28 Abril 2006 Seguir en 
El megaemprendimiento habitacional Lomas del Tafí es una de las obras más importantes de Sudamérica, tal como lo definió el gobernador José Alperovich en su discurso anual ante la Legislatura, hace casi un mes. Ese megabarrio volvió ayer a ser noticia porque el propio mandatario se encargó de ponerle incertidumbre a su concreción y, de ese modo, pasar a engrosar los vetustos proyectos faraónicos que toda gestión anunció y luego no pudo, no supo o no quiso concretar.
Alperovich encontró en el diputado nacional Esteban Jerez el culpable de la suspensión de la obra. El titular del Poder Ejecutivo señaló a la prensa que el ex fiscal anticorrupción, con su denuncia judicial, puso en dudas la construcción de 3.000 de las 7.000 casas en uno de los terrenos más codiciados, por su extensión, del Gran San Miguel de Tucumán.
Jerez había recurrido a la Justicia para que se investigara la presunta existencia de sobreprecios en el valor de las viviendas a ejecutarse. El inicio de las indagaciones generó cierto escozor entre los funcionarios nacionales que aprobaron la ampliación de partidas para la construcción de Lomas del Tafí. “No queremos problemas; busquen una salida y expliquen todo”, fue el mensaje (suavizando términos) que un encumbrado colaborador del presidente Néstor Kirchner le transmitió, vía telefónica, a algunos funcionarios provinciales, incluyendo al propio gobernador.
Rindiendo cuentas
Así, la Provincia ahora deberá rendir cuentas de sus acciones ante la administración federal y, como lo viene haciendo, ante el fiscal federal, Carlos Brito, que debe determinar si el monto por el que las obras fueron adjudicadas por cotejo de precios se ajusta a los valores vigentes en el mercado. Ante la controversia jurídica y política abierta por estos días, lo que más se pierde es tiempo, algo que quiso ganarse cuando se decidió usar otro mecanismo, que no fue la licitación pública, para la adjudicación del emprendimientos a las empresas constructoras.
Si bien hoy podría hablarse de un freno para avanzar con el megabarrio, la iniciativa no está en dudas, por los compromisos, en papeles, que alcanzaron la Nación y la provincia. Pero, ante el cariz que tomó el caso, es posible que el Gobierno nacional mire con otros ojos a Tucumán cada vez que haya que ampliar partidas para la ejecución de obras públicas. En estos momentos también se discute, a nivel nacional, sobre el destino de los millonarios fondos fiduciarios que administra el Ministerio de Planificación Federal, a cargo de Julio de Vido. Es precisamente con De Vido y con el secretario de Obras Públicas de la Nación, José López, con quienes se entrevistará hoy Alperovich, en Buenos Aires, para auscultar los ánimos de la Casa Rosada frente al caso Lomas del Tafí. Ese encuentro será clave para definir acciones, tanto institucionales como políticas.
Ahora, si la demora en ejecutar el megabarrio responde sólo a la denuncia de Jerez, Alperovich no tendría que haber suspendido los trabajos. En todo caso, debería haber avanzado, si es que existe el convencimiento oficial de que todo lo que se hizo estuvo bien.
En Tucumán, históricamente siempre se dijo que el déficit habitacional era patrimonio exclusivo de unas 100.000 familias que no cuentan con el techo propio y hasta, en su mayoría, no calificarían con sus ingresos para poder acceder a un préstamo privado para cumplir su sueño.
Por lo visto hasta ahora, hay muchos grupos familiares que hoy tienen la sensación de estar frente a un proyecto parecido al de cualquier promoción comercial que otorga premios. Así las cosas, la sensación generalizada entre la población es otra vez de desazón, en la que, a la hora del sorteo de una vivienda sólo aparece la leyenda “siga participando”, lejos del ansiado sueño.
Alperovich encontró en el diputado nacional Esteban Jerez el culpable de la suspensión de la obra. El titular del Poder Ejecutivo señaló a la prensa que el ex fiscal anticorrupción, con su denuncia judicial, puso en dudas la construcción de 3.000 de las 7.000 casas en uno de los terrenos más codiciados, por su extensión, del Gran San Miguel de Tucumán.
Jerez había recurrido a la Justicia para que se investigara la presunta existencia de sobreprecios en el valor de las viviendas a ejecutarse. El inicio de las indagaciones generó cierto escozor entre los funcionarios nacionales que aprobaron la ampliación de partidas para la construcción de Lomas del Tafí. “No queremos problemas; busquen una salida y expliquen todo”, fue el mensaje (suavizando términos) que un encumbrado colaborador del presidente Néstor Kirchner le transmitió, vía telefónica, a algunos funcionarios provinciales, incluyendo al propio gobernador.
Rindiendo cuentas
Así, la Provincia ahora deberá rendir cuentas de sus acciones ante la administración federal y, como lo viene haciendo, ante el fiscal federal, Carlos Brito, que debe determinar si el monto por el que las obras fueron adjudicadas por cotejo de precios se ajusta a los valores vigentes en el mercado. Ante la controversia jurídica y política abierta por estos días, lo que más se pierde es tiempo, algo que quiso ganarse cuando se decidió usar otro mecanismo, que no fue la licitación pública, para la adjudicación del emprendimientos a las empresas constructoras.
Si bien hoy podría hablarse de un freno para avanzar con el megabarrio, la iniciativa no está en dudas, por los compromisos, en papeles, que alcanzaron la Nación y la provincia. Pero, ante el cariz que tomó el caso, es posible que el Gobierno nacional mire con otros ojos a Tucumán cada vez que haya que ampliar partidas para la ejecución de obras públicas. En estos momentos también se discute, a nivel nacional, sobre el destino de los millonarios fondos fiduciarios que administra el Ministerio de Planificación Federal, a cargo de Julio de Vido. Es precisamente con De Vido y con el secretario de Obras Públicas de la Nación, José López, con quienes se entrevistará hoy Alperovich, en Buenos Aires, para auscultar los ánimos de la Casa Rosada frente al caso Lomas del Tafí. Ese encuentro será clave para definir acciones, tanto institucionales como políticas.
Ahora, si la demora en ejecutar el megabarrio responde sólo a la denuncia de Jerez, Alperovich no tendría que haber suspendido los trabajos. En todo caso, debería haber avanzado, si es que existe el convencimiento oficial de que todo lo que se hizo estuvo bien.
En Tucumán, históricamente siempre se dijo que el déficit habitacional era patrimonio exclusivo de unas 100.000 familias que no cuentan con el techo propio y hasta, en su mayoría, no calificarían con sus ingresos para poder acceder a un préstamo privado para cumplir su sueño.
Por lo visto hasta ahora, hay muchos grupos familiares que hoy tienen la sensación de estar frente a un proyecto parecido al de cualquier promoción comercial que otorga premios. Así las cosas, la sensación generalizada entre la población es otra vez de desazón, en la que, a la hora del sorteo de una vivienda sólo aparece la leyenda “siga participando”, lejos del ansiado sueño.
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