31 Enero 2006 Seguir en 
Se trata de un sistema impuesto desde hace años, pero con más falencias que aciertos. Con el paso del tiempo, se depende más de la voluntad de los empleados que de su profesionalismo, porque tarde o temprano se ven sobrepasados. Termina otra Feria Judicial, una de las más violentas de los últimos años, y llega la hora del balance. Es evidente que no es lo mismo hablar del receso de un mes en el Poder Ejecutivo o en el Legislativo, que en el Judicial. Justamente porque el delito no se toma vacaciones. En consecuencia, el trabajo se recarga sobre una fiscalía y sus empleados, que permanecen las 24 horas de turno durante los 31 días de enero.
En la Justicia, hubo cambios poco comprensibles durante 2005. Luego de la resistencia que ofrecieron los fiscales a los turnos de 41 días (aunque siete de los 10 tuvieron que cumplirlos), se decidió acortarlos a 14 jornadas. Esto implicó un reacomodo de los períodos de cada fiscalía a lo largo del año. Pero poco tiempo después, cuando se le suscribió el certificado de defunción a la Fiscalía Anticorrupción que estaba en manos de Pedro Gallo, se hizo necesario hacer un nuevo cronograma que comenzaría a correr el 1 de enero de 2006.
Por una razón lógica, la fiscalía I, ya sin la obligación de analizar las causas por defraudación al Estado, recibió el turno para comenzar el año. Pero debido al tiempo que pasó sin atender otras causas penales, no le quisieron dar la Feria. La sucesión entonces recayó en el fiscal II, Carlos Albaca. Pero la Corte creyó excesivos los requerimientos de trabajar con dos secretarios y refuerzo de persona, y rechazaron el pedido. La fiscal III, Teresita Marnero, ya había estado de Feria en enero de 2005, por lo que no parecía justo que la repitiera. Y así la responsabilidad recayó en el fiscal IV de Instrucción, Carlos Sale, uno de los más nóveles. Para él fue un desafío el voto de confianza que le dio la Corte. Pero el estreno fue trágico: el 1 de enero, dos homicidios marcaron lo que sería un mes atípico por el pico de violencia alcanzado. Más de 25 las personas perdieron la vida en distintos casos a lo largo de la Feria, a lo que debe sumarse todo lo sucedido en el sur, donde la fiscal Cecilia Tasquer, que además subrogaba el Centro Judicial de Monteros, también se enfrentó con un mes complicado. A las decenas de causas que ingresaron por día, hay que sumarles las que quedaron de la fiscalía X, cuyos términos se vencían durante la Feria y en las que había que resolver libertades o prisiones preventivas.
Elogios y cuestionamientos
La labor de Sale fue reconocida por el jefe de Policía, comisario general Hugo Sánchez, que advirtió que en todo momento los ayudó a resolver los distintos casos. El fiscal, además, se ganó el reconocimiento de algunos abogados y las críticas de otros, ya que hasta a los imputados por tentativa de hurto los tuvo detenidos al menos los 10 días que le permite la ley. Pero tanto los funcionarios como los empleados terminan agotados, lo que para los otros es un receso. Como si fuera poco, el lunes comienzan el turno normal, por lo que estarán otros 14 días con igual ritmo. Además, los empleados deben tomar los 31 días de descanso durante el año, por lo que hasta fines de 2006, la fiscalía IV contará por mes con dos empleados menos.
Se podría volver a la experiencia de dos fiscales que se repartan el mes y roten entre ellos, así les tocaría una Feria cada 6 años. Todo apunta a la optimización del trabajo. Por esto, se plantea el desafío del cambio, ya que es imposible que la efectividad, en un ambiente en que se imparte justicia, se mantenga constantemente bajo presión. Y un error puede derivar en la detención de un inocente o, tan grave como esto, en la liberación de un delincuente.
En la Justicia, hubo cambios poco comprensibles durante 2005. Luego de la resistencia que ofrecieron los fiscales a los turnos de 41 días (aunque siete de los 10 tuvieron que cumplirlos), se decidió acortarlos a 14 jornadas. Esto implicó un reacomodo de los períodos de cada fiscalía a lo largo del año. Pero poco tiempo después, cuando se le suscribió el certificado de defunción a la Fiscalía Anticorrupción que estaba en manos de Pedro Gallo, se hizo necesario hacer un nuevo cronograma que comenzaría a correr el 1 de enero de 2006.
Por una razón lógica, la fiscalía I, ya sin la obligación de analizar las causas por defraudación al Estado, recibió el turno para comenzar el año. Pero debido al tiempo que pasó sin atender otras causas penales, no le quisieron dar la Feria. La sucesión entonces recayó en el fiscal II, Carlos Albaca. Pero la Corte creyó excesivos los requerimientos de trabajar con dos secretarios y refuerzo de persona, y rechazaron el pedido. La fiscal III, Teresita Marnero, ya había estado de Feria en enero de 2005, por lo que no parecía justo que la repitiera. Y así la responsabilidad recayó en el fiscal IV de Instrucción, Carlos Sale, uno de los más nóveles. Para él fue un desafío el voto de confianza que le dio la Corte. Pero el estreno fue trágico: el 1 de enero, dos homicidios marcaron lo que sería un mes atípico por el pico de violencia alcanzado. Más de 25 las personas perdieron la vida en distintos casos a lo largo de la Feria, a lo que debe sumarse todo lo sucedido en el sur, donde la fiscal Cecilia Tasquer, que además subrogaba el Centro Judicial de Monteros, también se enfrentó con un mes complicado. A las decenas de causas que ingresaron por día, hay que sumarles las que quedaron de la fiscalía X, cuyos términos se vencían durante la Feria y en las que había que resolver libertades o prisiones preventivas.
Elogios y cuestionamientos
La labor de Sale fue reconocida por el jefe de Policía, comisario general Hugo Sánchez, que advirtió que en todo momento los ayudó a resolver los distintos casos. El fiscal, además, se ganó el reconocimiento de algunos abogados y las críticas de otros, ya que hasta a los imputados por tentativa de hurto los tuvo detenidos al menos los 10 días que le permite la ley. Pero tanto los funcionarios como los empleados terminan agotados, lo que para los otros es un receso. Como si fuera poco, el lunes comienzan el turno normal, por lo que estarán otros 14 días con igual ritmo. Además, los empleados deben tomar los 31 días de descanso durante el año, por lo que hasta fines de 2006, la fiscalía IV contará por mes con dos empleados menos.
Se podría volver a la experiencia de dos fiscales que se repartan el mes y roten entre ellos, así les tocaría una Feria cada 6 años. Todo apunta a la optimización del trabajo. Por esto, se plantea el desafío del cambio, ya que es imposible que la efectividad, en un ambiente en que se imparte justicia, se mantenga constantemente bajo presión. Y un error puede derivar en la detención de un inocente o, tan grave como esto, en la liberación de un delincuente.
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