Basuras en la calle

La desidia de los tucumanos complica la situación durante las tormentas.

27 Marzo 2006
Durante las lluvias de estos últimos días, consternaba advertir la cantidad de bolsas de plástico que nadaban sobre las calles anegadas y que, indefectiblemente, contribuían al taponamiento crónico de los desagües de la ciudad. Esa abundancia era producto, sin duda, de la irresponsabilidad con que transeúntes y vendedores callejeros tiran esos envoltorios a la vía pública, en lugar de colocarlos en los recipientes de las veredas, o entre el conjunto de residuos que recoge la empresa encargada de tal tarea.
Nos parece que alguna vez debiera generalizarse, entre los habitantes de San Miguel de Tucumán, una conciencia de cariño hacia la higiene de su ciudad. Hablamos de algo manifestado en actos concretos, tan sencillos como el de evitar que sus calles se conviertan en un vertedero de desperdicios.
Mientras no lo entendamos así, nuestra capital continuará ostentando el triste título de ser una de las más descuidadas del país. Y ello, lógicamente, vendrá a desnaturalizar gravemente cualquier esfuerzo que, en otros órdenes, pueda hacer la Municipalidad para propender a su mejoramiento.

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