscos y las memorias de por lo menos ocho de los 9 CPU de los que se habían incautado.
Los testigos declararon ante el fiscal Alejandro Noguera, secretaría de María Verónica López Cisneros, que Juárez fue el único que tuvo contacto con los elementos secuestrados, puesto que habían sido guardados en su oficina del Programa de Integración Hacia la Comunidad de la seccional 4a, que funciona en el Mercofrut. Aclararon además que esa habitación estaba cerrada con llave y él era el único que podía ingresar.
Los policías reconocieron que los 6.500 discos de música y de películas truchas y los otros elementos secuestrados el 30 de setiembre en allanamientos realizados en dos laboratorios nunca salieron de ese lugar, a pesar de que Juárez, en una entrevista concedida a LA GACETA, explicó que el material podía haberse extraviado cuando había sido trasladado de un lugar a otro. Noguera descubrió que en el libro de la dependencia nunca había quedado registrado el ingreso ni el egreso del secuestro.
La declaración de los uniformados favoreció al subcomisario Jorge Pereyra, ya que los testigos indicaron que él no tuvo ninguna responsabilidad en el cuidado de los elementos secuestrados, por lo que no será imputado.
El fiscal Noguera ahora deberá determinar qué pasó con el material desaparecido, especialmente, con la memoria de las computadoras. Estos elementos son una prueba clave en contra de los propietarios de los laboratorios allanados. Juárez podría declarar mañana.
Los uniformados decidieron contar todo lo que sabían luego de que Juárez, en un informe que presentó ante la Justicia, intentó responsabilizar a sus subalternos por la desaparición de 1.512 discos compactos, una computadora, más de 100 portadiscos y las memorias de por lo menos ocho de los 9 CPU de los que se habían incautado.
Los testigos declararon ante el fiscal Alejandro Noguera, secretaría de María Verónica López Cisneros, que Juárez fue el único que tuvo contacto con los elementos secuestrados, puesto que habían sido guardados en su oficina del Programa de Integración Hacia la Comunidad de la seccional 4a, que funciona en el Mercofrut. Aclararon además que esa habitación estaba cerrada con llave y él era el único que podía ingresar.
Los policías reconocieron que los 6.500 discos de música y de películas truchas y los otros elementos secuestrados el 30 de setiembre en allanamientos realizados en dos laboratorios nunca salieron de ese lugar, a pesar de que Juárez, en una entrevista concedida a LA GACETA, explicó que el material podía haberse extraviado cuando había sido trasladado de un lugar a otro. Noguera descubrió que en el libro de la dependencia nunca había quedado registrado el ingreso ni el egreso del secuestro.
La declaración de los uniformados favoreció al subcomisario Jorge Pereyra, ya que los testigos indicaron que él no tuvo ninguna responsabilidad en el cuidado de los elementos secuestrados, por lo que no será imputado.
El fiscal Noguera ahora deberá determinar qué pasó con el material desaparecido, especialmente, con la memoria de las computadoras. Estos elementos son una prueba clave en contra de los propietarios de los laboratorios allanados. Juárez podría declarar mañana.







