30 Enero 2006 Seguir en 
“La seguridad en los campings es mínima”. Con esta frase, Daniel Apestey, director del programa de Seguridad Lacustre, dio su opinión respecto de lo sucedido el viernes a la noche, cuando Ramiro Krapovickas, de 11 años, y José Martín Rubiol Krapovickas, de 18, murieron ahogados en el río Loro.
Las víctimas y sus familiares acampaban en “Barrancas Coloradas”, ubicado a pocos kilómetros del dique, en donde no hay guardavidas. “El camping está cercado y la gente no tiene acceso al agua, por eso no hay salvavidas. La noche de la tragedia, los chicos habían pasado el alambrado para bañarse y yo les había recomendando que no lo hicieran. La gente es muy imprudente”, explicó Carlos Silva, encargado del camping.
En los campings “La Curva” y “Paso de las Lanzas” no hay rescatistas y el caudal del río es muy profundo y peligroso. “Algunas zonas alcanzan los 8 metros de profundidad”, aseguró Apestey.
Antecedentes
La zona del camping “La Curva” tiene un historial de 11 personas ahogadas debido a la fuerza de la corriente y a la profundidad. “Eso sucedió antes de que se instale el camping, en 1997. Ahora las boyas delimitan dónde se pueden bañar. Tenemos dos salvavidas que controlan constantemente”, aclaró Ramón Gordillo, uno de los dueños.
En “Paso de las Lanzas”, según comentó el encargado Alejandro Cruz, tienen pensado incorporar guardavidas, ya que sólo cuentan con personal policial. “El sector habilitado para bañarse está marcado por 4 sogas. Además, en esta parte, la profundidad no llega a los 50 centímetros. Igual vamos a poner salvavidas”, dijo Cruz.
De las aguas de El Cadillal son rescatadas entre 2 y 4 personas, por día, según aseguró Gerardo Chocobar, uno de los 18 salvavidas que custodian el dique. “Podría asegurar que el 80% de la gente que viene al dique, no toma conciencia cuando se mete al agua. Beben alcohol y entran en zonas peligrosas. Cuando se les avisa sobre el riesgo que corren, no hacen caso. Los padres deberían cuidar más a sus hijos y estar más atentos”, concluyó Apestey.
Las víctimas y sus familiares acampaban en “Barrancas Coloradas”, ubicado a pocos kilómetros del dique, en donde no hay guardavidas. “El camping está cercado y la gente no tiene acceso al agua, por eso no hay salvavidas. La noche de la tragedia, los chicos habían pasado el alambrado para bañarse y yo les había recomendando que no lo hicieran. La gente es muy imprudente”, explicó Carlos Silva, encargado del camping.
En los campings “La Curva” y “Paso de las Lanzas” no hay rescatistas y el caudal del río es muy profundo y peligroso. “Algunas zonas alcanzan los 8 metros de profundidad”, aseguró Apestey.
Antecedentes
La zona del camping “La Curva” tiene un historial de 11 personas ahogadas debido a la fuerza de la corriente y a la profundidad. “Eso sucedió antes de que se instale el camping, en 1997. Ahora las boyas delimitan dónde se pueden bañar. Tenemos dos salvavidas que controlan constantemente”, aclaró Ramón Gordillo, uno de los dueños.
En “Paso de las Lanzas”, según comentó el encargado Alejandro Cruz, tienen pensado incorporar guardavidas, ya que sólo cuentan con personal policial. “El sector habilitado para bañarse está marcado por 4 sogas. Además, en esta parte, la profundidad no llega a los 50 centímetros. Igual vamos a poner salvavidas”, dijo Cruz.
De las aguas de El Cadillal son rescatadas entre 2 y 4 personas, por día, según aseguró Gerardo Chocobar, uno de los 18 salvavidas que custodian el dique. “Podría asegurar que el 80% de la gente que viene al dique, no toma conciencia cuando se mete al agua. Beben alcohol y entran en zonas peligrosas. Cuando se les avisa sobre el riesgo que corren, no hacen caso. Los padres deberían cuidar más a sus hijos y estar más atentos”, concluyó Apestey.
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