El estéril debate centrista

Por Angel Anaya.

27 Abril 2006
BUENOS AIRES.- El debate que está poniendo en dificultades a la coalición centrista PRO deja nuevamente testimonio de las dificultades que impiden a nuestros políticos asociar coincidencias ideológicas y estrategias electorales. Ello marca una situación que ha contribuido considerablemente a las dificultades de nuestra recuperación democrática: más que por programas o proyectos de gobierno, se suele competir electoralmente para llegar al poder, y buena parte de los electores vota contra alguien antes que por algo.
Mauricio Macri acaba de censurar a su aliado Ricardo López Murphy por sus “planteos demasiado rígidos”, señalándole que hay “demasiados pocos votos”, para prescindir de acuerdos electorales con quienes representan pensamientos políticos diferentes. Efectivamente, la apertura macrista es amplia e incluye hasta sectores del peronismo disidente, olvidando la experiencia de la Alianza que, una vez en el poder, no supo hacia dónde tirar, pues el objetivo de máxima era derrotar al peronismo.
Por su parte, López Murphy pretende manejarse con un filtro ideológico puro, lo cual no parece posible si no se define antes con precisión en qué consiste la ideología, más allá de los principios democráticos constitucionales que todos comparten. Quien hasta ahora ha tenido más deserciones a consecuencia de ese debate, ha sido López Murphy; algunas con bastante peso, como las del economista Manuel Solanet y el diputado tucumano Esteban Jerez, presidente de Recrear local.

Exito de un plagio
La estrategia y las ideas no se llevan bien en nuestra política, como demuestra también lo que le ocurre a la senadora Cristina Kirchner, a causa de la picardía del senador Rodolfo Terragno, quien hizo suyo el viejo proyecto de aquella para reglamentar los decretos de necesidad y urgencia. La esposa del Presidente lo presentó siendo opositora de la Alianza y lo dejó morir al asumir su esposo el Gobierno. La senadora, que es titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, acaba de anunciar que el tema será considerado por el cuerpo en su próxima reunión, donde hay otras iniciativas sobre los DNU, de los cuales el presidente Kirchner ha dictado hasta el momento 169, sin  que ninguno fuera objetado por el Congreso, a pesar de incluir en algunos casos decisiones expresamente excluidas por la Constitución. Entre los fundamentos del proyecto de la senadora se reprochaba hace cinco años que “el Poder Ejecutivo continúa legislando en forma habitual mediante una herramienta de excepción, con el consiguiente deterioro de las instituciones republicanas y la consecuente inseguridad jurídica”. Como puede observarse, desde el llano se ven las cosas de manera muy diferente que desde la colina, por lo que se queda en espera de ese debate reactivado por el ingenioso “plagio” del senador Terragno. (De nuestra Sucursal)



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