10 Febrero 2006 Seguir en 
Vecinos del barrio Victoria hicieron llegar a nuestra redacción su queja por los ruidos molestos: concretamente, por la música emitida a alto volumen, que les impide descansar en las horas específicamente destinadas al sueño. Por cierto, no es el único caso. Muchas otras barriadas soportan a menudo esta agresión sonora, frente a la cual la acción correctiva de las autoridades generalmente no existe o es demasiado leve e ineficaz.
En múltiples ocasiones, hemos dedicado crónicas y notas de opinión al problema creado por tan desaprensiva actitud de vecinos o de comerciantes. Es lamentable que no se tenga en cuenta que, si bien todos tienen derecho a escuchar música, ese derecho debe detenerse frente al no menos respetable derecho de muchas otras personas de disfrutar de un razonable silencio, en su hogar, en las horas de descanso.
Existen claras normas municipales que vedan la música a volúmenes que pueden molestar a terceros. Es necesario que las autoridades tomen las disposiciones y que las hagan cumplir. Para ello, deberían implementar un mecanismo ágil, a fin de que las denuncias sean atendidas de inmediato.
En múltiples ocasiones, hemos dedicado crónicas y notas de opinión al problema creado por tan desaprensiva actitud de vecinos o de comerciantes. Es lamentable que no se tenga en cuenta que, si bien todos tienen derecho a escuchar música, ese derecho debe detenerse frente al no menos respetable derecho de muchas otras personas de disfrutar de un razonable silencio, en su hogar, en las horas de descanso.
Existen claras normas municipales que vedan la música a volúmenes que pueden molestar a terceros. Es necesario que las autoridades tomen las disposiciones y que las hagan cumplir. Para ello, deberían implementar un mecanismo ágil, a fin de que las denuncias sean atendidas de inmediato.
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