27 Marzo 2006 Seguir en 
La tragedia de Cromagnon generó un antes y un después en materia de seguridad en nuestro país para los espectáculos al aire libre o en estadios cerrados. De esa situación, el deporte fue uno de los primeros en acusar recibo, a tal punto que se extremaron las medidas para evitar acontecimientos que pongan en peligro la integridad de los espectadores.
En Tucumán, el último antecedente de valor se remite a la inhabilitación de Villa Luján y de Caja Popular por parte de Defensa Civil municipal, debido a que ninguna de las dos entidades había efectuado obras obligatorias en su edificación. Más allá de la lógica contrariedad que esto genera entre los dirigentes, medidas de este tipo son plausibles y abren una esperanza mientras se mantenga un trabajo serio de inspección, para en un futuro contar con una dotación de estadios que brinden el marco de seguridad adecuado para sus concurrentes.
Sin embargo, bueno es advertir que sobre el horizonte se cierne un trabajo complicado y que con anterioridad produjo polémica, tal es la inspección que antes del inicio del campeonato Anual de fútbol se realiza a las canchas de los clubes participantes. Sabido es que existe una buena cantidad de instituciones que por diversos motivos no realizan un correcto mantenimiento de su infraestructura. En el pasado, la faja de clausura que recibieron generó no pocos e injustificados enojos. Por ello, resulta un desafío poner un freno a tanta inoperancia y despojar al tema del apasionamiento que genera entre quienes conducen los clubes. En todos los casos, siempre habrá que tener en cuenta que la vida de las personas está primero, y no las apetencias egoístas que a veces circunscriben el asunto a no perder la localía.
Incluso muchos suponen -hasta están seguros- que con sólo sumar efectivos policiales se consigue dotar de seguridad a un espectáculo deportivo. La errada visión del asunto genera conflictos por desconocimiento y nos pone en un peligroso campo. Esta situación alcanza a numerosos deportes, entre los cuales el automovilismo es uno de los menos conscientes, pese a tratarse justamente de una de las actividades más riesgosas.No hace muchos días, el Rally del Tafí del Valle trajo aparejado un aceitado dispositivo policial que generó fluidez de tránsito en la ruta 307 y atención casi personalizada en las llamadas "zonas de conflicto", es decir aquellas donde se practicaron cortes, limitando o directamente negando las posibilidades de paso de los habitantes o de eventuales visitantes. Pero lo que fue un éxito como operativo, no tuvo correlato en la ayuda de quienes eran los principales interesados en el espectáculo, es decir, organizadores, participantes y público. Esa falta de colaboración para un espectáculo de esta envergadura puede resultar fatal en encuentros de mayor convocatoria. Y en ello, precisamente, las autoridades de Seguridad Ciudadana trabajaron en los últimos días, poniendo los puntos en las íes cuando la especialidad prepara dos citas de importancia, como el Rally de Concepción y la fecha por el Campeonato Argentino de junio.
Se sabe que nunca lo que se haga en materia de seguridad será suficiente y que siempre se hace necesario estar un paso más adelante de lo que la realidad dicta. Una tragedia no espera; puede producirse en cualquier lugar y afectar a la gente sin pedir permiso. Por ello se hace imprescindible que cada uno ocupe el lugar que le cabe en situaciones como estas.
Cuando se hable de espectáculos, hay que hacerlo no sólo organizándolos en lo deportivo y disponiendo un organigrama con sitios y horarios. En cualquiera de los casos, el rubro seguridad se hace tan necesario que, no es arriesgado decirlo, si no se cumplen sus condiciones básicas, ni siquiera se debería comenzar a hablar de tal o cual encuentro.
En Tucumán, el último antecedente de valor se remite a la inhabilitación de Villa Luján y de Caja Popular por parte de Defensa Civil municipal, debido a que ninguna de las dos entidades había efectuado obras obligatorias en su edificación. Más allá de la lógica contrariedad que esto genera entre los dirigentes, medidas de este tipo son plausibles y abren una esperanza mientras se mantenga un trabajo serio de inspección, para en un futuro contar con una dotación de estadios que brinden el marco de seguridad adecuado para sus concurrentes.
Sin embargo, bueno es advertir que sobre el horizonte se cierne un trabajo complicado y que con anterioridad produjo polémica, tal es la inspección que antes del inicio del campeonato Anual de fútbol se realiza a las canchas de los clubes participantes. Sabido es que existe una buena cantidad de instituciones que por diversos motivos no realizan un correcto mantenimiento de su infraestructura. En el pasado, la faja de clausura que recibieron generó no pocos e injustificados enojos. Por ello, resulta un desafío poner un freno a tanta inoperancia y despojar al tema del apasionamiento que genera entre quienes conducen los clubes. En todos los casos, siempre habrá que tener en cuenta que la vida de las personas está primero, y no las apetencias egoístas que a veces circunscriben el asunto a no perder la localía.
Incluso muchos suponen -hasta están seguros- que con sólo sumar efectivos policiales se consigue dotar de seguridad a un espectáculo deportivo. La errada visión del asunto genera conflictos por desconocimiento y nos pone en un peligroso campo. Esta situación alcanza a numerosos deportes, entre los cuales el automovilismo es uno de los menos conscientes, pese a tratarse justamente de una de las actividades más riesgosas.No hace muchos días, el Rally del Tafí del Valle trajo aparejado un aceitado dispositivo policial que generó fluidez de tránsito en la ruta 307 y atención casi personalizada en las llamadas "zonas de conflicto", es decir aquellas donde se practicaron cortes, limitando o directamente negando las posibilidades de paso de los habitantes o de eventuales visitantes. Pero lo que fue un éxito como operativo, no tuvo correlato en la ayuda de quienes eran los principales interesados en el espectáculo, es decir, organizadores, participantes y público. Esa falta de colaboración para un espectáculo de esta envergadura puede resultar fatal en encuentros de mayor convocatoria. Y en ello, precisamente, las autoridades de Seguridad Ciudadana trabajaron en los últimos días, poniendo los puntos en las íes cuando la especialidad prepara dos citas de importancia, como el Rally de Concepción y la fecha por el Campeonato Argentino de junio.
Se sabe que nunca lo que se haga en materia de seguridad será suficiente y que siempre se hace necesario estar un paso más adelante de lo que la realidad dicta. Una tragedia no espera; puede producirse en cualquier lugar y afectar a la gente sin pedir permiso. Por ello se hace imprescindible que cada uno ocupe el lugar que le cabe en situaciones como estas.
Cuando se hable de espectáculos, hay que hacerlo no sólo organizándolos en lo deportivo y disponiendo un organigrama con sitios y horarios. En cualquiera de los casos, el rubro seguridad se hace tan necesario que, no es arriesgado decirlo, si no se cumplen sus condiciones básicas, ni siquiera se debería comenzar a hablar de tal o cual encuentro.







