02 Febrero 2006 Seguir en 
Finalmente y tras un año de negociaciones muy dificultosas, la Argentina y Brasil pudieron anunciar un acuerdo que trata de compensar las asimetrías en el intercambio comercial entre ambos países. Se trata de la Cláusula de Adaptación Competitiva (CAC) de un detallado número de rubros cuyo desequilibrio perjudicó notoriamente el balance favorable que, hasta hace un tiempo, benefició a nuestro país y que el ex ministro Roberto Lavagna había planteado sin éxito. Ahora, merced a algunas concesiones al endurecido reino industrial de San Pablo, que no han satisfecho del todo al empresariado brasileño, se ha podido anunciar sin alcances suficientemente precisos el acuerdo en debate. La cuestión, al menos, era un punto más a resolver en las dificultades del Mercosur, que han hecho del mismo una unión regional más apoyada en las promesas que en los resultados. El anuncio se hizo en la Casa Rosada, donde concurren ahora los ministros con esos fines -aunque no esté el Presidente-, por la ministra de Economía, Felisa Miceli, y por el canciller Jorge Taiana, eludiendo otras cuestiones vinculadas con el organismo regional, que lo tienen en vilo sobre su incierto horizonte. Mientras en Buenos Aires se anunciaba la firma de la CAC, los industriales paulistas demandaban una clarificación de sus alcances que, por su complejidad, no pudo estar lista al mismo tiempo.
Sin abrazo posible
“No se ha recibido ninguna sugerencia o señal alguna que permita deducir la intención del presidente de Uruguay, de reunirse con Kirchner”, se señaló en la Casa Rosada, ante una versión que recorrió Montevideo durante la víspera. Es muy improbable, se dijo igualmente, que mientras no haya una alternativa de acuerdo a la vista pueda tener lugar un encuentro de esa naturaleza. El Presidente ha hablado en más de una ocasión sobre este tema con su colega “Lula” Da Silva, y lo habría hecho de pasada también ayer, con motivo del acuerdo de la CAC, pero se trató más en todas las ocasiones de comentarios sobre los efectos que las tensas relaciones argentino-uruguayas podrían tener en el Mercosur. Lo que más se teme ahora en Brasilia es que la unidad demostrada entre Tabaré Vázquez y la oposición pueda dar vía libre el presidente uruguayo para suscribir acuerdos bilaterales de comercio que inicien una emigración del Mercosur por Montevideo. Entretanto, el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, sigue navegando sin brújula frente a la autonomía de las asociaciones contestatarias que manejan el bloque fronterizo en la zona de las papeleras. Una acción que, precisamente, sigue alejando a Kirchner, más ocupado por los aspectos exitosos del Gobierno. (De nuestra Sucursal)
Sin abrazo posible
“No se ha recibido ninguna sugerencia o señal alguna que permita deducir la intención del presidente de Uruguay, de reunirse con Kirchner”, se señaló en la Casa Rosada, ante una versión que recorrió Montevideo durante la víspera. Es muy improbable, se dijo igualmente, que mientras no haya una alternativa de acuerdo a la vista pueda tener lugar un encuentro de esa naturaleza. El Presidente ha hablado en más de una ocasión sobre este tema con su colega “Lula” Da Silva, y lo habría hecho de pasada también ayer, con motivo del acuerdo de la CAC, pero se trató más en todas las ocasiones de comentarios sobre los efectos que las tensas relaciones argentino-uruguayas podrían tener en el Mercosur. Lo que más se teme ahora en Brasilia es que la unidad demostrada entre Tabaré Vázquez y la oposición pueda dar vía libre el presidente uruguayo para suscribir acuerdos bilaterales de comercio que inicien una emigración del Mercosur por Montevideo. Entretanto, el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, sigue navegando sin brújula frente a la autonomía de las asociaciones contestatarias que manejan el bloque fronterizo en la zona de las papeleras. Una acción que, precisamente, sigue alejando a Kirchner, más ocupado por los aspectos exitosos del Gobierno. (De nuestra Sucursal)
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