Una niña murió ahogada en una acequia

La pequeña de nueve años, que caminaba junto a su madre y hermanos, fue encontrada en la represa del ingenio de esa localidad.

TESTIGOS. Los vecinos de La Trinidad, al enterarse de lo que había ocurrido, se agolparon en el lugar donde se desencadenó la tragedia. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
TESTIGOS. Los vecinos de La Trinidad, al enterarse de lo que había ocurrido, se agolparon en el lugar donde se desencadenó la tragedia. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
05 Noviembre 2006
CONCEPCION.- Una niña de nueve años murió ahogada ayer a la mañana, en Villa La Trinidad, al caer a una acequia que llega hasta el ingenio azucarero.
Johanna Giselle Lara, domiciliada el paraje La Esperanza, sufrió el accidente alrededor de las 9, cuando se dirigía hacia la casa de un abuelo, con su madre Claudina Noemí Rojas y dos hermanitos. Al parecer, la pequeña se adelantó y, cuando intentó pasar el canal por un caño que lo cruza, perdió el equilibrio y cayó al torrente.
Su madre, en el vano y desesperado intento de rescatarla, también se precipitó al cauce. Ramón Francisco, un vecino que escuchó los gritos de auxilio, acudió al lugar y salvó a la mujer de una muerte casi segura. Johanna fue encontrada sin vida cerca de las 12.30, en el fondo de una represa del ingenio La Trinidad.
"Ella caminaba junto a su hermanito José Ariel y conmigo iba Yeni del Valle, de cinco años. Johanna se apuró a pasar la acequia y entonces la vi caer al agua. Corrí a ayudarla. Llegué a tomarle una mano. Pero la fuerza de la correntada la arrastró y me hizo caer a mí también al canal", comentó Claudina.
"Grité desesperada -añadió- pidiendo auxilio porque mi niña se me escapaba. Lo último que vi de ella fueron sus manitos, que se agitaban mientras el agua la arrastraba. Yo también habría muerto si no me hubiera socorrido un hombre", agregó la mujer.
Francisco, el vecino que salvó a la madre, dijo que cuando escuchó los gritos de la mujer y de los niños, se dio cuenta de que algo grave ocurría y entonces salió corriendo. "Me di con que la mamá quería seguir la fuerte correntada cuando la criatura ya se había perdido. Entonces logré sacarla porque ella también iba a ahogarse", comentó.
Tras la desaparición de la niña, varios vecinos se abocaron a rastrearla a lo largo de la acequia. Luego se sumaron efectivos policiales y bomberos voluntarios de esta ciudad.

En una represa
No había dudas de que la pequeña había sido arrastrada hasta la represa del ingenio, ubicada a unos 500 metros del lugar del accidente. Desde ahí, el líquido es conducido hasta las calderas de la fábrica.
La búsqueda se concentró en el sector del estanque. Julio Tártalo y Julio Quiroga, entre otros, se lanzaron al lecho apenas con pantalones cortos y apelando a su destreza como nadadores. Fue Tártalo quien finalmente palpó el cuerpo de la niña en la profundidad, y él mismo se encargó de sacarlo luego, con la ayuda de los otros hombres.

Crisis de nervios
En ese momento, Claudina sufrió un fuerte shock nervioso. Algunos allegados dijeron que su condición económica es muy humilde, por lo que esperaban colaboración para el sepelio de la niña.
"Apenas sobrevive con un plan social de $150 y habita una casa de madera muy precaria, que está a punto de caerse. Las autoridades comunales jamás escucharon sus pedidos de ayuda", señalaron los vecinos.
En el caso tomó intervención la fiscalía de Instrucción de turno de la II Nominación, Juana Juárez. (C)




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