Denunció que robaron el cadáver de su abuela

Un hombre aseguró que el sotanito del Cementerio del Norte en el que se encontraba el cuerpo fue profanado por desconocidos. Había ido a visitar a sus parientes fallecidos. Los ladrones sólo dejaron la tapa del ataúd. Vidrios rotos. Desmentida.

DESCONSOLADO. Julio Roque Díaz, junto al mausoleo del cual sustrajeron los restos de su abuela. LA GACETA /  ANALIA JARAMILLO
DESCONSOLADO. Julio Roque Díaz, junto al mausoleo del cual sustrajeron los restos de su abuela. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
03 Noviembre 2006
"Ni los muertos están seguros". Esta reflexión fue la primera que invadió la cabeza de Julio Roque Díaz cuando descubrió que habían roto la puerta del sotanito del Cementerio del Norte donde estaban sepultados sus parientes y se habían llevado el cadáver de su abuela. El hombre denunció que advirtió esto el martes, cuando se celebró el Día de Todos los Santos y fue a visitar las sepulturas de su familia.
En el sotanito estaban su abuelo, su bisabuela, su tía y su abuela, Florencia de Jesús Moyano de Díaz, quien falleció en 1984. El ataúd de esta mujer fue el que desapareció junto con el cadáver. Lo único que quedó dentro de la estructura fue la tapa.
"Estaba cerrado con un candado, que también desapareció; además, rompieron uno de los vidrios de la puerta y se llevaron un florero. La última vez que vine, en diciembre, estaba todo en perfecto estado", explicó Díaz, de 56 años, quien dijo que pagó la renovación del sotanito por 20 años, pero admitió que está atrasado en el pago de los impuestos. "No tengo trabajo", se justificó.
En cuanto descubrió la desaparición del cuerpo de su abuela, el hombre hizo la denuncia en la seccional X y la fiscalía VI está realizando la investigación. El sotanito de Díaz, quien dijo ser el único titular, está en el cuadro 41 del cementerio, cuya superficie es de 13 hectáreas y que tiene 17.000 concesiones divididas entre mausoleos, capillas, sotanitos, sepulturas y panteones.
"Es muy doloroso perder a un ser querido y da mucha bronca darse cuenta de que ni siquiera su cuerpo está seguro donde, supuestamente, no tendría que pasarle nada", dijo el hombre.

Placas e imágenes
De los ocho sotanitos que se encuentran en el sector donde está el de Díaz, sólo uno tiene las puertas rotas, pero los ataúdes se encuentran en el interior. Sin embargo, en todas las estructuras faltan las placas y las imágenes religiosas.
"Gracias a Dios, nunca les pasó nada a nuestros muertos. Pero hay muy poca vigilancia en este lugar y de a poco, los pisos y las paredes comienzan a desmoronarse", explicó Graciela, una mujer que limpiaba el sotanito que se encuentra junto al de Díaz y que prefirió no decir su apellido.
El administrador del Cementerio del Norte, Carlos Méndez, negó la posibilidad de que en ese camposanto se produzcan robos de cadáveres. El funcionario aseguró que el predio es vigilado constantemente por los 38 empleados que trabajan en el lugar de lunes a lunes. "No podemos hacer nada hasta que no lleguen las actuaciones judiciales", aseguró Méndez.
El encargado aseguró que desde hace seis meses la Policía mantiene una vigilancia constante en el cementerio. "Tenemos un agente en el frente y otro en la zona del jardín (así se denomina el sector que se encuentran las tumbas están en la tierra)", dijo.
La subdirectora de Cementerios de la Municipalidad, Alicia Belmonte, dijo que como Díaz no hizo la denuncia en la repartición, ellos no tienen los elementos para comenzar la investigación. Agregó que en el cuadro 41 no figura ningún propietario de apellido Díaz. Por eso, dijo que hoy se reunirá con las autoridades de la seccional 10a para obtener más información sobre el caso.


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