Un impresionante tiroteo entre policías y asaltantes causó pánico en San Cayetano

Los delincuentes habían atacado a empleados de un supermercado que transportaban dinero al banco. Dos de los acusados fueron baleados en el enfrentamiento.

BALEADO. Uno de los presos es llevado en una camilla en el hospital.LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
BALEADO. Uno de los presos es llevado en una camilla en el hospital.LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
31 Enero 2006
A nadie le sorprendió que el viejo Ford Falcon estuviera detenido a la vera de la ruta a contramano. Pero después todos entendieron qué hacia allí cuando lo vieron arrancar y chocar de frente contra el Ford Focus que avanzaba hacia al norte. Del destartalado automóvil bajaron entonces varios hombres armados que se abalanzaron sobre los ocupantes del Focus. Uno de los atracos más violentos y más planificados de los últimos meses se había puesto en marcha.
El atraco ocurrió a las 10, a pocos metros de la rotonda de avenida Wenceslao Posse y Beruti, en San Cayetano. Las víctimas fueron los empleados del supermercado Emilio Luque, que desde el local ubicado en la zona del Mercofrut trasladaban dinero para depositarlo en el banco. En el Focus iban tres empleados de la firma y tres policías que actuaban de custodios.
Todos los indicios apuntan hacia una banda de santiagueños que habría llegado a Tucumán el domingo a la noche. Ya en nuestra provincia, habrían contado con apoyo local. El choque contra el Focus fue el primer paso del ataque. Desde el sur aparecieron en ese momento otros dos vehículos, un Peugeot 206 y un Renault Megane, en el que trasladaban más asaltantes. En total serían 12 los delincuentes que portaban Itakas y pistolas de grueso calibre. Los delincuentes hicieron bajar a los empleados de Luque y los obligaron a tirarse al suelo. "Nadie entendía nada. Al principio, parecía un accidente, pero después nos asustamos. Fue increíble porque pasó a plena luz del sol", aseguró Marcelo Domínguez, un testigo.
Justo en el momento en que ocurría el asalto, los agentes Angel Mansilla y Marcelo Sepúlveda, de la seccional 4a, recorrían la zona en un patrullero. Al ver lo que sucedía, encendieron la sirena y apuntaron sus armas contra los asaltantes. "Cuando los vimos, todos salimos corriendo. Podría haber sido una masacre. No sé cuánto tiempo estuvieron disparándose, pero fue mucho", relató Graciela Posse, otra vecina.
La aparición de los agentes obligó a los delincuentes a dirigir su atención hacia ellos. Esto dio la oportunidad a los custodios de Luque de recobrar las armas que les habían quitado y se sumaron al enfrentamiento. "Creí que iban a matar a todos. Nunca había visto algo así, a no ser en las películas. Fue impresionante", dijo el vecino Juan Carlos Oliva. Dos de los ladrones cayeron heridos, mientras los otros lograron escaparse en el Peugeot y en el Megane llevándose una de las sacas de dinero. Huyeron hacia el norte, los agentes los persiguieron en el patrullero, pero no pudieron alcanzarlos.

La búsqueda
Policías de la seccional 4a, al mando del oficial Jorge Pereyra y de los comisarios Miguel Angel Sosa, Miguel Herrera y Jesús Gómez comenzaron la búsqueda de los delincuentes por las inmediaciones del parque 9 de Julio. En tanto, personal de la sección Robos y Hurtos, de Investigaciones, al mando de los comisarios Víctor Reynoso, Raúl Ferreyra y Julio López, averiguó que el Falcon era de Santiago del Estero. Hacia allí partió una comisión, que anoche buscaba a los otros asaltantes.
Fuentes policiales identificaron a los detenidos Mario Escolano y José Juárez, que quedaron hospitalizados en el Centro de Salud con heridas en las piernas y en el abdomen.
Los civiles que iban en el Focus -sus identidades se mantienen en reserva por razones de seguridad- estaban consternados. "Cuando vi que que se nos venía el Falcon encima, pensé: ?qué le pasa a este loco?. Fue todo muy rápido. La verdad es que terminé aterrorizado", dijo uno de ellos.
Hasta anoche, no se había determinado cuánto dinero se llevaron los asaltantes, aunque habría sido mucho menos de lo que ellos esperaban. Los investigadores sospechan que hubo alguien que "entregó" el trabajo, marcándoles el camino de las víctimas y el momento en el que debían actuar.




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