De Maradona a Kirchner

Por Angel Anaya

02 Mayo 2006
BUENOS AIRES.- El último dueño gratis que tuvo la Plaza de Mayo fue Diego Maradona en 1990, a su regreso de Italia, donde capitaneó el Mundial para la Argentina. Después, nadie logró hacerla "reventar", ni siquiera pagando, pese a los innumerables intentos. Con los años, el histórico recinto tuvo que ser reducido casi en un tercio, mediante barreras, para proteger la Casa Rosada de las iras de piquetes y otras yerbas.
Ayer, el nuevo intento, a cargo de siglas heterogéneas de la izquierda neta, estuvo lejos de lograrlo, en medio de un vacío ciudadano del fin de semana largo. Sin embargo, el peronismo considera, y seguramente con razón, que dispone de un aparato sin precedentes para reunir las 60.000 personas que, según la Policía Federal, bastarán para saturarla el 25 de Mayo.
Quienes fueron testigos o parte de los actos históricos de Perón y Evita, afirman que para las jornadas de entonces la gente emprendía largas caminatas espontáneas y hasta pernoctaba a la intemperie y era obsequiada después por el feriado de un san Perón.
El próximo 25 será diferente, pues habrá abundante transporte pago, especialmente por los caudillos del conurbano que disponen de los recursos necesarios, no partidarios precisamente. En ese sentido, diversas empresas de ómnibus urbanos que liberan por el feriado numerosas unidades, ya están recibiendo pedidos pagos de intendentes del Gran Buenos Aires y otras dependencias oficiales.
Algo semejante ocurre con proveedores de alimentos, a la vez que serán movilizados con mayor facilidad y rapidez los receptores de planes sociales cuyos cobros dependen de esas intendencias. El costo resultará superior cuando se trate de viajes mayores que distribuyen comunas alejadas, pero será muy difícil determinar el precio total aproximado, de un acto para el que el presidente Kirchner no estaba muy decidido cuando recibió la propuesta de su entorno.

El operador

El jefe del Gabinete, Alberto Fernández, actúa como operador máximo y tiene una tarea delicada, pues debe reunir a sectores que emigraron del duhaldismo pero se mantienen alejados del gobernador Felipe Solá. La idea es que todos deben estar en la Plaza del 25, mas no basta con ello, y es necesario determinar las cuotas de recursos con que ha de cargar cada uno. Recursos de origen público, claro, pues las fracciones partidarias del PJ no cuentan con otros medios financieros que no sean los que llegan por conductos oficiales. Otra preocupación es que el acto mayor que se organiza no derive en hechos que desacrediten su finalidad: el virtual lanzamiento de la reelección presidencial. En ese sentido, se espera contar con un eficiente plan de seguridad que impida eventuales acciones provocativas de sectores duros de la izquierda, y que corre por cuenta del ministro del Interior, Aníbal Fernández. (De nuestra Sucursal)













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