No quiso bajar el volumen de su radio y fue asesinado

Un preso fue apuñalado en una violenta pelea en Villa Urquiza. Miguel Angel Juárez estaba procesado por robo agravado. Fidel Rodríguez resultó con heridas en el antebrazo.

INTERVENCION. Luego del crimen, la Policía ingresó al penal para secuestrar las armas de los reclusos. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
INTERVENCION. Luego del crimen, la Policía ingresó al penal para secuestrar las armas de los reclusos. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
22 Febrero 2006
Miguel Angel Juárez, de 27 años, recorrió 30 metros cubierto de sangre y pidiendo ayuda a los gritos. Los guardiacárceles intentaron salvarle la vida trasladándolo al hospital Avellaneda, pero murió en el camino. En otro lugar de la Unidad Nº 2 del penal de Villa Urquiza, Fidel Rodríguez, de 27, con el cuchillo tramontina con que había herido a su compañero en la mano, estaba inmóvil. Esta sangrienta escena fue el final de una pelea que se originó por el volumen de la música que escuchaba la víctima, indicaron fuentes oficiales.
Cerca de las 8, cuando los presos recién comenzaban con sus actividades diarias, Rodríguez le pidió a Juárez que bajara el volumen de la radio. Este se negó y comenzó una discusión que terminó en una especie de duelo criollo, informaron.
Rodríguez, armado con un cuchillo, y Juárez, también portando un arma blanca más pequeña, se trenzaron en una salvaje pelea. La víctima sufrió tres heridas, una en la pierna izquierda, otra en la garganta, y la tercera en el pecho, que fue la que le habría provocado la muerte casi inmediata. Su contrincante terminó con un corte en el antebrazo izquierdo y fue tratado por el personal médico del penal.
Pocos minutos después, una comisión al mando del comisario Carlos Alberto Molina, jefe de la Seccional 5a, supervisada por Jesús Rubén Gómez, jefe de la Unidad Regional Capital, secuestraron las armas que utilizaron los reclusos que participaron en el hecho. También hicieron constar que en la celda de uno de los implicados en la pelea hallaron un calentador eléctrico que estaba sostenido en una base formada por ladrillos. El informe quedará en manos del fiscal Alejandro Noguera, que investigará el caso.
"Los dos internos estaban procesados por robo agravado y esperaban ser juzgados. Tenían buena conducta y no tenemos registrados antecedentes de peleas entre ellos", aseguró Ernesto Salas, director de Instituto Penales. Añadió que el caso generó un profundo estado de dolor en el penal. "Los reclusos pidieron no trabajar, ni disfrutar del recreo que les corresponde como una muestra de dolor y respeto a los familiares de la víctima", dijo.
Juárez, quien era albañil del penal, no había ido a trabajar ayer a la mañana por causas que aún no se establecieron. Fuentes de la cárcel aclararon que el crimen no está relacionado con algún malestar de los internos con el sistema penal. Según trascendió, los reos estaban muy molestos entre ellos cuando ocurrió la pelea. Se estableció que la víctima no escuchaba la radio a un volumen muy fuerte y que lo hacía en un horario permitido, ya que estas prácticas están prohibidas de 23 a 7.
Por ahora no sabe a ciencia cierta cómo hicieron los reclusos para tener las armas con las que se agredieron. Desde el penal se informó que el viernes pasado se realizó una requisa en la que se secuestraron varios elementos. No obstante, fuentes de la investigación aclararon que los reclusos siempre buscan la manera de hacer ingresar elementos que los ayuden a defenderse en situaciones violentas que pueden suscitarse tras los muros.
El homicidio conmocionó a los vecinos del barrio El Palomar de Banda del Río Salí, donde vive la familia de la víctima, que estaba casado y tenía cuatro hijos. El padre de Juárez, Marcelo, y la hermana, Marcela, se mostraron indignados. "La responsabilidad es de las autoridades de la cárcel. No pueden permitir que entren armas", dijo el padre y sostuvo que a su hijo lo atacaron más de una persona. "Eso explica que no se pudo defender y que recibió tantas puñaladas", dijo. "Había entrado a la cárcel hace cinco meses. Siempre escuchaba música religiosa", contó Marcela.








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