La violencia urbana parece imparable

Hasta ayer al mediodía se habían registrado 71 denuncias por hechos agresivos, muchas más que por delitos. El jefe de Policía indicó que la mayoría de los casos no llega a la Justicia. Dos especialistas coincidieron en que se perdió la noción del derecho

LOCURA. A diario se producen lamentables contiendas en el seno familiar, entre vecinos o entre desconocidos, que obligan a la intervención de la Policía. Sucede cada vez más a menudo. FOTOS FRANCO VERA Y HECTOR PERALTA
LOCURA. A diario se producen lamentables contiendas en el seno familiar, entre vecinos o entre desconocidos, que obligan a la intervención de la Policía. Sucede cada vez más a menudo. FOTOS FRANCO VERA Y HECTOR PERALTA
27 Octubre 2006
La Organización de las Naciones Unidas considera la violencia como una pandemia. Tal vez así se explique lo que está sucediendo en Tucumán. Desde el lunes, hasta ayer al mediodía, la Policía recibió por lo menos 75 denuncias de distintos hechos de violencia en la provincia. El día más crítico fue el martes, cuando se constataron 28 demandas, es decir, más de una por hora.
El jefe de Policía, Hugo Sánchez, indicó que la situación es alarmante. “Debo decir primero que a Tribunales llega sólo el 40% de estos hechos, ya que el 60% restante se soluciona entre los protagonistas, muchas veces por la mediación de los propios policías”, indicó.
La abogada Lucía Briones, del departamento de violencia de la Municipalidad de la capital, indicó que se está llegando a un umbral de tolerancia muy bajo. La especialista explicó: “la violencia no es exclusiva de una clase social, aunque no hay una sola causa que la produzca. Primordialmente, se ha perdido la noción de que nuestros derechos terminan donde comienzan los de los demás”. Con ella coincidió la psicóloga Rosa Alastuey, del Departamento de Prevención y Asistencia de la Violencia de la Secretaría de Asuntos Sociales. “La violencia comienza en casa y se manifiesta abiertamente en el exterior. Se está haciendo un culto de la intolerancia. Pero, dentro de todo, lo valorable es que ahora se denuncia, porque no es que en esta época haya muchos más episodios violentos, sino que antes no se les buscaba alguna salida legal”.
Los casos que se denuncian en Tribunales, dijeron fuentes del Poder Judicial, no son sencillos de investigar, puesto que son muy pocos los que ratifican la denuncia. “La gran mayoría ve la denuncia como una manera de asustar al demandado. Cuando se los cita, no concurren o directamente desisten de la demanda, por lo que las causas son archivadas”, explicó una fuente judicial. Sánchez indicó que sería importante la creación de fiscalías barriales para la atención de casos como la violencia entre vecinos. “El problema es que, a veces, un problema de aparente fácil resolución deriva en un homicidio”, explicó el funcionario.

Distintos casos
En los últimos días, por casos como estos, se produjeron tres aprehensiones; una de ellas, por tentativa de homicidio, mientras que las dos restantes, por agresiones. También se destaca un caso en el que la Justicia ordenó la entrega de un menor que había sido secuestrado por su padre después de que agredió a la esposa.
Briones indicó que en esta escalada de violencia también influye cierto grado de omnipotencia. “Hay gente que se siente poderosa, porque está cerca de algún personaje político, o por cuestiones económicas, y descarga su violencia sobre los más débiles. En la Defensoría del Pueblo hubo varios casos como estos”, indicó. “Todo esto va minando la salud psíquica de la víctima. Por eso creo que debe haber una solución desde lo legal, porque si el abusador se siente intocable, las agresiones continuarán permanentemente”, agregó.
Alastuey, en tanto, aseguró que los niveles de intolerancia son terribles. “La violencia muchas veces no tiene que ver con carencia de lo material, sino de afectos. Nosotros aprendemos a ser violentos. Es el ejemplo del padre que reprende constantemente con palabras o acciones a su hijo, que lo humilla y, por supuesto, lo más probables es que ese hijo reproduzca la violencia fuera de la casa”, agregó. “Creemos que todos los otros son nuestros enemigos. Necesitamos un compromiso de todos, verdaderas políticas sociales y del Estado. Funcionarios y pueblo trabajando juntos. El primer paso para erradicar la violencia es reconocerla, ya que nadie se reconoce violento. Así como fuimos programados para ser violentos, debemos desprogramarnos y aprender a ser sujetos pacíficos”, finalizó.


LAS CIFRAS

31
casos de violencia familiar fueron denunciados desde el lunes.

21
presentaciones hubo por amenazas de muerte.

19
intervenciones realizó la Policía por peleas entre vecinos.


CASOS DENUNCIADOS

RESTITUCION.- V.M.P abandonó su casa con su bebé de meses luego de que su marido la golpeó, y se escondió en la casa de su madre. En la denuncia consta que antes no había acusado al hombre por temor a sufrir represalias. J.D.C, el supuesto agresor, se trasladó hasta Los Gutiérrez, donde se encontraba refugiada su pareja y, después de amenazarla, se llevó a la criatura. La jueza Emma de Nucci ordenó a la Policía que buscara al pequeño para que fuera reintegrado a su madre, medida que se cumplió rápidamente.

EN PLENA CALLE.- M.J.S, de 25 años, denunció a su novio L.A.L, por un salvaje ataque. Dijo que el joven, en Crisóstomo Alvarez y Alberdi, la tomó del brazo y, con un objeto contundente, le pegó en el rostro, provocándole varias lesiones.

VECINA AGRESIVA.- Una mujer que vive en Entre Ríos al 200 denunció a su vecina por provocarla permanentemente. Dijo que le coloca bolsas de residuos a la puerta de su domicilio y que el martes por la tarde, cuando circulaba en su vehículo, le arrojó basura.

PELOTA ROTA.- V.G, aseguró que sus hijos de 9 y 12 años estaban jugando al fútbol en la vereda de su casa y que, de manera imprevista, uno de sus vecinos, después de quitársela, le pinchó la pelota con una navaja. No conforme con ello, siempre de acuerdo con la denuncia policial, ingresó en la casa, partió en dos el balón y les arrojó las mitades a los pequeños mientras los insultaba.

POR CELULAR.- A.M.A, denunció que su hijo, por la enemistad que mantiene con una compañera de colegio, es permanentemente amenazado por el novia de la joven. Señaló que el supuesto agresor, además de mandarle mensajes de texto amenazantes, le promete castigarlo con sus amigos cuando lo encuentre en la calle.






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