El uso de adoquines

02 Febrero 2006
Días pasados, dedicamos una nota al trabajo que se efectuó en la segunda cuadra de calle Bernabé Aráoz, última que quedaba sin pavimento dentro del perímetro de las cuatro avenidas.
Se la revistió, como al resto de esa arteria, con los viejos adoquines de granito. Una medida acertada, ya que significaba conservar, en ese sector, un tipo de superficie que evoca la ciudad del pasado.
Como se sabe, gran cantidad de calles de Tucumán tuvo, por muchos años, pavimento de adoquín. Hasta que se lo cubrió con asfalto, por considerar que aquel material perjudicaba la suavidad de la marcha de los autos modernos, y generaba perjuicios a su carrocería. Llama la atención que no se haya pensado que, si los adoquines dañan a los automotores, no pueden ser aptos para el pie, que es una de las partes más delicadas del cuerpo humano.
Así, creemos que para revestir la peatonal de la Casa Histórica -hoy en obra- debieran evitarse los adoquines. Son incómodos para la caminata de todos y en especial de las mujeres que usan tacón alto, o para el paso de los coches de bebés, como lo puede comprobar cualquiera que circule por la esquina adoquinada de Mendoza y Muñecas.


Tamaño texto
Comentarios