27 Octubre 2006 Seguir en 
El suboficial Jorge Agapito Verduguez, único imputado por la muerte del menor César Navarro Murhell, contó su versión sobre lo ocurrido el 10 de octubre, cuando, en medio de una pelea entre patoteros ocurrida frente al complejo Avellaneda, el disparó su arma y mató al chico, que no tenía nada que ver con la gresca. Hoy, el fiscal Carlos Sale definirá si solicitará o no la prisión preventiva.
Aurora Díaz Argañaraz, abogada de la familia del menor, solicitará que se lo acuse de homicidio culposo, delito que no es excarcelable. Por su parte, Manuel Pedernera, defensor del sospechoso, solicitará su libertad.
El sargento, acompañado por su defensor, también aportó otros elementos. Verduguez indicó que el martes 10, él y otros tres policías intentaron poner punto final a la pelea que protagonizaron los integrantes de "La banda del quiosquito" y de "La banda del portón" en la esquina de San Martín y Suipacha. La primera versión indicaba que el acusado y el oficial Víctor Jesús Bigón habían sido los únicos que habían intervenido.
Según Pedernera, Verduguez aclaró que también contó con la colaboración de otros dos uniformados que estaban cumpliendo con servicios adicionales en la semana del colegio María Auxiliadora.
El sospechoso insistió en su versión de que el disparo se produjo de manera accidental, cuando intentó detener al supuesto líder de "La banda del quiosquito". "El no actuó de manera negligente; intervino en una pelea importante, ya que tuvieron que intervenir cuatro hombres de la fuerza para poder poner fin a la trifulca", argumentó Pedernera.
Contradicciones
Las palabras de Verduguez se contradicen con el testimonio de Angel Carrizo Velázquez, quien dijo que el sargento disparó parado en contra de uno de los menores revoltosos y que el proyectil que salió de su arma impactó en el pecho de Navarro Murhell, que se encontraba jugando con su hermano.
"Esto no es así. La gente piensa que así pueden ayudar, pero en realidad lo único que hacen es entorpecer la investigación", agregó pedernera.
Por su parte, Díaz Argañaraz se mostró confiada en que el sargento quedará detenido. "Por más que ahora intente justificarse, en este caso hay testigos presenciales que vieron y declararon sobre cómo actuó. No puede seguir afirmando que él disparó al aire. Aquí estamos ante un caso muy grave, que debe ser esclarecido cuanto antes", concluyó la profesional.
Si el fiscal decide acusarlo por homicidio simple, Verduguez permanecerá detenido y afrontará penas de hasta ocho años de prisión. En cambio, si considera que se trató de un caso de negligencia, lo acusará por homicidio culposo, y lo dejará libre, aunque igual deberá afrontar un juicio. Por el hecho estuvieron detenidos dos menores, de 15 y de 17 años, presuntos líderes de las patotas, que ya salieron libres y quedaron bajo la tutela de sus padres, por orden de la Justicia.
Aurora Díaz Argañaraz, abogada de la familia del menor, solicitará que se lo acuse de homicidio culposo, delito que no es excarcelable. Por su parte, Manuel Pedernera, defensor del sospechoso, solicitará su libertad.
El sargento, acompañado por su defensor, también aportó otros elementos. Verduguez indicó que el martes 10, él y otros tres policías intentaron poner punto final a la pelea que protagonizaron los integrantes de "La banda del quiosquito" y de "La banda del portón" en la esquina de San Martín y Suipacha. La primera versión indicaba que el acusado y el oficial Víctor Jesús Bigón habían sido los únicos que habían intervenido.
Según Pedernera, Verduguez aclaró que también contó con la colaboración de otros dos uniformados que estaban cumpliendo con servicios adicionales en la semana del colegio María Auxiliadora.
El sospechoso insistió en su versión de que el disparo se produjo de manera accidental, cuando intentó detener al supuesto líder de "La banda del quiosquito". "El no actuó de manera negligente; intervino en una pelea importante, ya que tuvieron que intervenir cuatro hombres de la fuerza para poder poner fin a la trifulca", argumentó Pedernera.
Contradicciones
Las palabras de Verduguez se contradicen con el testimonio de Angel Carrizo Velázquez, quien dijo que el sargento disparó parado en contra de uno de los menores revoltosos y que el proyectil que salió de su arma impactó en el pecho de Navarro Murhell, que se encontraba jugando con su hermano.
"Esto no es así. La gente piensa que así pueden ayudar, pero en realidad lo único que hacen es entorpecer la investigación", agregó pedernera.
Por su parte, Díaz Argañaraz se mostró confiada en que el sargento quedará detenido. "Por más que ahora intente justificarse, en este caso hay testigos presenciales que vieron y declararon sobre cómo actuó. No puede seguir afirmando que él disparó al aire. Aquí estamos ante un caso muy grave, que debe ser esclarecido cuanto antes", concluyó la profesional.
Si el fiscal decide acusarlo por homicidio simple, Verduguez permanecerá detenido y afrontará penas de hasta ocho años de prisión. En cambio, si considera que se trató de un caso de negligencia, lo acusará por homicidio culposo, y lo dejará libre, aunque igual deberá afrontar un juicio. Por el hecho estuvieron detenidos dos menores, de 15 y de 17 años, presuntos líderes de las patotas, que ya salieron libres y quedaron bajo la tutela de sus padres, por orden de la Justicia.







